«Los ayuntamientos deberían pedir a Catastro que cambie el valor del suelo»

Maqueta que marca el plan general de ordenación urbana de Badajoz. :: hoy/
Maqueta que marca el plan general de ordenación urbana de Badajoz. :: hoy

Los abogados que llevan procedimientos sobre el IBI en el Supremo creen que las administraciones no deberían obligar a los ciudadanos a acudir a los juzgados

Rocío Romero
ROCÍO ROMEROBadajoz

La última sentencia del Tribunal Supremo conocida esta semana marca el camino que deben seguir los propietarios de terrenos que quieran reclamar el IBI pagado antes de 2016 por suelo sin desarrollar que tributara como urbano antes de esa fecha. Obliga a la mayor parte a acudir a los juzgados. Esta decisión está basada en Badajoz, pero repercute en todo el país.

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El abogado que ganó la primera sentencia, hace ya cinco años, y que provocó un cambio en la Ley de Catastro Inmobiliario lo ve claro. Luis Díaz-Ambrona afirma: Los ayuntamientos deberían pedir a Catastro el cambio de valor catastral de todo el suelo que puede verse beneficiado por el cambio y no obligarles a acudir a los juzgados.

La diferencia de un recibo de IBI urbano a rústico puede reducirlo a una décima parte. Si antes de 2016 pagaba 1.000 euros, por ejemplo, ahora paga cien. Además, el valor catastral de una propiedad repercute en otros impuestos, como la renta, las herencias o las plusvalías.

«La resistencia a devolver el dinero se volverá en su contra» Luis D. Ambrona | Abogado

La novedad de la última sentencia es que, además, abre la posibilidad de reclamar el abono de los recibos pagados antes de 2016 a través de las reclamaciones presentadas en los ayuntamientos.

Luis Díaz-Ambrona cree que los ayuntamientos deberían acabar con esta situación y dejar de obligar a los ciudadanos a recurrir a los jueces. El motivo es que ese cambio tiene una carga económica importante para el ciudadano, pero también para las arcas públicas, donde tendrá un alto impacto. Advierte que los cambios en el impuesto no solo repercuten sobre lo que ingresan actualmente. También provoca pérdidas causadas por lo cobrado con anterioridad y que tendrán que devolver, así como los intereses.

De momento, la última sentencia no impone las costas al Ayuntamiento de Badajoz porque el TS no aprecia mala fe. Pero, advierte el abogado, esto podría cambiar en futuras sentencias porque ya están sentados los precedentes.

«Los ayuntamientos deben pedir a Catastro que tome medidas» Teresa Bardají | Abogada

Por eso cree que el Gobierno debería arbitrar un plan para auxiliar a los ayuntamientos. Cree que los ayuntamientos tienen pleno derecho de reclamar al Estado por estas pérdidas porque Catastro podía haber corregido a las administraciones locales.

Los ayuntamientos giran los recibos de IBI en función de lo que marca la Dirección General del Catastro, que es la que decide el valor catastral del suelo. La sentencia reconoce que los ayuntamientos carecen de capacidad para cambiar los recibos, pero en opinión del abogado, deberían pedir a Catastro que cambie el valor catastral de las parcelas afectadas. Estas son las que están calificadas urbanísticamente como suelo urbanizable, pero no están urbanizadas ni tienen aprobados los documentos para ello.

El Supremo tiene más recursos de Badajoz sobre los que decidir, e irá pronunciándose sobre casos específicos. Por eso tanto Luis Díaz Ambrona como Teresa Bardají, que ha logrado que el Supremo le apoye en las dos últimas sentencias, creen que las administraciones tendrían que solucionar este asunto sin obligar a los ciudadanos a ir a los juzgados. Sobre todo, explican ambos abogados, porque entre los afectados hay muchos particulares con pequeños terrenos que han tenido que pagar altas cantidades por el impuesto. No todos, inciden, son promotoras y constructoras.

Badajoz da un paso

Teresa Bardají añade que el Ayuntamiento ha comenzado a allanarse (ceder) en procedimientos iguales al que ella ha ganado, y donde el alto tribunal ha marcado jurisprudencia. Pero, sin que estos hayan llegado al Supremo, es necesario haber acudido a los juzgados con sus reclamaciones. A su juicio, es el Catastro el que debe tomar ya medidas en todo este asunto porque el Supremo ha dejado claro en las sentencias que los ayuntamientos no pueden modificar los recibos del impuesto que marca Catastro. Admite, eso sí, que los ayuntamientos sí que pueden pedirle a este organismo dependiente del Ministerio de Hacienda que adecue el valor catastral de todos los terrenos a las pautas fijadas por el Supremo.

Según anunció esta semana el alcalde, Francisco Fragoso, el Ayuntamiento ha pedido una reunión con Catastro para ver cómo gestionan la sentencia que facilita la devolución de lo cobrado a los contribuyentes. E incluso baraja la posibilidad de reclamarle por los recibos que no puedan volver a girar aplicando el IBI rústico por esos mismos años que se devuelvan. Advirtió que serán los jueces y Catastro quienes decidan sobre cada caso, y no ve una forma de aplicar el cambio a todos los contribuyentes.

«Se trata de una consideración política de la administración» Román Prieto | Abogado

Luis Díaz-Ambrona advierte que las administraciones juegan con que no todos los ciudadanos van a reclamar. Lo sabe porque a raíz de la sentencia de 2014, referida a los terrenos de la fundación Dolores Bas, lleva casos en todo el país. Y ve que son mayoría los ayuntamientos que no han tomado cartas en el asunto. Y, subraya, la resistencia de los ayuntamientos a devolver el dinero cobrado antes de 2016 será contraproducente porque tendrán que reembolsarlo con intereses, y encima afrontar las costas judiciales. Lo que, a la postre, supone un gasto de dinero del contribuyente.

Román Prieto es otro de los abogados que lleva una de las causas que se encuentran en el Supremo. Y también cree que las administraciones deben decidirse a adaptar las valoraciones catastrales de suelos urbanizables a si el suelo está urbanizado o no, y «no sentenciar al ciudadano a un calvario judicial». Pero eso, advierte, es una decisión política que deben tomar quienes están al frente de las propias administraciones.