«En muchas estanterías hay un premio nuestro junto a un Goya o un Óscar»

Alejandro Pachón sentado en el despacho de su casa. :: Pakopí/Antonio Gilgado
Alejandro Pachón sentado en el despacho de su casa. :: Pakopí / Antonio Gilgado

Alejandro Pachón Director del Festival Ibérico de Cine de Badajoz | El Festival cumple en esta edición su 25 aniversario y espera volver a llenar todas las sesiones en la terraza del López

Antonio Gilgado
ANTONIO GILGADOBadajoz

'Star Wars: Episodio IV Una nueva esperanza' se estrenó en 1977. Fue la primera crítica de cine que Alejandro Pachón escribió en HOY. Cuarenta y dos años después sigue en plena forma. La historia de amor de Pachón con el cine viene de lejos y fue tan intensa que hace 25 años impulsó el Festival Ibérico de Cine de Badajoz. Profesor jubilado de Historia del Arte, ha impartido en la Facultad de Educación y en Comunicación Audiovisual.

-¿Cómo surgió lo del festival?

-Empezamos porque no había ninguno de este tipo en España. Fuimos los primeros en proponer que compitieran en igualdad de condiciones producciones españolas y portuguesas. El corto, entonces, era algo extraordinario. Se hacía en celuloide y costaba producirlo. Decidimos abarcar los dos países para garantizar calidad, nos metimos unos cuantos y aquí seguimos.

-Y más de un disguto también se habrá llevado.

-Nuestra filosofía ha sido siempre el ensayo y error. Probamos algo nuevo. Si funciona repetimos, y si no tiene acogida, lo desechamos. No pasa nada por reconocer que las ideas fallan. Teníamos la sección 'grandes directores, pequeñas películas'. Pasábamos cortos de John Ford, Alfred Hitchcock o capítulos de televisión de Ridley Scott. Me parecía una idea formidable y sin embargo no tuvo público.

-Proyectar al aire libre, en la terraza del López, fue un éxito.

-Antes se hacía en mayo, con la Feria del Libro, y los cortos se veían en el teatro, pero cuando cambiamos a julio y nos subimos a la terraza del López cogimos un público fijo. Ahora se llenan todas las butacas en todas las sesiones. Pero esto no nos debe llevar a la complacencia. Siempre hay un riesgo.

-¿Lo dice por lo de 'Carmen y Lola' el año pasado?

-En algunas ciudades se organizaron manifestaciones de colectivos gitanos. Yo no había visto la película, pero había escuchado la polémica. Afortunadamente, aquí todo fue un éxito. Los gitanos y gitanas que vinieron se fueron encantados. Ha sido uno de los llenos más sonados. Me recordó al estreno de 'La guerra empieza en Cuba'. Se rodó integramente en Badajoz y vino muchísima gente a la proyección. La pasamos dos veces.

Apuestas

-¿Ha llegado el momento de ampliar las secciones oficiales?

-Nuestra apuesta sigue siendo el cortometraje. La sección oficial se empieza a preparar en enero. A principio de año nos ponemos a ver propuestas para evaluar si dan el nivel de exhibición. Pero nos gusta incluir secciones paralelas, una especie de envoltorio, como estrenos de largos que nos parecen interesantes. O conciertos de bandas sonoras.

-¿Realmente ven todo lo que les llega para concursar?

-Es la única opción para seleccionar. En esta ocasión hemos recibido 450 cortos. A la sección oficial pasan 35, que es lo que verá el público. En la preselección no necesitas verlos por completo. A los pocos minutos te das cuenta que no va a mejorar mucho y no hay nivel. Es cómo cuando corregía los exámenes de mis alumnos. En algunos casos, al segundo párrafo, ya intuía que no iba a ver manera de aprobarlo por mucho que yo quisiera.

-El cortometraje sigue aportando cantera.

-Ese fenómeno lo hemos viesto muchas veces. Con Belén Macías, por ejemplo, sabíamos cuando concursó aquí que funcionaría como largometrajista. José Antonio Bayona presentó 'Mis vacaciones'. No me sorprende su éxito como director.

-Ahora que la gente ve maratones de una misma serie, lo de sentarse para ver seis historias de quince minutos distintas es como ir a contracorriente.

-En el largo sabe lo que vas a ver. Puede ser mejor o peor, pero tienes una idea previa. En las series ocurre lo mismo. Pero en el corto todo resulta más imprevisible. Quizá no te gusto uno, pero puede que el resto te entusiasme. Solemos programar de una forma equilibrada. Hay variedad de estilos y temáticas cada noche.

-¿Qué aporta el Festival a Badajoz?

-Proyección nacional. El primer premio de este festival entra en la carrera para los Goya. Por eso mucha gente quiere concursar aquí. Si es bueno puede ganar varios concursos a lo largo del año. Seguro que en muchas estanterías comparten sitio un Onofre, el premio nuestro, con un Óscar o un Goya. Y también que más de uno se ha perdido tras una noche de fiesta.

-¿Y planes de futuro?

-Ahora mismo, por ejemplo, no tenemos un sitio físico. Hemos hecho reuniones en mi casa, pero lo más inminente es buscar un espacio. Queremos expandirnos más por los pueblos. En Badajoz llenamos todas las sesiones, aquí no podemos crecer más. Las sedes de Valencia de Alcántara y Olivenza funciona muy bien y podemos replicar la programación en más pueblos. Manejamos un presupuesto de entre 50 y 60 mil euros. Nos apoya la Junta, Diputación, Fundación CB, Ayuntamiento, Consorcio del López de Ayala y Cafés Delta. Todos han sido fieles desde el principio y si seguimos en esta línea podemos crecer por los pueblos. Ese el proceso natural.