Escuchar y ejecutar

Escuchar y ejecutar
J. López-Lago
J. LÓPEZ-LAGO

Este año el carnaval tiene una novedad: el sambódromo, ese pasacalles para las comparsas para el cual se han debatido varios nombres. Será el sábado de carnaval durante el día. Una vez consensuada la idea y la fecha, lo siguiente fue buscarle ubicación.

Plaza Alta, auditorio Ricardo Carapeto y finalmente Paseo Fluvial en la margen izquierda fueron las alternativas barajadas. Tras tiras y aflojas, globos sonda, reuniones y votaciones parece que las comparsas que lo deseen podrán desfilar en ese paseo fluvial con Puerta Palmas de fondo, aunque en un tramo horario más reducido del previsto inicialmente.

Salga como salga la idea, que siempre será matizable en carnavales sucesivos, y aunque haya habido inevitables tensiones -estoy seguro de que algunos grupos de WhatsApp echaban humo-, la evolución del asunto ha sido ejemplar hasta alcanzar un acuerdo, según he podido seguir a través de los medios.

Más o menos el resumen ha sido que se aprobó que tuviera lugar este pasacalles, después el Ayuntamiento como organizador de la fiesta planteó las opciones posibles, los comparseros como protagonistas alegaron y enmendaron, el organizador escuchó, se celebraron asambleas en cada agrupación, se sometió a votación la cuestión en cada una de ellas, se trasladó al Ayuntamiento la opinión mayoritaria y éste aceptó, aunque pone unas condiciones de horario para que no se perjudique al resto de pacenses. Y así, cediendo, razonando y votando, hemos alumbrado -suponiendo que no caigan chuzos de punta, que ya sería mala suerte- un nuevo extra para nuestra gran fiesta.

No es el primer carnaval cuyas iniciativas son consultadas con los principales implicados, ya sean murgas o comparsas. También son conocidas algunas marcianadas introducidas en esta fiesta que han resultado un fracaso, pero por la vía del ensayo-error se van corrigiendo. Aunque a los políticos se les elige para que tomen decisiones que no siempre contentan a todos, hay cuestiones en las que escuchando y no imponiendo se gana autoridad ante los vecinos.