'El candil' también se toca en Bolivia

Dos niños guardan sus violines tras tocar con la OEx. :: C. MOreno

La Orquesta de Extremadura toca la conocida pieza del folclore extremeño con los niños violinistas de San José de Chiquitos

Antonio Gilgado
ANTONIO GILGADOBadajoz

La Orquesta de Extremadura cerró ayer su temporada de abono. En el ensayo general de la mañana, antes del repaso general al Bolero de Ravel, varios niños violinistas se sentaron en el escenario frente al maestro Albiach.

Paréntesis en el repertorio y suena 'El candil' en versión Orquesta de Extremadura y los chicos de la San José de Chiquitos.

Por lo escuchado ayer en el Palacio de Congresos, en Bolivia también conocen esta pieza mítica del folclore extremeño.

Juan Mario Moreno Director«En San José la gente valora mucho el legado musical de los españoles»

San José de Chiquitos es un pueblo del departamento boliviano de Santa Cruz. Fundado por los jesuitas españoles en el siglo diecisiete, apenas supera actualmente los quince mil vecinos.

La vinculación con Extremadura viene por el Felcode, un organismo de las dos diputaciones extremeñas que ayuda a pueblos de República Dominicana, Ecuador, Bolivia o Paraguay.

Antonio Fuentes, gerente del Felcode, explica que en San José llevan ya quince años asesorando a sus responsables municipales.

Y precisamente, uno de los orgullos del ayuntamiento boliviano es su orquesta de cuerda. Más de cien niños de entre siete y 17 años ensayan a diario con el violín, la viola, el violonchelo y el contrabajo. De gira por Europa para tocar en Barcelona o Toulouse, en el Felcode han aprovechado para organizarles una ruta por Extremadura (Cáceres, Plasencia, Villafranca, Santa Cruz de la Sierra y Villanueva de la Serena).

Entre plaza y plaza, aprovecharon ayer la mañana para conocer de cerca el trabajo de la Orquesta de Extremadura. Se animaron incluso a subirse el escenario.

Juan Mario Moreno es el director de la agrupación. Empezó de niño a los once años con el violín, siguió formándose como músico en Colombia y volvió de nuevo a San José para enseñar a los niños. No ha cumplido los treinta y atesora una larga experiencia como músico de orquesta, gracias, en parte, a la oportunidad que le dieron de niño. «En Bolivia no hay muchas orquestas».

Antes de regresar a su país, pararán en Miami para recoger un premio de la conferencia internacional de alcaldes de Latinoamérica.

Valoran, sobre todo, que los responsables de la agrupación de hoy sean antiguos alumnos que han vuelto tras formarse fuera de Bolivia y quieren seguir formando a nuevas generaciones.

Como director, Juan Mario Moreno aplica el exitoso modelo venezolano en enseñanza musical.

Se basa, sobre todo, en trabajar desde el principio como instrumentista de orquesta y aprender a leer música desde la orquesta. «En menos de un año ya hay niños capaz de integrarse y tocar piezas sin problemas».

Venezuela creó hace varias décadas un sistema de orquestas juveniles e infantiles por todo el país para integrar la enseñanza musical en las familias más humildes. Muchos países han copiado este modelo. En Bolivia, explica, Juan Mario Moreno, también lo intentan.

No hay mucha tradición musical, pero espera que los premios y los reconocimientos que están recibiendo animen también al público local. «Lo afrontamos como algo integral. Combinamos los ensayos con el horario del colegio. Muchos siguen su carrera musical y otros no, pero lo importante es darles la oportunidad».

En su pueblo, explica, la gente valora el legado musical que dejaron los españoles. En las fiestas siempre hay ceremonias y conciertos que invocan ese pasado jesuita. Ellos tocan las famosas obras misionales, piezas musicales que escribieron los misioneros cuando llegaron.

Las obras misionales se perdieron durante siglos y se encontraron de nuevo en los años 70. La orquesta ha contribuido a dar conocer este legado con sus conciertos. «Tenemos un repertorio muy amplio», afirma.