Badajoz gana población tras dos años de descensos

Badajoz gana población tras dos años de descensosGráfico

Durante 2018, la ciudad sumó 230 vecinos;casi todos los barrios del centro pierden residentes y crecen las nuevas urbanizaciones

NATALIA REIGADASBadajoz

Se frena la caída de población en Badajoz. Tras dos años consecutivos, 2016 y 2017, en los que la ciudad perdió vecinos, el año pasado el balance fue positivo, según los datos del padrón municipal a 1 de enero de 2019. Ese día, la cifra de inscritos en el Ayuntamiento era de 152.571 personas.

A lo largo de 2018, la ciudad ganó 230 vecinos. Se trata de un dato positivo que sin embargo no sirve para compensar las caídas de los dos ejercicios anteriores. Entonces el padrón municipal mermó en 650 vecinos, por lo que no se han recuperado aún las cifras de 2015. A pesar de todo, la capital pacense puede presumir de haber lidiado la crisis sin una gran caída de población. En Badajoz hay más nacimientos (1.200 el año pasado) que defunciones (934).

En Extremadura, por ejemplo, los últimos datos oficiales son a 1 de enero de 2018 y no fueron buenos. En 2017 la región perdió 7.057 habitantes, 3.508 en la provincia de Badajoz y 3.549 en la de Cáceres. Los datos de la comunidad extremeña son los segundos peores del país por detrás de Castilla y León, que perdió 16.637 habitantes. En este contexto, la capital pacense ha conseguido resistir el tirón causado por la crisis. Los problemas económicos han provocado que se reduzca la cifra de inmigrantes, incluso muchos han vuelto a sus países.

Otra imagen clara que deja el padrón municipal es la distribución de vecinos en los distintos barrios. Las cifras son contundentes. Casi todos los distritos del centro pierden vecinos a gran velocidad. Las únicas subidas importantes son en las urbanizaciones nuevas del extrarradio, especialmente el Cerro Gordo. En 2018, esta zona sumó 373 residentes, es decir, más que el total de la ciudad.

A 1 de enero, el Cerro Gordo cuenta con 5.100 vecinos, pero lo que realmente destaca es el crecimiento de los dos últimos años en los que se han ido ocupando algunas viviendas vacías y se han empadronado otros vecinos que ya residían allí, pero no de forma oficial. En dos años ha sumado 650 vecinos, una subida del 14,6%.

Este crecimiento está relacionado con las infraestructuras que ha ganado el barrio y las que están por llegar. La apertura del consultorio médico, por ejemplo, ha animado a muchos residentes a regularizar su situación y empadronarse en la zona. También es un buen reclamo el colegio que se comenzará a construir en breve en esta urbanización. La reivindicación que ahora reclaman los residentes es contar también con un instituto propio que evite que los estudiantes tengan que desplazarse en Secundaria.

Aunque el margen de crecimiento es menor, también ganan población otras urbanizaciones nuevas como La Pilara que suma 41 vecinos hasta ser 899 y el Cuartón Cortijo con 10 más y 700 en total. Este último barrio podría sufrir una gran expansión en los próximos años, ya que finalmente se llevará a cabo una segunda fase de viviendas.

Los barrios que envejecen

La cara amarga de los datos demográficos está en el centro de la ciudad. Los peores datos están en los barrios más envejecidos como, por ejemplo, el polígono de La Paz. Este área pierde 58 vecinos en solo un año, lo que supone un 1,6% de su población total en solo 12 meses. Antonio Domínguez, en dos años, ha restado 87 residentes, un 2% del total.

La caída es casi general entre los barrios más clásicos. La sangría lleva años restando vecinos del Casco Antiguo, también pierden residentes en Santa Marina o en Valdepasillas. Los núcleos donde antes se concentraban los pacenses, no tienen vivienda nueva ni residentes jóvenes. De este fenómeno se salvan los dos barrios más grandes, donde sí hay promociones de pisos nuevos. Se trata de San Roque y San Fernando.