El Ayuntamiento de Badajoz restaura la fuente histórica de La Picuriña

La fuente de La Picuriña tras haber sido restaurada :: / CASIMIRO MORENO

Vecinos y asociaciones han denunciado durante años el estado de abandono que sufría el monumento

ELENA FIGUEROA FALCÓN BADAJOZ.

El Ayuntamiento de Badajoz ha respondido ante el vecindario de La Picuriña (San Roque) restaurando la fuente histórica que es un símbolo del barrio.

El monumento, situado entre las calles Fernando Calvo y Antonio Hernández Arias, llevaba años sumido en un estado de abandono sin que las instituciones locales hiciesen caso a las quejas de los ciudadanos.

La fuente, deteriorada, llena de cristales, basura y pintadas, era junto al fuerte de la Picuriña uno de los grandes focos de descontento popular en la zona.

La construcción tiene un fuerte valor simbólico para el barrio, pues a su alrededor giraba la vida vecinal de la zona antes de su abandono y posterior deterioro.

«Los vecinos teníamos mucho cariño a este monumento y llevábamos mucho tiempo demandando al Ayuntamiento el arreglo tanto de la fuente como la reconstrucción del fuerte», señala José Manuel Bueno, presidente de la Cívica, asociación que se ha sumado a estas reivindicaciones si bien alerta de que «el entorno de la fuente ha estado y sigue estando en una situación de semiabandono».

Laura Salado, vecina de La Picuriña, confirma que las obras terminaron hace unos días y considera que «visualmente está mucho mejor que antes, porque antes parecía estar en ruinas».

Admite que ha mejorado, si bien teme que la fuente «seguramente, con el tiempo, volverá a estar igual que antes». Menos ha gustado la actuación a otros vecinos, que critican la forma en la que se ha realizado la restauración. «Si antes estaba mal, ahora la han dejado peor. Parece que está sin terminar, por lo menos podrían haberle dado una capa de pintura».

La restauración del monumento ha recibido fondos de una partida presupuestaria del Ayuntamiento destinada a la rehabilitación de algunas fuentes históricas de la ciudad, entre ellas se incluyen también la fuente de la Rana o la cascada del parque de la Legión.

Aunque los vecinos de La Picuriña han conseguido que su fuente sea restauda, no han visto satisfechas todas sus pretensiones sobre el monumento, que pasaban por su puesta en funcionamiento y dotarlo de iluminación.

Además, el barrio aún reivindica la rehabilitación de su fuerte, fechado en el siglo XVIII, que permanece sepultado bajo pintadas, jaramagos y deshechos.

 

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