Una estación en la frontera

Invertirán cuatro millones de euros en adaptar la estación de San Fernando al AVE, por lo que parece improbable que hagan otra en Caya

Estación de tren en Badajoz, cuya reforma ha salido a concurso esta semana. :: /HOY
Estación de tren en Badajoz, cuya reforma ha salido a concurso esta semana. :: / HOY
Rocío Romero
ROCÍO ROMEROBadajoz

Una vez me monté en un tren a Madrid y tardé siete horas en llegar. Aquel día comprobé qué es eso de la España de las dos velocidades. Porque en Atocha cogí un AVE a Valencia y llegué en un plis-plas acodada en la cafetería.

Desde entonces no hago más que soñar con coger unAVE en la estación de San Fernando. Pero cada vez tengo más dudas. Surgen de una manera directamente proporcional a los anuncios de nuevos contratos.

Esta semana han salido a concurso las reformas de las estaciones de las cuatro grandes ciudades en la región para adaptarlas a la alta velocidad. Veinte millones de euros es el coste de los dos concursos que las agrupa.

La de Badajoz está incluida y traerá alegrías, no solo a los viajeros. La obra incluye la reforma de la plaza en la que termina la avenida de Carolina Coronado. Sea bienvenida, porque la rotonda que hay ahora no es la mejor carta de presentación para los visitantes. La estación en sí también tendrá un buen enjuague. Nuevas vías, andenes, mobiliario, más luz, letreros impecables… Todo suena muy bien, pero saca a la luz varias preguntas. ¿Significa esta obra que ya no tendremos estación en la frontera, tal y como habían prometido? ¿Se van a gastar unos cuatro millones de euros en adecentar esta estación para construir otra solo unos kilómetros más adelante dentro de unos años? ¿En serio? Las respuestas la tienen en el Ministerio de Fomento, en una decisión política que está en el aire.

Es cierto que en ningún sitio se dice que estas reformas descarten las nuevas estaciones prometidas en las cuatro ciudades extremeñas, pero conllevan esta duda y alimenta otra mucho más importante: ¿llegaremos a montarnos en un AVE?

Sin esa estación en la frontera de Caya, el AVE se aleja del territorio extremeño. Seamos sinceros, este servicio, tal y como están planteados desde Madrid hacia Valencia o Barcelona, no tiene sentido en Badajoz si no es en tránsito hacia Lisboa. Pensar que nos lo merecemos por guapos, o por españoles, es una fábula. Tendremos AVE si Lisboa quiere tenerlo. Sobre todo, porque la UE pide que las dos capitales estén conectadas por alta velocidad en 2030. Pero no ha quedado claro si Bruselas entiende que debe ser un AVE español o se refiere a una línea de velocidad alta. Sin duda, sería un tren infinitamente mejor que el que tenemos ahora, pero no el que nos han prometido.

Hay que tener en cuenta que desde Navalmoral a Madrid no hay nada construido para montar una línea como la que Sevilla inauguró en 1992. Del límite de Extremadura hasta la ciudad de Toledo solo hay estudios. De ahí que vayan a comprar trenes híbridos que se muevan con catenarias por la región y funcionen a gasoil cuando lleguen al límite de Castilla hasta aproximarse a Madrid y, de nuevo, rodar por vías electrificadas.

Si volvemos a mirar hacia el entorno de Badajoz, la línea actual se para en Novelda del Guadiana. Esta semana han concedido, también, el visto bueno ambiental para electrificar la línea actual desde esta localidad hasta la frontera. Se trata de un paso más para la mejora del servicio, pero queda lejos de un AVE electrificado. Y tras el anuncio de que invierten cuatro millones de euros en reformar la estación de Badajoz, cada vez parece más improbable que vayan a construir otra para llevar el AVE hasta la frontera.