La batuta ya tiene su cantera

Albiach explica cómo llevar la orquesta a uno de los aspirantes que está completando la formación. :: C. Moreno

Seis jóvenes músicos se han formado como directores de orquesta con la OEx

Antonio Gilgado
ANTONIO GILGADOBadajoz

Jorge cita a Carlos Kleiber o Claudio Abbado. Jhoanna, en cambio, se queda con Gustavo Dudamel y Miguel no lo tiene muy claro. Los tres jóvenes músicos han estado esta semana dirigiendo los ensayos de la Orquesta de Extremadura.

Aspiran a coger la batuta algún día. Y para eso se preparan. No hay muchos cursos de dirección orquestal en orquestas profesionales. «Es una oportunidad única y un dinero muy bien invertido», explica Jorge Yagüe. Madrileño. 22 años. Pianista desde los cuatro y con una vocación creciente por ampliar horizontes musicales. «Es un formato muy atractivo para nosotros».

Los cursos de dirección se abren a muy pocos aspirantes para que resulten realmente instructivos. Con la OEx, por ejemplo, solo se han preparado seis candidatos. El plan de trabajo arrancó el lunes y terminó ayer viernes con un concierto gratis en el Palacio de Congresos a las ocho y media de la tarde. Piezas de Brahms, Schumann, Dvorák o Beethoven para una OEx dirigida en esta ocasión por batutas debutantes.

El objetivo es promover vocaciones musicales, en este caso directores de orquestaÁlvaro Albiach Director de la OEX «Se trata de que vivan cómo es una semana habitual de trabajo ante una orquesta profesional»

Trabajo intenso durante cinco días con los músicos y los maestros Álvaro Albiach y Andrés Salado, que supervisaron cada movimiento de los chicos con la batuta en los ensayos.

Albiach cuenta que diseñaron un plan de estudio para que pasaran por todo el proceso al que se enfrentan los titulares en una semana habitual de trabajo: ensayos previos, ensayo general y concierto con público.

Enmarca esta iniciativa en el paso al frente que ha dado la Orquesta de Extremadura para promover vocaciones musicales en la ciudad. Recientemente sumaron a la orquesta joven, una juvenil y otra infantil a través del Proyecto Afinando. «Ha sido un éxito», recuerda. Con varios frentes abiertos, Albiach entendió que era el momento de preparar a futuros directores. Lo realmente interesante, explica, es que ponen a disposición de los chicos a una agrupación profesional.

Ese fue uno de los atractivos que trajo a Miguel Morán hasta Badajoz. Es el único extremeño en esta promoción. Clarinetista de Montijo que se prepara en una academia de Madrid, habla de una oportunidad única. Apela al símil jugador entrenador en el fútbol para explicar por qué un músico quiere subirse al atril. «Como instrumentista transmites mucho, pero con el tiempo, cuando estudias tanta música, tienes la necesidad de trasmitir algo más complejo. Hay más timbres que los de tu clarinete».

Empezó a sentir esa necesidad cuando acudía a una academia de Madrid a tocar para los que estudiaban para directores. Viendo lo que pasaba al otro lado, entendió que debía cambiar de sitio y probar a ponerse al mando. Lleva dos años estudiando dirección y asume que se mete en una carrera inmensamente difícil y de muy largo recorrido. «Yo solo estoy empezando pero los sueños están para eso, pera tenerlos y tratar de alcanzarlos».

Tendencia

Jhoanna Sierralta es la única chica del grupo. No hay muchas mujeres dirigiendo orquestas profesionales en estos momentos, pero todo apunta a que se trata de una tendencia reversible. Cada vez más chicas se preparan para ello y Jhoanna es un ejemplo.

Su formación musical arranca en Venezuela. Participó en el prolífico programa de orquestas infantiles y juveniles de Venezuela como violista. Tocó en la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar hasta que hace dos años se vino a España. No extraña, por tanto, que el espejo en el que se mire sea el de Gustavo Dudamel, el famoso director de la Bolívar que ahora lleva la batuta de la Filarmónica de Los Ángeles. «Estuve en toda su etapa de formación y evidentemente hay una influencia en mi forma de entender la música».

Fueron algunos compañeros y músicos con los que trabaja habitualmente los que le animaron a formarse a dar el paso. «Me han dicho muchas veces que comunico bien el trabajo a los jóvenes y quiero tener muchas herramientas para explicarlo mejor».

Como violista ha tenido la oportunidad de tocar para varios proyectos musicales de Andrés Salado, el asistente de Albiach en este curso. «Ayuda mucho que alguien que te dirige luego te enseñe».

Cree que en un director de orquesta deben coincidir un cúmulo de cualidades poco frecuentes como el carisma, el control de la musicalidad y capacidad de comunicación. La batuta, coinciden los tres alumnos, engancha. Tanto como la música que marcaban con las manos Carlos Kleiber o Claudio Abbado.

 

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