El desfile de la UME

El desfile de la UME
J. López-Lago
J. LÓPEZ-LAGO

Hoy se marcha la Unidad Militar de Emergencias, a la que las autoridades le han organizado un pasacalles. Desfilarán porque están obligados a cumplir esta última orden en Badajoz, pero a más de un soldado estoy seguro de que le sobra este paseo.

Ya sé que la UME está en el eje del bien. Son la cara solidaria del Ejército y a los antibelicistas más acérrimos les costará dedicarle una sola palabra de desprecio. Han venido a quitarnos de la vista el camalote maligno y todos nos hemos sentido un poco menos desamparados cuando empezamos a cruzarnos con esos todoterrenos rojos salpicados de barro.

Pero a mí lo que se ha organizado hoy me parece una encerrona para estos chicos y chicas y sus mandos, amén de tener la evidente intención de explicar que si no se ve camalote desde los puentes es gracias al gobierno socialista, obviando que tanto ellos como los populares han estado silbando más de una década mientras la planta y sus esporas celebraban una orgía perpetua.

Aunque el acto sea de agradecimiento, con arriado de bandera, transferencia de autoridad y toda esa retórica castrense, lo que subyace es la pose triunfal que siempre destila un desfile militar.

Es todo tan ridículo como que a nadie se le escapa que el bicho sigue vivo en el Guadiana aguas arriba. De hecho, tanto bombo de las autoridades al discreto trabajo de sus subordinados ha desatado una ola de indignación con fotos actuales de camalote cubriendo el cauce. Es más, parece muy probable que vuelva a reproducirse justo donde anteayer se mojaba la UME. Otros pensarán que los soldados solo han cumplido órdenes, cobran por ello y que en su carrera encontrarán destinos más ásperos que esta planta decorativa.

Que los políticos corten el tráfico en el mismo itinerario que el de las comparsas de carnaval da para figurarse a una legión de piragüistas y pescadores tocando los tambores por delante, a mitad del desfile una montaña de camalote cautiva en una jaula, y a una docena de pacenses con perfil en Tinder cerrando la comitiva como plañideras inconsolables.