Ciclistas y senderistas salvan los senderos de la Cañada Real

Señalización en el camino, en dirección al Azud. :: HOy/
Señalización en el camino, en dirección al Azud. :: HOy

El tramo de camino de Las Vaguadas hasta el Azud de la Granadilla ha quedado limpio de escombros y con buen firme

Antonio Gilgado
ANTONIO GILGADOBadajoz

Junto a la nave de Cerexsal, en la carretera de Olivenza, se mantiene el mojón de granito con las iniciales V. P. Allí desemboca el camino que parte desde Valverde de Leganés y discurre hasta la comarca de Los Llanos, en Cáceres. Completa un tramo de la Cañada Real Sancha Brava, un camino protegido por el uso tradicional de los ganaderos trashumantes.

Las vías pecuarias cayeron en el olvido y los senderos de pastores quedaron impracticables. Los mojones son las referencias para que no se pierdan. El Ministerio de Agricultura inició hace una década un plan para recuperar algunos tramos y en Badajoz la empresa pública Tragsa señalizó los más usados. La recuperación de la Cañada Real ha sido lenta, pero al día de hoy, el intervalo que entra en Badajoz por la carretera de Valverde y sale por la de Valdebótoa se ha restituido por completo.

El trayecto que parte desde el antiguo cuartel militar en la carretera de Valverde y bordea la urbanización Las Vaguadas por El Corzo ha mejorado su firme y ha quedado libre de basura y escombros. Por este camino pasa habitualmente José Santiago. Agricultor con varias hectáreas de cereal en este cerro, la Cañada Real es su vía de acceso principal. Hace un par de años se encontraba con montones de escombros y basura. La senda quedó casi enterrada.

Mojón que indica que el camino es una vía pecuaria. :: HOy
Mojón que indica que el camino es una vía pecuaria. :: HOy

Incluso los propios vecinos de Las Vaguadas mostraron públicamente su preocupación por tener un vertedero en ciernes tan cerca. Se limpió varias veces y se volvió a ensuciar, pero en el último año la situación ha mejorado considerablemente. Los montones de ripios no se han reproducido. José Santiago encuentra dos explicaciones. Por un lado apunta a la campaña de vigilancia de la Policía Local y del Seprona a camionetas de ripios. «Antes me cruzaba con furgonetas o contenedores que subían desde la nave de Cerexsal y descargaban en el alto del camino, cuando ya no les ve nadie». El sendero es estrecho y su John Deere tiene que echarse a un lado si se cruza con otro vehículo, por eso ha notado el descenso de tráfico.

El otro cambio que advierte el agricultor tiene que ver con el paso continuo de ciclistas y senderistas. La Cañada Real conecta con caminos que van a Los Montitos y a las urbanizaciones de la carretera de Valverde cuenta con cuestas y buen firme, un trazado atractivo para los aficionados al ciclismo en bici de montaña. Su teoría parte de la lógica que cuanto más gente pase por un sendero más difícil lo tendrán quienes lo utilicen para descargar desechos de obra. Lo mismo opinan algunos de los propietarios de las fincas del entorno. La mayoría acude a pequeñas parcelas con casa a diario o cada fin de semana. Soledad tiene plantado un huerto en verano y también ha notado el incremento de ciclistas. «Los domingos se ven grupos de quince o veinte». Se aficionó a publicar en las redes sociales fotos de los montones de basura que había en las cunetas de la Cañada Real. Hace meses que no las actualiza. «Llevamos un tiempo muy tranquilos».

La Granadilla

El siguiente intervalo de la vía pecuaria en dirección Badajoz parte desde la carretera de Olivenza hasta la Granadilla. El camino sigue igualmente despejado y en firme compacto. Rodea el estadio Nuevo Vivero y llega hasta el Azud. En el suelo se intercalan zonas de piedras, pero no limita el acceso. Más que aficionados al deporte, en este caso los ciclistas son rateros de huerta. Adrián Parra trabaja en una parcela de tomates entre la carretera y la Granadilla. Dice que ahora en verano abundan los que a mediodía, cuando apenas pasa gente, llenan las cestas de las bicis de fruta. «Estamos muy cerca de la carretera. El otro día salieron ardiendo las pacas de paja en el rastrojo y eso no se prende solo».

A partir del azud, la Cañada Real ya discurre en paralelo al río por la margen izquierda. Senda recién estrenada por el paseo que se ha trazado tras las obras del tanque de tormentas. En este paseo se cruzan grupos de ciclistas que vienen desde Los Pollos, senderistas y paseantes que parten desde Valdepasillas.

En la ciudad, la Cañada Real pasa por debajo del Puente Real y sigue hasta San Roque. Tramo de gran aceptación desde que se abrió hace pocos meses.

Más seguro que el carril bici de Circunvalación y con suelo de arena fina. Es un punto de reunión habitual entre los grupos que salen con frecuencia.

La Cañada Real deja la ciudad en dirección Cáceres y serpentea por el camino de Bótoa. En muy mal estado hasta hace dos años, ahora cuenta con pasos angostos, pero transitables hasta Valdebótoa. Salpicado igualmente por pequeños vertederos que se limpian y se reproducen continuamente, aunque en ningún momento impide el paso por el camino. Los que se mueven por aquí con frecuencia agradecen que eliminaran una valla de casi un kilómetros que cortaba el paso. Entonces apenas cruzaban ciclistas porque la ruta porque tenían que desviarse por la carretera. Ahora se ha despejado y el paso de bicis es continuo.

«Los caminos son muy necesarios en caso de incendios»

El mantenimiento de los caminos no solo afecta a deportistas y propietarios, los senderos del término municipal son también el mejor sistema para combatir los incendios de pastos que se multiplican cada verano en el entorno de la ciudad.

El agricultor José Santiago tuvo que reclamar a los servicios de extinción hace un par de verano. Su campo de cereal empezó a arder y pudo salvar algo de la cosecha gracias a que los bomberos llegaron pronto y pudieron moverse con rapidez por el camino de acceso. Lo mismo piensa Adrián Parra. Los bomberos dejaron la carretera en la Cerexsal y accedieron sin problemas a apagar las pacas de paja. «Son muy necesarios en caso de incendios».

Temas

Badajoz