Elvas sí desbroza sus laderas

Mantenimiento de la vegetación. A la izquierda, el entorno del baluarte pacense de San Vicente. A la derecha, la zona del acueducto de Amoreira de Elvas. / CASIMIRO MORENO

A diferencia de Badajoz, la ciudad portuguesa mantiene limpias las zonas cercanas a los monumentos

THAMIRIS MITTERBADAJOZ.

Elvas y Badajoz son ciudades vecinas separadas por poco menos de veinte kilómetros y, además, forman parte de la misma eurociudad. Pero la distancia, los países a los que pertenecen y el idioma no son lo único que las diferencian. La conservación del entorno de sus monumentos es otro de los aspectos notables que las distinguen.

Basta darse una vuelta por ambas ciudades para apreciar las diferencias. Por ejemplo, tomando como referencia las laderas de la Alcazaba y el fuerte de San Cristóbal pacenses, y del 'Forte da Graça' y el acueducto elvenses

A este lado de la Raya, el estado de las cercanías de estos dos monumentos suele ser motivo de polémica debido a la suciedad y maleza que les invade y a los incendios que se producen por ese motivo. El último tuvo lugar el pasado mes de junio a pesar de que el problema se está viendo reducido debido a los últimos trabajos de limpieza.

La situación del entorno de la Alcazaba y del Fuerte de San Cristóbal suele ser motivo de polémica

Después del verano pasado se llevaron a cabo labores de desbroce y posteriormente las zonas están siendo tratadas con fitosanitarios.

Sin embargo, estos rincones están lejos de permanecer tan limpios como los portugueses. «Se tiene que cuidar un poquito más», afirma Santa Marín, vecina del fuerte de San Cristóbal.

El fuerte, construido en el siglo XVII, es uno de los monumentos más relevantes de Badajoz, pero el área que lo rodea no se corresponde con su importancia. Las escaleras que acceden al recinto por la calle Inés Medrano Gil llevan a los visitantes a un descampado repleto de suciedad y escombros.

Prevención de incendios. A la izquierda, la ladera de la Alcazaba vista desde Circunvalación. A la derecha, el entorno de las fortificaciones de Elvas. CASIMIRO MORENO
Prevención de incendios. A la izquierda, la ladera de la Alcazaba vista desde Circunvalación. A la derecha, el entorno de las fortificaciones de Elvas. CASIMIRO MORENO

El solar está invadido por una vegetación pobre y descuidada, con marcas de incendios y árboles caídos. Lo que podría ser un paseo cultural plancentero se ha convertido en una caminata llena de obstáculos. Marín lleva viviendo siete meses al lado del monumento, y en este tiempo ha podido observar que la zona no recibe la atención necesaria. «No se cuida», sentencia.

Hace tres años se inició la colaboración con un pastor para que sus cabras desbrozaran las laderas, pero el resultado fue insuficiente. Todos los años la llamas amenazan el monumento, incluso han alcanzado el vallado perimetral del fuerte.

Al otro lado del río la situación no es mejor. La Alcazaba de Badajoz, declarada en 1931 Monumento Histórico-Artístico, cuenta con un amplio espacio verde, pero no toda la zona se conserva de la misma forma.

En la calle Suárez de Figueroa, donde se encuentra la puerta de Carros, la entrada más amplia al monumento, se aprecia un gran contraste en el mantenimiento de unas zonas y otras. A pocos metros de un césped regado y bien cortado, con árboles que decoran el acceso al recinto, se pueden encontrar arbustos secos de grandes dimensiones.

Lo mismo ocurre dentro de la Alcazaba, donde varias zonas ajardinadas no se encuentran en su mejor momento debido a la falta de cuidados.

Juan Francisco Chaves vive al lado del monumento desde hace nueve años y, enfadado, afirma que «la zona está regular, podría estar mejor». Cree que «se invierte más dinero en el centro» que en el resto de la ciudad. Isabel Díez, que reside también en la zona, coincide con Chaves. No solo se queja de la situación de los espacios verdes del barrio, sino también del estado de las calles en general.

Omar Rosas suele pasear por la Alcazaba y afirma que la zona «necesita más cariño». Denuncia igualmente la ausencia de personal de seguridad en el monumento. Rosas considera que las zonas verdes de Elvas se encuentran mejor cuidadas que las de la capital pacense.

Bien es cierto que los vecinos consultados por HOY halagan la conservación del parque del Guadiana. Alfonso López, residente en la zona, suele pasear con su perro por las orillas del río y las puntúa con un diez.

Elvas, nada que ver

Por su parte, la ciudad vecina fue declarada como Patrimonio de la Humanidad en 2012. A pesar de su pequeño tamaño, posee un gran legado militar y la mayor fortificación de Europa.

Al adentrarse en Elvas, su vegetación ofrece una calurosa bienvenida al visitante. Las zonas verdes de la ciudad se caracterizan por su verde intenso y por su limpieza. Sobre todo, es ejemplar el mantenimiento de las zonas cercanas a los principales monumentos portugueses, en los cuales no se encuentran matorrales descuidados.

Allí, la vegetación está perfectamente cortada, de manera que las probabilidades de que se produzca un incendio son mucho menores.