Domingo de tiendas cerradas

Está por ver si los festivos comerciales cuajan, pero no ayuda que quienes pueden beneficiarse de ellos decidan no recibir a los clientes

Dos pacenses pasan por la calle Menacho el primer domingo de este mes, con tiendas cerradas./J. V. Arnelas
Dos pacenses pasan por la calle Menacho el primer domingo de este mes, con tiendas cerradas. / J. V. Arnelas
Rocío Romero
ROCÍO ROMEROBadajoz

Febrero ha empezado con la mitad de los comerciantes de Menacho negándose a abrir sus tiendas el primer domingo. No aprovecharán el título de zona de gran afluencia turística porque, precisamente, no tienen nada que aprovechar. Aseguran que las máquinas registradoras no se mueven y pierden el día de descanso. En definitiva, no les compensa.

Lo cierto es que cuando las grandes se resienten, los pequeños sufren. Las grandes cadenas en España están lanzando advertencias de que el modelo comercial actual está flaqueando. Inditex solo ha crecido un tres por ciento en los primeros nueve meses del año. Ya querrían muchos negocios subir todos los años así, pero para el gigante de la moda esto y nada es lo mismo. H&M también apunta a crecimientos reducidos, mientras que Mango y Cortefiel luchan por reducir su deuda.

Algunos expertos dicen que el modelo está en crisis. Hay demasiada oferta que satura a los clientes, los continuos descuentos cansan a los compradores y se han cargado las rebajas tal y como las entendíamos. Encima, las temporadas en las tiendas no van parejas al clima. No hay quien venda un abrigo en septiembre y un bañador en abril. Y, por mucho que nos digan, el bolsillo ya no es lo que era. La clase media no gasta con la misma alegría que antes de la crisis.

Estos no son problemas exclusivos de las grandes compañías. El panorama pinta peor para los comercios pequeños. Entre otras cosas tienen que hacer frente a los alquileres. Hay que vender muchas faldas en Menacho para pagar más de 2.000 euros al mes por un local de 100 o 150 metros cuadrados, que es el precio medio.

El comercio es el segundo sector con más contratos en la ciudad, solo por detrás del empleo público

A todo esto se une la enorme competencia de Internet. La revolución digital es imparable, solo hay que ver lo que sufre el taxi en grandes localidades donde tienen la amenaza de los vehículos con conductor que no ha llegado aún a Extremadura. Las facilidades del comercio on line, con una oferta ilimitada 24 horas al día todos los días de la semana, suman nubarrones.

Por eso llama la atención que prácticamente la mitad de Menacho descartara abrir hace dos domingos. Ha habido una intensa lucha entre las administraciones para convertir la ciudad en un polo de atracción de clientes de todo el entorno esos días. Mantener las persianas bajadas no ayuda en absoluto a fidelizar los compradores ni fomentar el sector. En definitiva, a hacer caja. Mal que les pese, trabajar un domingo al mes es el signo de los tiempos. Hay quien compara esta resistencia con la negativa que existió hace años para sumarse los sábados por la tarde. El resultado es que, sin quererlo, los pequeños empujan un poquito más al cliente hacia las grandes tiendas y al centro comercial El Faro.

No es ninguna anécdota la negativa a abrir del 40% de las tiendas de Menacho el primer domingo de este mes. El comercio no es una actividad económica más en la ciudad, es el motor. Valga como ejemplo que es el segundo sector con más contratos, solo por detrás del empleo público, según el informe que presentó el Ayuntamiento para conseguir los fondos europeos Edusi. Pero tampoco es el único sector en la ciudad. Las pequeñas tiendas son un engranaje más del sistema económico local. De su movimiento se benefician otros, como los bares, donde nadie duda trabajar todos los domingos del mes. Está por ver si finalmente los festivos comerciales cuajan, pero no ayuda que quienes pueden beneficiarse de ellos decidan no recibir a sus clientes.

 

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