Casas que aprovechan el calor de sus ocupantes

Simulación del resultado final de la vivienda, que se espera que esté finalizada antes de que acabe 2019. :: pakopí/
Simulación del resultado final de la vivienda, que se espera que esté finalizada antes de que acabe 2019. :: pakopí

Desde enero está en construcción en Las Vaguadas la primera vivienda de la región que opta a la certificación PassivHaus

José M. Martín
JOSÉ M. MARTÍN

Todavía es un esqueleto de hierro, ladrillos y hormigón al que le falta más de medio año para tomar su aspecto definitivo y algo de tiempo más para poder ser habitada. Sin embargo, en el cartel situado a la entrada de la obra de la casa, que se está levantando en la urbanización Las Vaguadas de Badajoz, ya se puede leer 'Vivienda unifamiliar Passivhaus'. Se trata de la primera de Extremadura, según confirman desde la Plataforma de Edificación Passivhaus (PEP).

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Esta forma de construir surgió en Alemania a principios de la década de los 90 y tardó 20 años en llegar a nuestro país, donde se ha extendido, principalmente, por la zona norte. Ahora Extremadura se suma a las llamadas casas pasivas.

Su objetivo es reducir el consumo energético que tienen los edificios y, por tanto, las facturas que pagan sus propietarios. Igualmente, con ello, se contribuye a la sostenibilidad del planeta. «Passivhaus requiere un 90% menos de energía», afirma Esteban Gamero, arquitecto de esta vivienda, que añade que el 10% restante se puede conseguir mediante el calor del sol, el de las personas que la habitan o el de los electrodomésticos y equipamientos que funcionan en su interior. Para lograrlo adquieren especial relevancia la orientación de la vivienda y el aislamiento de la misma.

Ajustarse al método supone una inversión un 10% superior a la de otra obra, dice el arquitecto

Nada se desaprovecha gracias a su sistema de ventilación, que sirve para calentar o enfriar, en función de las necesidades, el aire que entra en el edificio. Lo hace mediante intercambio de temperatura con el aire que se expulsa. «Las casas pasivas mantienen una temperatura constante ya sea invierno o verano», apunta este arquitecto, que es uno de los profesionales extremeños asociados a la PEP.

Esta organización es una entidad sin ánimo de lucro que nació en 2008 en España. Su intención es promocionar un estándar de construcción que «exige alcanzar unos requisitos pero sin imponer ninguna tipología, sistema o material en concreto», tal y como explican sus propios responsables.

Esto quiere decir que para obtener la certificación, las construcciones deben pasar una serie de exámenes una vez finalizada la obra. Las pruebas analizan, entre otras cuestiones, la envolvente del edificio y las carpinterías exteriores o el mencionado sistema mecánico de ventilación controlada, con la que se recurre a la «recuperación de calor de alto rendimiento», comentan desde la plataforma.

Las edificaciones pasivas necesitan un 90% menos de energía gracias a su aislamiento y orientación

De esta forma se asegura una «calidad óptima del aire sin perder ni el frío ni el calor interior», señala Gamero, que también tiene en construcción las primeras dos viviendas pasivas de la provincia de Cádiz. En concreto, en Zahara de los Atunes.

Las auditorías para la certificación también se desarrollan durante el proceso de construcción. Los cálculos se repasan durante el diseño y a lo largo de la ejecución de la obra se revisan los materiales utilizados. En este aspecto, las puertas y ventanas de altas prestaciones térmicas, en muchos casos con triple acristalamiento, se instalan en muchas ocasiones.

El método tiene una base matemática y las características de los aislamientos, por ejemplo, varían dependiendo del clima en el que se ubique el edificio. Así, mientras que en la ciudad de Barcelona los grosores de aislamiento de los cerramientos verticales, cubierta y solera serán de quince, diez y un centímetro, respectivamente, en Murcia esas cifras tendrán cinco centímetros en los dos primeros casos y cero en el último. En la casa que se está construyendo en Badajoz las medidas son de 14, 26 y 10, aunque se debe tener en cuenta que estos grosores también dependen de los materiales utilizados.

Precio

Adaptarse a los estándares Passivhaus encarece la obra. Los responsables de la PEP cifran entre un 3% y un 5% el aumento del presupuesto para los edificios plurifamiliares y entre un 5% y un 8%, en el caso de los unifamiliares. Gamero va un poco más lejos y aporta, en base a su experiencia, que la media está más cercana al 10%. También se elevan un poco esos porcentajes a la hora de la rehabilitación, aunque es algo que depende del tipo de edificio a reformar.

En ambos casos, desde la plataforma se considera rentable la inversión, ya que el ahorro en el consumo energético hace que se amortice en un periodo de tiempo relativamente corto. «Para hacernos una idea, el consumo en climatización sería de unos 70 euros al año para un piso de 70 metros cuadrados, sin tener en cuenta los impuestos o los gastos fijos», remarcan en la PEP.

La última Encuesta de Presupuestos Familiares que publicó el INE (Instituto Nacional de Estadística) recogía que el gasto medio por electricidad en los hogares españoles superaba los 745 euros al año y Gamero detalla que este gasto se quedaría en el 10% de esa cantidad en las edificaciones pasivas.

Actualmente, de este tipo de viviendas hay 82.000 metros cuadrados construidos y certificados en España, de los que el 10% son rehabilitaciones. Además, hay otros 85 proyectos activos que suman 280.000 metros cuadrados. «Extremadura siempre llega tarde, pero creo que los edificios eficientes son el presente y el futuro», entiende Gamero, que avanza que los mismos propietarios han comprado otra parcela en la misma urbanización pacense para construir otra casa pasiva.