El ecoparque de residuos de Badajoz crece 25 hectáreas para evitar la saturación

Toma aérea del incendio en el parque de residuos a finales de julio. :: HOY/
Toma aérea del incendio en el parque de residuos a finales de julio. :: HOY

La Junta se ha mostrado dispuesta a afrontar la ampliación de las instalaciones, pero aún no ha puesto fecha al inicio de las obras

Antonio Gilgado
ANTONIO GILGADOBadajoz

Gespesa, la empresa pública extremeña que gestiona los vertederos de la región, ya anunció en 2014 que el de Badajoz se estaba quedando pequeño y pedía actuar antes de que se saturara. Reclamó más terreno para ampliar las instalaciones de la carretera de Valverde.

Su petición, por fin, se resolvió a finales de julio. El pleno municipal aprobó por unanimidad ceder de forma gratuita a la Junta las fincas que expropió para que ahora la administración regional instale allí nuevas líneas de separación de desechos.

La Junta se mostró dispuesta a pagar el ensanche, pero necesitaba el terreno. Ahora lo tiene. Y de momento, no ha puesto fecha al inicio de la ampliación. El primer paso es valorar la inversión y concretar en cuánto se va agrandar la capacidad.

Fragoso cree que la Diputación debe colaborar porque vierten muchos pueblos de la provincia

El circuito que ahora opera se inauguró en el 2004 para intentar recuperar los materiales aprovechables de los contenedores de residuos. Cada año gestiona más de cien mil toneladas de desperdicios que se generan en Badajoz y en su entorno.

Al alcalde Fragoso le parece desproporcionado que la capital tenga que gastarse el dinero en proveer de suelo para un servicio que utilizan más de 20 pueblos de la provincia.

El de la carretera de Valverde es el sistema que más volumen mueve de los siete que funcionan en Extremadura. En términos de usuarios, el Ayuntamiento de Badajoz estima que allí va a parar la basura de 250.000 habitantes, por eso cree que la Diputación debía colaborar con el suelo.

La empresa FCC es la tercera pata del servicio. Fomento Construcciones y Contratas fue la adjudicataria en 2005 para seleccionar los restos en las cintas. La explotación por diez años se prorrogó otros cuatro más en 2015. En breve se debe decidir también sobre la nueva gestión. En el recinto trabajan en cadena para tratar de aprovechar al máximo lo que se arroja a los contenedores. Cada camión que entra se identifica y se pesa. Y al descargar, todo el material pasa por bandas mecánicas para clasificarlo. Plásticos, polietilenos, tetrabriks, papel o cartón son los que más fácilmente se reutilizan y se lo llevan empresas transformadoras.

Lo que no vale, lo irrecuperable, se embala de manera que no se pueda ver desde el exterior, para no atraer a las aves, y se lleva a un vaso que se sella según se va llenando.

En estas 25 hectáreas que se habilitarán junto al perímetro actual, se instalarán nuevos vasos de vertidos. Desde la Junta argumentan la urgente ampliación porque cada vez se generan más desechos. Y ponen un ejemplo: cuando se puso en marcha el servicio en 2005, cada extremeño generaba 445 kilos de basura al año. Ahora se estima que llegan a 447 kilos, a pesar de que durante la crisis económica bajó considerablemente.

Sin reciclaje

El problema se agrava porque la recogida selectiva en los hogares crece muy lentamente y al final hay que pasar más material. Por lo tanto, hay más elementos desechables que llenan antes los vertederos.

De ahí el empeño de las administraciones para que mejore la separación en los hogares. Promedio, que se encarga de la gestión de residuos de los pueblos pequeños y vierte en el ecoparque de la capital, organiza campañas periódicas para mejorar las gestión doméstica de la basura. Cuanto mejor se seleccione en casa, más eficiente serán después los trabajos centralizados. Agrupaciones ecologistas como Ecologistas en Acción han criticado más de una vez el funcionamiento porque entienden que los rendimientos no son los esperados en las plantas.

A finales de julio enviaron un comunicado público en el que explicaban que la Dirección General de Medio Ambiente no les respondía cuando pedían información sobre el funcionamiento real de espacios como el de Badajoz.

Ecologistas insiste en que les han llamado vecinos de algunas urbanizaciones cercanas de la periferia de la ciudad por el mal olor y piden una gestión transparente de lo que allí se hace. El último incidente destacable fue el incendio del 13 de julio. El humo se percibió durante todo el fin de semana por la carretera y el entorno del cementerio y el viento extendió las llamas hasta las fincas contiguas.

Desde la Junta de Extremadura no han valorado, de momento, si durante ese fin de semana hubo daños en las instalaciones o en el perímetro que rodea el mayor centro de reciclaje de la región.