El circo sale de la carpa

Cristina Oliva, Brocolina, en su escuela de circo de Valdepasillas. :: J. V. Arnelas/
Cristina Oliva, Brocolina, en su escuela de circo de Valdepasillas. :: J. V. Arnelas

El día 6 abril arranca BAdecirco, el primer festival itinerante por los pueblos de la provincia Payasos, acróbatas o malabaristas tienen cada vez más público

Antonio Gilgado
ANTONIO GILGADOBadajoz

Lola Sánchez siempre quiso ser payasa. Se formó en una escuela de Madrid y volvió a Badajoz reconvertida en Paca Prenda. No se separa de su maleta vieja y la maza de malabares.

Fija en San Francisco durante las noches en blanco de septiembre. También la reclaman compañías de teatro o productoras de espectáculos musicales. Ve con alivio el renacer del circo contemporáneo. «La gente empieza a entenderlo».

Ni artistas callejeros condenados a pasar la gorra ni macroproducciones como el Circo del Sol, aclara. Los payasos, malabaristas y acróbatas conquistan de nuevo al público con espectáculos propios. El último ejemplo viene por BAdecirco, el festival itinerante que ha puesto en marcha la Diputación de Badajoz. Arranca el 6 de abril y llegará a una docena de pueblos. «Extremadura tiene hambre de circo», sentencia. A esta iniciativa hay que sumar festivales consolidados en la agenda cultural de cada verano como los de Cabeza del Buey, Guareña, Navalmoral o Coria.

La profesionalización también explica este fenómeno, muchos se han formado fuera y ahora encuentran trabajo aquí

Juande Santos ha vivido en primera persona el cambio. Malabarista aficionado desde los 16, sigue enganchado a este mundo. Dirige la revista especializada 'Malabart' y trabaja como programador. Ha diseñado BAdecirco y también responde por el espectáculo de cada Noche en Blanco en San Francisco.

Hace seis años decidió probar suerte y organizar una gala de circo en el teatro López de Ayala. Cada edición ha ido ganando público y en las últimas entregas se han sumado compañías de prestigio. «Recogemos las semillas que plantamos poco a poco. La gente nos ha ido viendo todo este tiempo y ahora se acerca».

Coincide en el diagnóstico optimista con la payasa Paca Prenda. Aunque lo engloba en un fenómeno global.

Lola Sánchez, Paca Prenda, en una actuación en el río.
Lola Sánchez, Paca Prenda, en una actuación en el río. / HOY

Los festivales se han reproducido por toda España, explica, porque lo que hoy se ofrece no tiene nada que ver con la imagen del circo de carpa y domadores. Ofrecen danza, música o teatro en un mismo evento. Ahora llenan teatros y auditorios. A Prenda le entusiasma ver que muchos de los que se fueron de Badajoz puedan tener oportunidades en casa.

El año pasado, por ejemplo, participaron en la iniciativa de la Fundación CB por las residencias de ancianos. El salto también ha sido posible por la profesionalización. Los acróbatas, payasos y malabaristas de ahora se forman con artistas internacionales. Las pocas escuelas de circo de España solo ofrecen cursos de iniciación o preparatorios. La especialización tienen que buscarla fuera. Y muchos lo hacen.

Las compañías de hoy trabajan también en producciones de teatro o espectáculos de danza

En Francia, Alemania o Finlandia hay estudios superiores oficiales, similares a los de una carrera universitaria, aunque hay quien pronostica que pronto también llegará a España. BAdecirco, explica el promotor Santos, nace como algo modesto pero con mucho talento en sus espectáculos. «Tenemos capacidad para llegar a muchos pueblos»

Se mira en el espejo del certamen que organiza entre el 2 y el 5o de enero en el norte de la isla de Lanzarote. Arrancaron hace doce años en Aria, un pueblo con menos de cinco mil habitantes y ahora se considera una referencia internacional. Muchas compañías estrenan allí sus producciones y responsables de otros eventos similares de varios países europeos acuden para coger ideas. La payasa Paca Prenda también mira con optimismo y augura incluso una prolífica cantera de artistas en la ciudad. «La escuela La Rota está haciendo un trabajo silencioso pero muy prometedor. Ahora falta que las administraciones cuiden el circo como hacen con el teatro».

Juande Santos, director de la revista 'Malabart'.
Juande Santos, director de la revista 'Malabart'. / C. Moreno

La Rota la pusieron en marcha Cristina Oliva y su pareja José Ángel Vacas en Valdepasillas hace ya diez años. Emprendedores que se ponen la nariz roja y se convierten en Brocolina y Vacaflakas. Abrirán BAdecirco el 6 de abril en Fregenal de la Sierra. Para Brocolina, parte de este renacer viene de la base. De la cantera. Los propios niños, ha observado, son los que han conseguido que los adultos reparen en lo que hacen. «Con la eclosión de Internet hubo como un distanciamiento entre los niños y el circo. Pero ahora han vuelto porque el contacto directo les entusiasma».

También lo achaca a la interacción con otras artes. En el teatro moderno, explica, hay mucho circo. Aporta un efecto sorpresa. Algo parecido ocurre en la danza. Ya no extrañan los espectáculos de baile clásico con danza aérea y trapecistas. Incluso en televisión tienen cada vez más presencia este tipo de números. A La Rota no solo se acercan niños a practicar acrobacia, hula hop o malabares como una extraescolar de tarde más. Brocolina también enseña a un grupo de adultos que ven en el trapecio otra forma de hacer deporte. El circo, insiste, es mucho más que animales y carpa.