Los cinco Ayuntamientos de Badajoz

Los cinco Ayuntamientos de Badajoz

La palabra Ayuntamiento igual señala a la corporación municipal o conjunto de ediles que gobierna la ciudad, que al edificio en que se reúnen, que a su vez también puede llamarse Casa Consistorial, del Cabildo, o Palacio Municipal.

En la Edad Media el ayuntamiento se reunía «a campana tañida», al aire libre, ante la catedral de Santa María, el domingo después de Misa, para que todos los vecinos pudieran asistir a las sesiones.

En 1480, cuando el ayuntamiento era asimismo audiencia y órgano de justicia, y el alcalde también juez, los Reyes Católicos ordenaron que en todas las poblaciones se edificara una casa «grande y bien hecha en que se ayunten las Justicias, Regidores y Oficiales». La de Badajoz se erigió en el interior de la alcazaba, cerca del Obispado.

Por quedar alejada de una población que se extendía ya por fuera de la cerca, a principios del siglo siguiente se edificó una nueva sede municipal o Casa de la Audiencia en la Plaza Alta, junto a la Puerta del Capitel. Se trata de la restaurada en 2011, en la que aún se conservan escudos de los Reyes Católicos y Felipe II.

Por encontrarse ésta en ruinas tras padecer incendios y otros percances, a mediados del siglo XVII el ayuntamiento se trasladó en precario al edificio de la Galera, bajo la Torre de Espantaperros. Y al poco tiempo, 1768, por lo inconveniente del lugar, al edificio de la Carnicerías Reales, erigidas de nueva planta el año anterior. Resultando igualmente inadecuado aquél, el Corregidor Carlos Witte promovió la construcción de una nueva sede para el consistorio, que se alzó de nueva planta sobre las conocidas 'casas pintadas' de la plaza de San Juan, cuya inauguración se realizó con la sesión de 25 de febrero de 1799.

Ante el mal estado que pronto alcanzó el nuevo ayuntamiento se pensó levantar otro en las Casas de Falcato, tras el Palacio de Godoy, con lo que además se pretendía rehabilitar esa zona, ocupada por la población más marginal. Pero el proyecto no cuajó, optándose por reconstruir la casa de San Juan, lo que se hizo en 1856; obra de la que se conserva entre otras zonas, el salón de plenos decorado con pinturas de Manuel Montesinos. En 1899 se le añadió un tercer piso y se colocó la torreta metálica para la campana del reloj.

Numerosas reformas y ampliaciones han modificado desde entonces el Palacio Municipal de 1856, al que en 1937 se pensó dotar de una nueva fachada monumental sobre proyecto del arquitecto municipal Rodolfo Martínez, que finalmente no se llevó a cabo.