«Entreno seis horas al día, pero si me tengo que comer una hamburguesa lo hago»

Rafa Fernández, en el gimnasio al que suele acudir. :: casimiro moreno

Rafa Fernández ha participado en París en el torneo de crossfit más importante de Europa, la Crossfit French Throwdown

ALBERTO ARANDABADAJOZ.

El pacense Rafa Fernández participó hace un par de semanas en la Crossfit French Throwdown, una competición celebrada en París, en la que se daban cita los mejores 'crossfiters' de todo el mundo.

«El crossfit es una mezcla de varios deportes. Combina el trabajo de potencia con el 'cardio' y entrenamientos gimnásticos. Desde bici o remo a ejercicios de dominadas o halterofilia. Se podría decir que combina la parte más explosiva de cada deporte», asegura ya en Badajoz.

Fernández empezó en el crossfit en 2013, cuando era un deporte prácticamente desconocido. «Vi un vídeo en Youtube y me llamó mucho la atención. Yo ya iba a un gimnasio y hacia los típicos ejercicios, pero cuando vi las cosas que se hacían en este deporte me llamó mucho la atención. A los pocos meses me enteré de que en Badajoz había un gimnasio en el que solo se hacía crossfit y ni me lo pensé. Al acabar de entrenar el primer día ya estaba enganchado».

En la prueba tuvo que hacer 75 flexiones y recorrer 60 metros haciendo el pino, entre otros ejercicios

Llegó el lunes 1 de julio de París, tras haber conseguido un muy meritorio vigésimo séptimo puesto en la categoría 'élite', la más importante del torneo y donde participan los mejores. Para poder acudir, es necesario pasar una prueba online, algo que resulta curioso. Todos los participantes tienen que grabarse mientras realizan los ejercicios y mandar el vídeo a la web del campeonato. El más mínimo fallo descalifica al aspirante.

La competición tiene lugar durante tres días y cada uno constaba de pruebas distintas, combinando deportes como el pádel surf, levantamiento de peso o carrera durante varios kilómetros. «El domingo fue bastante duro, no solo por los ejercicios, sino por todo el cansancio muscular y mental que ya llevaba encima». Ese día Fernández tuvo que hacer un circuito donde recorrió 60 metros haciendo el pino, hizo 100 sentadillas a una pierna, saltó 100 veces el banco sueco e hizo 75 flexiones verticales (haciendo el pino), todo ello en menos de quince minutos. Aún así, anima a todo el mundo a que realice este deporte, ya que no es como realmente lo pintan. «Lo bueno que tiene el crossfit es que se adapta a tus condiciones. Nadie llega el primer día y hace lo mismo que yo, que llevo seis años dedicándome a ello y entreno cuatro veces al día durante seis horas, pero cada persona tiene su nivel y el crossfit se adapta a ella».

Solo ha habido tres españoles en la French Throwdown, algo llamativo tratándose de la mejor competición de Europa de crossfit. «Por desgracia en este mundillo se valora más lo conocido que eres y el número de gente que te sigue en las redes que tu valía real. A mí nadie me patrocina, de hecho el viaje y el hotel me los he costeado yo mismo. El único apoyo que tengo es por parte del Sio2 Crossfit, mi gimnasio, y de una forma muy modesta».

En lo que a dieta se refiere, Rafa rompe moldes con respecto a lo que se podría pensar de un deportista de su nivel. «En la dieta fallo bastante. Suelo comer lo que quiero, si me apetece una hamburguesa o un dulce me lo como. Después lo compenso entrenando mucho más, pero es un aspecto en el que soy consciente de que tengo que mejorar, además soy abstemio, pero no por el crossfit, desde siempre. Nunca me ha llamado la atención el alcohol», comenta.

Su sueño es llegar a ser uno de esos pocos privilegiados que viven de este deporte. «Solo unas diez o quince personas viven de esto», asegura. En casa le apoyan, aunque a sus padres les gustaría que se dedicara a algo más estable. «Se que esto no es para toda la vida, pero es un objetivo que me he propuesto cumplir cueste lo que cueste». Actualmente, combina sus entrenamientos de crossfit con un trabajo como portero de una discoteca.

El próximo objetivo a corto plazo de Rafa es un torneo a nivel nacional que se celebra los días 6, 7 y 8 de septiembre en Madrid, donde hay un sustancioso premio de 4.000 euros, pero su objetivo real es volver a la French Throwdown, mejorar su puesto de este año y conseguir una plaza para el Mundial, los Crossfits Games.