Comienza la poda de los olmos que serán retirados de Carolina Coronado

Este olmo, situado en la parte alta de la avenida, quedó listo para su traslado. :: j. v. arnelas

El proyecto municipal contempla el traslado de seis árboles al vivero municipal y la plantación de 6.226 rosales en la mediana de la avenida

Evaristo Fdez. de Vega
EVARISTO FDEZ. DE VEGABadajoz

El Ayuntamiento de Badajoz inició ayer la actuación con la que pretende mejorar el aspecto de la mediana que recorre la avenida Carolina Coronado entre la cabecera del puente de Palmas y la estación de ferrocarril.

En el primer día de obras la empresa contratada para realizar los trabajos podó uno de los olmos que serán trasladados en los próximos días al vivero municipal para su posterior colocación en otro puntos de la ciudad, una actuación que ha sido rechazada por distintos colectivos que defienden la permanencia de esos ejemplares plantados en la zona hace unos 40 años.

Desde el Ayuntamiento se confirmó ayer al mediodía que la intención es llevar a cabo el proyecto aprobado, que contempla la retirada de los seis olmos para dejar libre la mediana, en la que serán plantados más de 6.000 rosales.

Los operarios llegaron a la zona a primera hora de la mañana y podaron en primer lugar el olmo situado en el extremo superior de Carolina Coronado. Igualmente aligeraron la copa del árbol de mayor porte que se encuentra en la pequeña rotonda situada frente a la estación de trenes, al tiempo que fue retirada la maleza que había alrededor.

Por último, colocaron un contenedor junto a uno de los olmos situado en la zona media de la avenida, pero lo retiraron más tarde sin llegar a podar sus ramas. De ese modo comenzaba una actuación que fue presupuestada por el Ayuntamiento en 147.471 euros, cantidad que contempla la retirada de los seis olmos y la colocación de 6.226 rosales de pie bajo, tipo híbrido de té, de las variedades Baronesse, Lampion, Mari Ann, Chippendale, Bailando, Schone Maid, Nostalgie, Voyage, Aquarelle y Heidi Klum.

Los rosales enraizarán sobre una capa de sustrato cubierta con corteza de pino. Debajo irá una malla antihierbas que separará el sustrato del terreno natural. Más abajo, a 1,20 metros de profundidad, discurre una tubería de fibrocemento de la red de abastecimiento de agua.

El proyecto contempla que en el ancho de la mediana se coloquen hileras de cinco o seis rosales. Además, en las zonas próximas a los pasos de peatones y a los cruces de circulación se colocará una franja de césped artificial para que la vegetación no obstaculice la visibilidad de peatones y vehículos. Esa cubierta artificial se utilizará también en la pequeña rotonda que hay frente a la estación de ferrocarril.

Barrio expectante

El inicio de los trabajos en la avenida Carolina Coronado causó ayer una gran expectación en el barrio. En un primer momento, los vecinos creyeron que los olmos comenzarían a ser arrancados de forma inmediata, pero a medida que avanzó la mañana se confirmó que el primer día de trabajos se iba a limitar a la poda total de uno de los olmos.

José Silva explicó desde su quiosco, situado en el tramo alto de la avenida, que los trabajadores habían llegado a las 8 de la mañana. «Todo el mundo pensaba que iban a quitar los olmos. Se han parado muchas madres a mirar cuando iban camino del colegio. Yo creo que el barrio quiere que sigan ahí».

La misma opinión tenía Verónica García Portero, de la inmobiliaria Mendiola&Martín. «A mí me parece que los árboles son bonitos, se los están cargando», afirmó.

En la peluquería también se escuchaban comentarios contrarios a la eliminación de los seis árboles. «La mayoría de la gente no quiere los rosales, les gusta como está la avenida», decía Paco Bazaga hijo. «A mí también me gustan los olmos», expresaba Andrés Zamora, que recuerda que en esa mediana ya hubo rosales medio siglo atrás.

Vicente de la Hoz, presidente de los comerciantes, considera innecesaria la actuación. «Deberían gastar ese dinero en reparar las aceras, los tropezones son diarios. Y cambiar los árboles que hay junto a los edificios, que sólo dan problemas».

Una opinión distinta expresaron los trabajadores del servicio municipal de Parques y Jardines que trabajaban en la zona. En su opinión, esos árboles deben ser retirados porque, debido a la enfermedad que presentan, en cualquier momento se pueden producir desprendimientos de ramas que causen accidentes.

 

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