Las aves también dan trabajo en Badajoz

Los alumnos del primer curso que especializa informadores turísticos en el río y la naturaleza. / José Vicente arnelas

El Consistorio forma a los quince primeros informadores turísticos del río

Rocío Romero
ROCÍO ROMEROBadajoz

¿Y si el trabajo está en el río? Hay quien ve en el Guadiana y todos sus habitantes una fuente de ingresos para la ciudad. Para explotarlo, el Ayuntamiento de Badajoz está formando por primera vez a 15 informadores turísticos especializados.

El curso se enmarca en la estrategia del Ayuntamiento llamada 'Badajoz, ciudad de las aves'. El objetivo es atraer a un turista europeo que gasta entre 100 y 150 euros de media al día entre alojamiento y manutención, y que invierte hasta 200 euros al día en guías especializados. Los gastos medios oscilan entre 1.000 y 3.000 euros para estancias de entre tres y cuatro días, y varía entre 2.500 y 7.000 euros para viajes de entre 10 y 15 días. Es, por tanto, un turista con capacidad económica media-alta.

En el Ayuntamiento están convencidos de que Badajoz reúne las características para atraer a este viajero porque es una de las pocas ciudades con una zona de especial protección de aves (zepa) con especies acuáticas. Eso significa que ofrece las prestaciones de una ciudad con este tesoro medioambiental.

«Me gustaría relacionar la ornitología con catas de vino»

«Me gustaría relacionar la ornitología con catas de vino» Nacho Oreja

Ahora hay que dar los pasos para poder atender a ese turista. Y ahí es donde entra la escuela taller municipal Badajoz Río, que por primera vez ha añadió formación medioambiental al informador turístico.

El curso termina en diciembre, pero los alumnos han preparado ya una guía en español, portugués e inglés de las flora y la fauna que hay en el río. Además, han diseñado una ruta de 2,2 kilómetros en el paseo de la margen izquierda, entre la Puerta de Palmas y el Puente Real. Recomiendan hacerla a las 8.30 de la mañana, que es cuando las aves abandonan los dormideros. HOY les acompaña en una de sus clases prácticas.

«Creo que en el río puede estar mi futuro y no solo el mio, sino el de más gente»

«Creo que en el río puede estar mi futuro y no solo el mio, sino el de más gente» Rubén Padilla

Todo lo que hay que llevar son unos prismáticos y los oídos muy abiertos. «¿Oís el ti-ti-ti? Es un petirrojo. ¿Y ese silbido? Callad un momento: ¿Habéis notado ese? Es un martín pescador». El que habla es Nacho Oreja, de 40 años, que trabajó como dependiente en el pasado. Como sus compañeros tiene Bachillerato y estaba en paro cuando supo de este curso. Ahora cree que ha encontrado su futuro. «Estoy echando mi curriculum en distintas empresas, hay trabajo relacionado con la naturaleza y creo que puedo encontrarlo». Tiene una idea ambiciosa, como es combinar los conocimientos de la ornitología que ha adquirido ahora con los de vinos -dado que es sumiller-, ofreciendo catas y rutas.

Los paseos del río

Una de las ideas que manejan en este curso es presentar un proyecto a la propia Concejalía de Turismo, dado que ni el Ayuntamiento tiene informadores que pudieran atender a los aficionados a la naturaleza. También confían en la empresa privada porque no existen paquetes turísticos de este tipo que incluyan a la ciudad. Pueden introducir los parques creados en ambas márgenes del río, indicadas para turistas en general que deseen conocer la naturaleza, y crear rutas más largas hacia el azud para los ornitólogos.

La idea es ofrecer paquetes a ornitólogos, que son viajeros de un poder adquisitivo medio-alto

«Solo conociendo lo que tienes lo puedes vender, de ahí la importancia de este curso, que sepan enseñar el río además de la Alcazaba. Que no solo digan que Badajoz tiene pájaros, sino que sepan enseñarlo y aconsejar a los visitantes. Badajoz se conoce a nivel internacional en el mundo de la ornitología y aquí los ciudadanos no lo saben», explica Elena Chimeno, directora de la escuela Badajoz Río.

«¿Lo veis? ¿Lo veis? Es una garza real. Coged los prismáticos, está ahí», dice uno de los alumnos ensayando con sus compañeros. «A ver si tenemos suerte y vemos los moritos, que ayer estaban aquí... Ahí está la gallineta, que tiene un pico fuerte para partir los juncos... Aquí vimos el otro día un avetoro, que es muy complicada de ver porque es esquiva y el plumaje es pardo, a ver si la vemos ahora...». Todo esto lo han aprendido de Pablo Castro Prigent, informador ambiental de ornitología, al que todos agradecen lo que les ha enseñado.

Uno de ellos es José María Hernández, de 44 años, que ha trabajado como comercial y tuvo un mesón. «Llevo toda la vida viviendo en Badajoz y no me podía hacer una idea de la cantidad de aves que hay en la ciudad. Creo que aquí puede estar mi futuro porque está sin explotar», dice.

Esther Carballo, de 22 años, empezó Magisterio, pero no le convenció y ahora ha encontrado una actividad laboral que le gusta. Ella cree que Badajoz ha cambiado desde que inauguró el parque del Guadiana, y así lo explica en su intervención durante la ruta. «La ciudad vivía de espaldas al río hasta que estrenamos los parques», indica, y desde ellos se pueden observar mejor las características ambientales.

Rubén Padilla tiene 25 años y tras acabar el Bachillerato opositó para convertirse en policía nacional. Con este curso «ha cambiado la forma de ver el río. Una de las primeras veces que fui al Puente Real vi un halcón peregrino y me quedé impresionado». «He descubierto el río y creo que en él puede estar mi futuro y crear puestos de trabajo, no solo para mí, sino para más gente».

Jaime Albarrán tiene 43 años, fue comercial y le interesó el curso porque entiende que es otra manera de vender los recursos de la ciudad. «Aquí hay otra manera de encauzar mi experiencia profesional en la ciudad, hace falta promover nuestros recursos y el turismo va a crecer,y quiero aprovechar esta oportunidad».

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