La Cívica alerta del «estado crítico» de las ermitas situadas en La Alcazaba de Badajoz

Ruinas de las ermitas del Rosario y de la Consolación en la Alcazaba/HOY
Ruinas de las ermitas del Rosario y de la Consolación en la Alcazaba / HOY

La Asociación Cívica asegura que «nunca estuvieron en situación tan lamentable como están ahora» con graves desprendimientos

EUROPA PRESS

La Asociación Cívica Ciudad de Badajoz ha alertado del «crítico estado» de la ermita del Rosario y la iglesia de la Consolación situadas en el recinto de la Alcazaba y que «nunca estuvieron en situación tan lamentable como están ahora» con «graves desprendimientos» en la segunda.

En nota de prensa, la asociación ha apuntado que, aunque «siempre han sufrido abandono», «ahora este hecho se agudiza» dado que «se han producido graves desprendimientos en la Consolación», mientras que la vegetación silvestre, sobre todo de ailantos, ha alcanzado un volumen «considerable» dentro de las fábricas y «está amenazando con hacer estallar los muros de la iglesia, así como de la ermita».

«No entendemos la inacción de los agentes encargados de su mantenimiento, protección y conservación. Ni Patrimonio ni el ayuntamiento toman cartas en el asunto», ha lamentado, para remarcar que se trata de construcciones de más de cinco siglos de historia, que han sufrido «todo tipo de avatares», «algunos cruentos, como guerras y bombardeos» y que «milagrosamente han llegado en parte hasta nuestros días».

No obstante, ha apuntillado, en lugar de ponerse en valor, estudiarse, conservarse y rehabilitarse, «se dejan caer y degradarse como si fueran vulgares ruinas de cobertizos sin valor».

Ermita del Rosario

Así y sobre la ermita del Rosario, de la que se conserva casi todo el edificio excepto la fachada principal, la Cívica ha precisado que tiene su origen al menos a mediados del siglo XV, que mira hacia la Puerta de Carros y que consta de una nave con capillas y una cabecera absidal, además de algunos nichos laterales.

Fue sede de una cofradía llamada de Nuestra Señora del Rosario de los Morenos del Castillo, ya que en sus orígenes se componía únicamente de miembros de raza negra o mulatos y «a pesar de que posteriormente se usó como polvorín y cementerio, sigue en pie si los árboles no la acaban de arruinar».

Iglesia de la Consolación

Sobre la iglesia de la Consolación, sin cubierta y más dañada, ha agregado que se sitúa opuesta a la anterior y que seguramente sea del siglo XVI, ya que en el 1605 se funda la Cofradía de Nuestra Señora de la Consolación, que procesionaba el Domingo de Resurrección, y ya se menciona la necesidad de reparar y adornar la iglesia.

Se conserva sólo una nave rectangular con varios vanos, algunos de estilo mudéjar, nichos, sepulturas, hornacinas y restos de una cripta de 1821 y se observa la decoración con frescos que también están sufriendo un gran deterioro y pérdida.

Ambas ermitas se sitúan sobre una plataforma de relleno de unos dos metros de espesor. Además, se conserva parte del cuerpo de una torre, posiblemente y al ser en parte maciza, albarrana unida exteriormente al cerco de la Alcazaba taifal previo a la almohade que hoy se conserva, o bien almohade previa a la ampliación.

La asociación ha recalcado que también se observa próximo un gran arco de entrada mudéjar al recinto que engloba todas estas edificaciones, seguramente un recinto que comprendía una hospedería y del cual se conserva un pozo con brocal «igualmente abandonado y colmatado de basura».

Plan Director de las Fortificaciones

«Curiosamente, estas edificaciones abandonadas a su suerte han sido calificadas por el Plan Director de las Fortificaciones como 'necesitadas de una operación de rehabilitación y recuperación funcional'; singulares, por 'poco abundantes en su categoría' y de 'uso inadecuado'», ha expuesto.

Este plan, ha recordado, ya hace referencia a las patologías de grietas, roturas, desprendimientos, humedades, falta de mampuestos por pérdidas de revoco, falta de drenaje y presencia de vegetación, y es del año 2014, a la vez que proponía la eliminación de árboles de gran porte (ailanthus), y apeo y/o atirantado de los muros de la ermita de la Consolación.

No obstante, según ha insistido la asociación, en estos cuatro años «la situación se ha agravado bastante» y este conjunto dentro de la Alcazaba «está sufriendo hoy en día el más atroz abandono y dejadez, expuesto al albedrío de los vándalos, las inclemencias meteorológicas, las raíces y troncos de la vegetación, y todo tipo de ataques que están destruyendo uno de los tesoros de nuestra ciudad, con el beneplácito de los que deben cuidar de ella».

«Si no se actúa se quedarán reducidos a la nada y lamentaremos su pérdida», ha concluido la Asociación Cívica Ciudad de Badajoz.

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