Cinco años de prisión para el 'Rambo de La Codosera' por intentar matar a su padre

La Guardia Civil detiene al fugado cerca de su casa. /HOY
La Guardia Civil detiene al fugado cerca de su casa. / HOY

La Fiscalía acepta una sentencia de conformidad que le obliga a cumplir la condena en un centro de desintoxicación de drogas

Evaristo Fdez. de Vega
EVARISTO FDEZ. DE VEGABadajoz

Israel V. G., el 'Rambo de La Codosera', que en julio de 2017 permaneció huido durante casi tres días, cumplirá en un centro de desintoxicación de drogas los cinco años de prisión que le ha impuesto estos días la Audiencia Provincial de Badajoz por el homicidio en grado de tentativa que casi le cuesta la vida a su propio padre, de 73 años de edad.

La Fiscalía Provincial de Badajoz había solicitado casi 18 años de prisión en el escrito de calificación provisional, pero esa propuesta inicial se ha rebajado de forma sustancial en la sentencia de conformidad que ha negociado el abogado de la defensa, José Antonio Romero Porro.

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En el fallo definitivo ha pesado la «circunstancia muy cualificada de disminución psíquica y adicción a sustancias estupefacientes», que ha sido tenida en cuenta por la Fiscalía.

En la propia sentencia se determina que en lugar de cumplir las penas de prisión que le han sido impuestas ingresará en un centro de deshabituación del que pueda salir rehabilitado para reintegrarse en la sociedad.

Se pone fin así a un proceso judicial en el que ha quedado probado que Israel V. G., con antecedentes penales no computables a efectos de reincidencia, coincidió el 10 de julio de 2017 con su padre en la vivienda familiar que se encuentra a la salida de La Codosera, justo en el inicio de la carretera que conecta esta localidad con Valencia de Alcántara.

Discutieron padre e hijo

Eran las 21 horas cuando surgió una discusión entre ambos, en cuyo transcurso Israel V. G. se proveyó de un instrumento contundente (un palo de madera de béisbol, un mango de azada o un hacha) con el que comenzó a golpear repetidamente a su padre por todo el cuerpo, especialmente en la cabeza, con el propósito de acabar con su vida.

En el fallo se indica que el padre trató de huir, pero el ahora condenado siguió dándole golpes hasta dejarlo tendido en el asfalto de la carretera. Después, volvió a la vivienda y cogió una escopeta de balines para dispararle al cuerpo. Finalmente, se apostó en las inmediaciones para no ser visto.

Tras ocurrir este episodio, pasaron por el lugar dos vecinos. Iban en coches distintos y bajaron para auxiliar a la víctima. Pero no lo hicieron de forma simultánea sino en dos instantes separados y consecutivos en el tiempo. Ambos fueron alcanzados con sendos proyectiles en la zona temporal de sus cabezas.

Los dos resultaron lesionados –tardaron nueve días en sanar– pero sus heridas tenían escasa gravedad si se comparaban con las lesiones del padre del huido, que sufrió un traumatismo craneal y facial, una herida inciso-contusa en la cara anterior de la pierna izquierda, una herida inciso-contusa en el antebrazo y una contusión en el hombro izquierdo.

Esas lesiones habrían comprometido su vida si no hubiese recibido una atención médica efectiva, pero la rápida presencia de la Guardia Civil, que avisó a una ambulancia, permitió su rápido traslado a la UCI del hospital Infanta Cristina de Badajoz, donde lograron salvarle la vida.

Como consecuencia de los golpes perdió el ojo izquierdo sufrió afaquia (pérdida del cristalino) en el ojo derecho, párpado caído en el ojo izquierdo y cicatrices en la región occipital de la cabeza y en la cara anterior de la pierna izquierda.

Cinco años de cárcel

Por estos hechos, Israel V. G. ha sido encontrado culpable de un delito de homicidio en grado de tentativa y dos delitos de lesiones. Por el homicidio intentado le imponen tres años y medio de cárcel mientras que cada uno de los delitos de lesiones ha sido castigado con una pena de nueve meses de prisión.

En el fallo se aprecia la agravante mixta de parentesco y la atenuante de reparación del daño respecto a los delitos de lesiones. Además, se le aplica la circunstancia muy cualificada de disminución psíquica y adicción a sustancias estupefacientes.

 

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