Yo conocí la democracia

FERNANDO BERMEJO MARTÍN

Sí, yo la conocí. Y me llenó de ilusión, como a otros muchos. Durante muchos años la libertad había estado amordazada, encadenada, encerrada incluso, y, a veces, asesinada.

Pero la muerte, inevitable, acabó con el creador de sombras y una ola de ilusiones y esperanzas emergió de la sociedad y arrasó la tiranía del pensamiento único. 'Habla, pueblo, habla' fue el mensaje movilizador. Y el pueblo habló. Y eligió a quienes debían representarles.

Yo viví esa transición. Desde mi Ayuntamiento, en el que trabajaba no hacía mucho. Y allí llegaron con sus diferentes ideas unos y otros concejales. De centro la mayoría, otros muchos socialistas y algunos comunistas. Todos cargados de buenos deseos, con el objetivo de servir a quienes habían votado. A todos, no solo a los que los habían elegido a ellos, sino también a quienes habían elegido a sus competidores. Y se aliaron con ese objetivo común.

Y trabajaron juntos. Sin importar ideologías, aunque estas modularan sus opiniones. Fue ilusionante y enriquecedor. Los centristas tenían mayoría absoluta, y la alcaldía, pero compartieron las tareas de gestión.

Todos los partidos estaban representados en la Comisión de Gobierno y en los dos Servicios que yo dirigía los delegados del alcalde eran socialistas. Fuimos a Madrid a negociar una subvención para un proyecto que yo había propuesto y el grupo lo componíamos un representante de cada partido político y yo como técnico. Todo se compartía. Se elegía la mejor idea independientemente de quien la propusiera. Toda la ciudadanía estaba representada en el gobierno de la ciudad y para todos se gobernaba.

Fue bonito mientras duró. Que no fue mucho, por cierto. El centro se cuarteó y lo peor de lo que lo unía salió a la superficie. Y las buenas formas se perdieron. El gobierno lo asumió en exclusiva el partido mayoritario y quienes dirigían comenzaron a actuar pensando en los suyos, no en todos. Como sucede ahora.

Pero existió. Yo lo viví en persona. Fue real y fantástico. Yo participé de aquel momento en el que todos los partidos trabajan codo con codo por el bien común. Yo conocí la democracia. Y no se parecía apenas a lo de ahora. Para nuestra desgracia.