El desfile de Carnaval de Badajoz volverá a coincidir en 2019 con la apertura de los comercios

Imagen del desfile del domingo de Carnaval de 2018. :: hoy/
Imagen del desfile del domingo de Carnaval de 2018. :: hoy

La Falcap pide a los comparseros que sean previsores para pedir el día y al Ayuntamiento que medie para que las grandes superficies sean flexibles y abran más tarde

Miriam F. Rua
MIRIAM F. RUA

El calendario es caprichoso y de nuevo coincidirá en 2019 el desfile del Carnaval y la apertura extraordinaria del comercio. Será el próximo 3 de marzo y aunque a la mayoría de los carnavaleros no les guste, la experiencia dice que el desfile no se ha resentido porque las tiendas hayan abierto sus puertas.

No en vano, el impacto de esta coincidencia para los participantes en el pasacalles es evidente. Pilar Campanón, vicepresidenta de la Falcap (la federación que agrupa a las comparsas) calcula que el 40% de los comparseros trabajan en el comercio pacense y, por ende, se verán directamente afectados por la apertura de las grandes superficies, que recuperan el calendario normal (primer domingo de febrero, marzo, abril, mayo, junio y octubre) en 2019.

Ante esto, la Falcap comenzó en septiembre a advertir de la coincidencia de fechas. «Los comparseros tenemos que ser previsores y solicitar ya el día libre, cogerlo de los asuntos propios o cambiar el turno», comenta Campanón, quien reconoce que ella ya ha solicitado en su trabajo vacaciones durante los Carnavales.

«Hay mucha gente en comparsas que trabajan en los comercios y en hostelería, pero también hay trabajadores del hospital, bomberos o personal de limpieza que tienen que trabajar los domingos, pero avisando a las empresas con tanta antelación no debería haber problema para tener el día libre», añade.

En cualquier caso, solicitarán formalmente al Ayuntamiento que medie con las grandes superficies de la ciudad para que los comercios sean flexibles a la hora de facilitar la libranza a los trabajadores que participan en el desfile, sean de comparsas, grupos menores, artefactos o murgas. También quieren que se retrase el horario de apertura de las tiendas para que las compras y el Carnaval no se contraprogramen.

El Consistorio ya asumió el papel de intermediario en los años 2014 y 2016, las dos ocasiones en las que el desfile grande del Carnaval ha coincidido con los comercios abiertos. En las dos ocasiones, tanto el pequeño comercio como las grandes superficies fueron sensibles a la petición de los carnavaleros. La Falcap confía en que en 2019 también lo sean.

La postura de las comparsas tiene que ver con la experiencia de los dos años en los que el desfile ha coincidido con la apertura de los comercios. Las compras no han restado público al pasacalles, al contrario, Carnaval y comercio han resultado buenos aliados. Así lo aprecia Pilar Campanón, quien considera que la fiesta y las ventas se benefician mútuamente. «No nos podemos ver como el ombligo del mundo, los comercios y los carnavaleros nos hacemos un favor común que beneficia a la ciudad, porque sumamos más público. La mejor publicidad que puede tener la ciudad es ofrecerle al visitante el que para mí es el mejor Carnaval y todos los servicios que tiene», argumenta, insistiendo en que esta opinión es personal, porque en la Falcap hay quien no piensa igual.

También responde a la aspiración de la fiesta que se postula como candidata al título de Fiesta de Interés Turístico Internacional y cualquier medida de presión iría en contra de esta pretensión.

Que el Carnaval y el comercio vuelvan a coincidir es el resultado de la decisión del Tribunal Supremo, que en julio le devolvió a la ciudad el título de Zona de Gran Afluencia Turística, que le fue retirado por la Junta de Extremadura en 2016.

Cuando en 2014 amagaron con no desfilar

No hay desfile si abren las tiendas. Esta fue la amenaza que lanzaron las comparsas en el año 2014, cuando por primera vez las grandes superficies tuvieron vía libre para levantar sus persianas el domingo de Carnaval. La Falcap mostró su oposición frontal porque lo interpretaron como una falta de respeto a la fiesta e incluso se echó a la calle. 2.000 carnavaleros protestaron y aunque el desfile estuvo varias semanas pendiente de un hilo, finalmente se celebró. Si bien algunas comparsas hicieron notar su malestar portando pancartas en las que pedían a la Junta que modificase los domingos de apertura extraordinaria para evitar que volviera a coincidir con el desfile. En 2016, ocurrió otra vez pero ya sin ruido. El público no abandonó el desfile para irse de compras.

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