El efecto radar ya se nota en la avenida de Elvas de Badajoz

Paso de coches en la Avenida de Elvas a la altura de la jaula para el radar. :: C. Moreno/
Paso de coches en la Avenida de Elvas a la altura de la jaula para el radar. :: C. Moreno

Hosteleros, vecinos y comerciantes de la calle han notado en apenas cuarenta y ocho horas el temor a las multas de los conductores

ANTONIO GILGADOBadajoz

La avenida de Elvas empieza oficialmente en la esquina de la tienda La Bicicleta. Desde allí hasta Ifeba los coches trazan siete rotondas y los peatones cruzan por catorce pasos de cebra.

A los universitarios, residentes en la Urbanización Guadiana o de Las Moreras se sumarán en breve los del nuevo barrio que se levanta frente al campus. Goteo continuo a pie y a motor.

Desde hace 48 horas, todas las miradas se centran en el entorno de la sede de la Tesorería General de la Seguridad Social.

Una jaula gris con visor mide la velocidad y el miedo a las multas se ha generalizado a pesar de que todavía no está operativo.

Justo enfrente, tiene su tienda de motos y golf María González. «Ahora somos invisibles. Los conductores van tan pendientes del radar que ni se percatan que estamos aquí».

Se siente perjudicada por la ubicación del dispositivo. Al otro lado de la calle, junto a los bares, Carlos Dorado. Un año y medio en su Rincón Canino. «Desde que abrí he visto cuatro accidentes en este tiempo. Ninguno grave, pero son muchos».

En todos los casos se repite el mismo patrón. Peatón cruza, coche frena de golpe y el que le precede le golpea. «Nadie pasaba a cincuenta».

Carlos conjuga en pasado. Dice que fue plantar la jaula en la acera y levantarse el pie del acelerador. Efecto inmediato.

También lo han notado en los veladores de la urbanización Guadiana. María Prieto trabaja en uno de los bares y se mueve a diario por el barrio. «Igual que en puente Real. Desde el martes nadie pasa de cincuenta».

Se apunta a todas las medidas que refuercen la seguridad, sobre todo por los mayores y los padres con niños. Recuerda la campaña en Las Moreras para pintar un nuevo paso en Conquistadores o las grapas que se instalaron en el suelo. Todo es poco, cuenta, y más con los camiones que trae la obra del nuevo residencial.

Por los cuatro carriles de la calzada coinciden a diario usuarios y trabajadores del centro comercial, pacientes y personal del hospital o del campus.

Los embotellamientos, explican, resultan habituales durante la semana de Iberocio en Ifeba, pero intuyen que irán a más según vaya poblándose la zona en construcción.

El Ayuntamiento justifica la medición porque en el tramo de los bares se dispara la densidad y se forman caravanas.

«Ahora somos invisible. Van tan pendientes de la caja que no se fijan en la tienda»

«Ahora somos invisible. Van tan pendientes de la caja que no se fijan en la tienda» maría gonzález, tienda de motos

«Por aquí salimos muchos en bici y todos nos hemos dado cuenta»

«Por aquí salimos muchos en bici y todos nos hemos dado cuenta» José Antonio Sánchez, ciclista

«Llevo un año y medio y he visto cuatro golpes de coches por los frenazos»

«Llevo un año y medio y he visto cuatro golpes de coches por los frenazos» carlos dorado, rincón canino

Ayer, por ejemplo, entre la una y la una y cinco pasaron delante de la cabina gris ochenta coches y siete peatones. Los ciclistas se integran también en el paisaje habitual. Los aficionados salen en grupo por esta vía a las carreteras estrechas y con pendiente de Portugal. José Antonio Sánchez y José Barroso pertenecen a Grupeta 9.30. Punto de fuga habitual por la travesía en cada quedada. Igualmente reconocen el efecto radar. «Van más despacio, lo hemos notado todos».

Pero a ellos les preocupa la distancia más que la velocidad. «Estoy más pendiente de uno a veinte por hora pero a menos de un metro que de otro a setenta a más de metro y medio».

En las aceras

Los que se mueven por las aceras también aplauden el cambio. Javier Sánchez pasea en bici habitualmente desde la Urbanización Guadiana hasta Ifeba junto a sus hijos de seis y ocho años. «Los del barrio lo agradecemos, vemos muchos golpes aquí».

Para reducir la siniestralidad se han ido incorporando turborrotondas, señalización y hasta un estudio de la Agencia Extremeña de la Energía de hace un par de años.

A través de cámaras fijas de grabación continua registraron el paso de vehículos por las siete rotondas. En Conquistadores contabilizaron más de dos mil trescientos vehículos entre las siete y la nueve de la mañana. A partir de las once cae el tránsito y sube de nuevo a partir de las siete de la tarde.

Para corregir la seguridad, Agenex propuso, por ejemplo, pasarelas inferiores similares a los túneles en las intersecciones para el centro comercial o salidas escalonadas desde el campus, algo similar a lo que ocurre en la Base General Menacho.