La Audiencia de Badajoz absuelve al empresario acusado de comprar joyas robadas

Audiencia Provincial de Badajoz:: HOY/
Audiencia Provincial de Badajoz:: HOY

El tribunal concluye que desconocía el origen ilícito de las piezas y que respetó los rígidos controles policiales que regulan este sector

Evaristo Fdez. de Vega
EVARISTO FDEZ. DE VEGABadajoz

La Audiencia Provincial de Badajoz ha absuelto al empresario que había sido acusado de receptación por adquirir en su negocio de compraventa de oro varias piezas sustraídas por una mujer que trabajaba para una mercantil que realizaba encargos para Cristian Lay.

La Fiscalía pedía para Antonio F. M. C. una pena de diez meses de prisión por entender que compró esas joyas a pesar de conocer su origen ilícito, una acusación que rechaza el tribunal tras escuchar a los testigos que participaron en el juicio que se celebró la pasada semana. La Audiencia considera probado que la Joyería CM, que está en Badajoz, realizó seis compras de oro a Teresa H. G., condenada a un año de prisión por hurtar joyas a la empresa para la que trabajaba. En total, las piezas que llevó a la casa de compraventa tenían un valor de 2.182 euros.

Pero después de escuchar los testimonios del director de producción de Cristian Lay, de un empresario especializado en la compra-venta de oro y de un agente de la Policía Nacional, el tribunal ha llegado a la conclusión de que el empresario acusado de receptación desconocía que esas piezas eran robadas

En la sentencia se explica que este tipo de negocio está sujeto a rígidos controles administrativos y policiales que obligan a reseñar los datos de la operación en un libro de registro del que hay que dar parte a los agentes del Cuerpo Nacional de Policía. Además, todas las piezas deben ser fotografiadas y durante 15 días deben permanecer en depósito para que puedan ser recuperadas si se comprueba que proceden de un robo. «La propia entidad mercantil perjudicada no fue consciente de las sustracciones cometidas por personas de su plantilla laboral hasta que transcurrieron tres meses», se indica en la sentencia. Por tanto, la compra de esas joyas por parte de la casa de compraventa se realizó antes de que Cristian Lay tuviera conocimiento de las sustracciones.

El tribunal también explica que en el escrito de acusación no se indica el precio abonado por cada gramo de oro, por lo que se desconoce si el precio abonado por el oro «fue o no vil, a efectos de inferir por esa vía el conocimiento del origen ilícito de las joyas adquiridas».

Estas circunstancias han sido tenidas en cuenta por la Audiencia a la hora de absolver al empresario, que con esta sentencia, que no es firme, queda libre de los cargos que había contra él.