El edificio de las Tres Campanas, en Badajoz, estará en obras antes de que termine el año

Ya se ve el esqueleto del que será el futuro hotel de las Tres Campanas. :: j. v. arnelas/
Ya se ve el esqueleto del que será el futuro hotel de las Tres Campanas. :: j. v. arnelas

La emblemática juguetería se convertirá en cafetería, restaurante y salón de celebraciones y estará vinculado al hotel que se está levantando en Duque de San Germán

Miriam F. Rua
MIRIAM F. RUA

Las obras para reconvertir el edificio de las Tres Campanas, en la plaza de la Soledad, en un espacio de restauración comenzarán antes de que termine el año. Estos trabajos se simultanearán con los del hotel del mismo nombre que se está levantando en la calle Duque de San Germán, entre la ermita de la Soledad y el conservatorio 'Juan Vázquez'.

El proyecto conjunto abarca estos dos inmuebles (la antigua juguetería y el que fue su almacén) y aspira a convertirse dentro de dos años en un hotel-boutique, con cafetería, restaurante y salón para celebraciones. Su coste estimado es de 1,2 millones de euros.

De momento, ya es visible el esqueleto del futuro hotel, que está prácticamente rematado a falta únicamente del forjado de la cubierta. El alojamiento tendrá tres plantas a la vista y una cuarta que no será perceptible desde el exterior.

Se está trabajando ahora en la estructura del futuro hotel y solo queda levantar la última planta

En el edificio de las Tres Campanas de momento, lo único que se ha hecho son reparaciones en la cubierta porque tenía filtraciones, para anticiparse al período de lluvias y dedicarse luego plenamente al interior.

De esta inversión privada, cuyo promotor es la familia Guerrero, empezó a hablarse en el año 2010. Tras salvar todos los permisos administrativos, en mayo del año pasado arrancaron por fin las obras con el derribo del edificio de Duque de San Germán, que está conectado por el interior con el de las Tres Campanas.

Sin embargo, apenas se escarbó en el suelo, el proyecto tuvo que paralizarse por el hallazgo de restos arqueológicos. Esto obligó a la excavación completa del solar, en la que se descubrieron diversas infraestructuras hidráulicas de entre los siglos XVII y XIX.

Hasta final de año se prolongaron los trámites con Patrimonio, ya que aunque inicialmente la Junta pidió que se conservara una de las estructuras aparecidas, en el proyecto figuraba hacer un sótano para albergar todo el sistema de instalaciones y el almacén del hotel. Finalmente y tras la documentación de los hallazgos, Patrimonio autorizó su retirada.

En este tiempo, se ha ejecutado la cimentación y ahora está terminándose el forjado, a la vez que se trabaja ya en el diseño interior de las quince habitaciones que tendrá el futuro hotel (cinco por planta).

Cuando se termine la estructura del inmueble destinado a alojamiento, comenzará la intervención en el edificio de la antigua juguetería. Esto será antes de que termine el año.

El emblemático edificio será de acceso público, ya que no solo se ha pensado para el uso de los clientes del hotel. Los trabajos para convertirlo en un espacio de restauración con distintos ambientes serán relativamente sencillos, teniendo en cuenta que tanto su fachada como el interior están protegidos.

Por tanto, la obra consistirá fundamentalmente en la restauración del mobiliario y la estructura de madera, de las columnas de forja y de los vidrios de su fachada. Se conservarán también sus dos ascensores históricos (por ser los primeros que se instalaron en la ciudad) y se intentará recuperar el estuco de las paredes, aunque hay zonas donde la pintura se perdido completamente.

Con su reapertura, las Tres Campanas tendrá diferentes ambientes. La planta baja será un bar-cafetería con tres zonas: terraza cubierta, mesas altas y cocina en vivo.

Finalizado en dos años

En la segunda planta se ha proyectado un restaurante al uso y la tercera y cuarta se reservarán como salones para la celebración de eventos. En la azotea, donde están las tres campanas que dan nombre al edificio, y que ofrece unas vistas privilegiadas de Badajoz, se creará una terraza tipo chill out.

Este proyecto tiene un plazo de ejecución de 24 meses que, a efectos reales, sus promotores empiezan a contar ahora, dado el retraso acumulado hasta que se ha logrado resolver la cuestión de los restos arqueológicos.

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