El cole 'finlandés' de Badajoz

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El espacio Candil es el único centro de educación infantil de la ciudad que aplica pedagogías alternativas | No hay pizarras, ni libros, ni pupitres, ni asignaturas en esta escuela, donde los niños aprenden lo que experimentan

MIRIAM F. RUA BADAJOZ.

Diego abre un juego, lo ha elegido él. Es una especie de arenero del tamaño de una caja de zapatos. En la tapa y en textura terrosa tiene dibujado un 4. Le pasa los dedos por encima y enseguida intenta replicar la misma figura dibujándola en la arena, mientras que dice en voz alta lo que piensa: es una silla al revés. Hoy es el responsable de la sala, le toca recoger las cáscaras de la fruta que tomarán a media mañana en la cocina.

A su lado está Julia, aunque ella pronuncia su nombre con 'y'. Está en el área de la sala que llaman de vida práctica. Sujeta una jarra llena de agua y la trasvasa a un vaso de cristal, como la que enfría el café. Se afana en recoger con una bayeta las gotas que caen fuera.

Iris está con otra compañera juntando piezas imantadas. Han elegido la zona de construcción y sin saberlo está levantando una catedral gótica, aunque para ella es la casa de su abuelo. Cerca surge el conflicto, dos niños se pelean por la misma barra de madera con la que han formado una escalera. Media Elena Trujillo. Es maestra aunque en esa sala se considera acompañante y empieza a razonar con ellos. Diez minutos después y sin perder ni un segundo el tono dulce de su voz, consigue que los que estaban peleados coloquen juntos la pieza de marras.

Todo esto sucede en la habitación más grande de un chalet de la Urbanización Universitaria, ubicado en la avenida de la Educación en pleno campus. Allí está el Espacio libre Candil, el único centro de educación infantil de la ciudad que trabaja con las llamadas pedagogías activas, donde los niños aprenden lo que experimentan.

Es el colegio 'finlandés' de Badajoz, donde no hay pupitres, ni pizarras, ni ordenadores, ni deberes, ni fichas, ni castigos, ni timbre que llame al recreo. Los niños son protagonistas de su aprendizaje y las maestras se relacionan con ellos como iguales. No hay ninguna barrera física que denote jerarquía. Ni tarima ni altura, aquí las profes se sientan en el suelo. Lo mismo nos piden al equipo de HOY cuando entramos en la sala: «Agachaos o sentaos, por favor».

Elena Trujillo observa como dos niños pintan con los dedos sobre un lienzo de papel film
Elena Trujillo observa como dos niños pintan con los dedos sobre un lienzo de papel film / José Vicente Arnela

Desde hace seis años, Candil ofrece en Badajoz una educación para los niños de 0 a 6 años -aunque realmente los bebés llegan a partir del año cuando han empezado a andar- que conjuga las pedagogías activas que hacen furor en Alemania, Italia y los países nórdicos y que en España se van abriendo camino aunque aún tímidamente.

Del método Montessori, el más conocido, aplican el uso de materiales. «No es el juego por el juego, todo tiene una intencionalidad. Si están pasando arroz de una taza a otra y se caen granos fuera los cogen uno a uno y eso es un gesto preparatorio para luego sujetar el lápiz o cuando están amontonando piedras hay un trabajo matemático porque están haciendo un conteo», argumenta Marina de las Heras, otra de las maestras.

De la educadora italiana también han aplicado la no diferenciación de los niños por edad. En Candil hay un grupo de 0 a 3 años y otro de 3 a 6, juntos suman 25 alumnos. «De esta manera se enseñan unos a otros y no todos tienen que hacer las mismas cosas a la vez, para que no haya comparación entre ellos», explica Trujillo. La competitividad que fomenta la educación tradicional está vetada en Candil.

Los pequeños están en la sala de la luz negra donde experimentan con las sombras
Los pequeños están en la sala de la luz negra donde experimentan con las sombras / J.V.A.

Otra de sus fuentes de inspiración es la llamada pedagogía del asombro de Reggio Emilia, el nombre de la región italiana donde nació después de la segunda Guerra Mundial, auspiciado por un grupo de madres que querían para sus hijos una educación distinta. La misma motivación que llevó a un grupo de padres y madres de Badajoz a fundar Espacio libre Candil en 2012.

«Esto es un proyecto educativo, de desarrollo y crecimiento personal donde no solo prestamos atención a la parte intelectual, sino que sabemos que lo sensorial, lo emocional y lo social llevan al desarrollo de unas habilidades y capacidades que les van a servir a los niños para toda la vida», resume Elena Trujillo.

En suma, en Candil tienen los mismos objetivos curriculares de la educación infantil de la escuela pública, pero la manera de alcanzarlos es distinta: más activa, más experiencial y más integral, defienden.

Ni hippies ni elitistas

No son una comuna hippie ni unos modernos elitistas, pese a que aún tienen que hacer frente a esas dos etiquetas. «Nos ponen dos techos. Por arriba porque hay que pagar -al mes, 260 euros-, pero eso no es un problema. Tenemos un sistema de trueques y si hay familias que tienen que pagar menos cuota o no pagan algún mes a cambio hacen un servicio a la comunidad como limpiar, organizar talleres o jardinería», cuenta Trujillo.

«Por abajo -prosigue- nos dicen que somos demasiado alternativos y que luego los niños no se van a poder adaptar a la sociedad en la que viven. Tampoco es verdad, no estamos aislados. Las horas que los niños están aquí les damos la oportunidad de hacer las cosas de otra manera, el resto de horas siguen viviendo en el mundo».

Marcela Gallello es educadora en el Candil y su hija ha estado allí hasta que a los seis años la ha tenido que escolarizar en un colegio público. «Me habría gustado tener la opción de elegir un proyecto educativo que me convenciera más, pero en Badajoz desde Primaria al instituto no hay ninguna alternativa».

Reconoce que tuvo miedo a que su hija no se adaptara a la rigidez de un aula, pero vista la experiencia está contenta. «Vemos que los niños que han pasado por aquí tienen muchos recursos y se han adaptado fenomenal en sus colegios».

Su aspiración como la del resto de maestras es, sin embargo, lograr que Candil cubra también la etapa de Primaria. Este es un proyecto en el que llevan trabajando tiempo, pero que aún está en pañales. «Nos ilusiona mucho, hemos tenido conversaciones con la Administración y también con la iniciativa privada, pero para ponerlo en marcha se necesitan muchos recursos, por lo que seguiremos explorando vías», concluye.