El arte contemporáneo extremeño pasa por la Sala Europa de Badajoz

María Jesús Manzanares en la Sala Europa. :: J. V. Arnelas/
María Jesús Manzanares en la Sala Europa. :: J. V. Arnelas

El sótano de la antigua biblioteca acoge producciones propias de la Junta o itinerantes del Ministerio

A. GILGADO BADAJOZ.

La Sala Europa se hace un hueco en la agenda cultural de la ciudad. En la esquina del edificio que acogió en su día la Biblioteca del Estado, la Junta de Extremadura mantiene un calendario permanente de muestras.

Francisco Pérez Urban es director general de la consejería de Cultura. Habla de un circuito regional con paradas fijas: la Sala Europa en Badajoz, el Archivo Histórico Provincial de Cáceres, Santa Clara en Mérida o Las Claras en Plasencia. En la agenda se solapan producciones propias y externas. El objetivo es mostrar lo que hacen los artistas de la región pero también lo que se genera en el entorno más cercano.

Recién aterrizada en la Sala Europa está 'El taller del artista'. Producción del Ministerio con fondos del Instituto de Patrimonio Cultural Español. El espectador puede comparar las mesas de trabajo de Julio Romero de Torres, Pío Baroja, Valle Inclán o Miguel de Unamuno.

En cuanto a las propias, la Sala Europa ejerce de escaparate para que el público conozca a los artistas o los proyectos que se benefician de las ayudas a artistas visuales extremeños, recuperadas en 2017.

También se programan colecciones individuales o colectivas con una disciplina o un tema como hilo argumental.

La idea es que vayan pasando las propuestas más contemporáneas que se firman en la región. «Este sistema en red nos ayuda a fortalecer las artes visuales en Extremadura», explica Pérez Urban.

María León y su investigación sobre el granito a través de las civilizaciones, la represión Franquista o la versión que los chicos de Plena Inclusión de Montijo hicieron sobre las obras pictóricas más conocidas fueron las últimas sugerencias.

En la Junta defienden el papel de esta sala para mostrar la riqueza del panorama artístico. Los protagonistas absolutos son los creadores, explican desde Cultura, tanto los que necesitan proyección, como los consagrados o los que empiezan a mostrar su personalidad.

En una ciudad como Badajoz en la que conviven varios museos y galerías, la Sala Europa es el refugio para la vanguardia artística con sello regional.

Entre las producciones propias, las últimas inquilinas han sido Estefanía Martín y María Jesús Manzanares. Llegaron para mostrar el resultado del diálogo que promueve Cultura entre creadores de perfiles muy distintos. El intercambio se concibió para demostrar que pueden llegar a puntos en común partiendo de materiales y conceptos distantes.

Diálogo entre artistas

En este caso lo han hecho Manzanares y Martín bajo el título 'Del lino al lienzo'.

María Jesús Manzanares se licenció en Bellas Artes en Salamanca y cursó doctorado en la Autónoma de Madrid. Ahora enseña en el IES Santa Bárbara de Plasencia. Estefanía Martín también se licenció en Bellas Artes en la Universidad Complutense. Inició su carrera artística en la Casa de la Cinoja de Cáceres y pertenece a varios colectivos artísticos. Casi todo su trabajo tiene a la mujer como protagonista.

Proceden de experiencias creativas muy distintas pero sus obras se han reencontrado en una gira que ha pasado por la Sala Europa y pronto se verá en Plasencia. Cada una a su estilo, han investigado sobre los tejidos y la costura. Arte femenino y feminista. María Jesús Manzanares agradece este tipo de oportunidades y ventanas como la Sala Europa para llegar a los espectadores. Todo artista, argumenta, trabaja porque lo necesita, hay una necesidad de expresar. Y esta necesidad, prosigue, converge con la del público en busca de respuestas. «A veces hay empatía y el espectador lo entiende. Pero otras no. El arte contemporáneo hay que explicarlo». Pide a los aficionados que se acerquen a sus trabajos con la mente abierta. Que se dejen sorprender.

En 'De lino al lienzo', por ejemplo, ha trabajado con tijeras de esquilar, palas de madera, una badila o un bastidor de bordar. Los restaura y los limpia. Intervención mínima porque a su juicio mantienen una belleza plástica implícita. «Para mí se trata de esculturas contemporáneas». Lleva muchos años investigando con objetos en desuso para arrastrarlos del olvido o la melancolía y darles otro sentido. En la Sala Europa muestra piezas pintadas y cosidas de lino. «Es muy agradecido y tiene un tacto muy suave, como la piel».

Del lino le interesa su resistencia como material. A base de remiendos y parches aguanta el paso del tiempo y el uso. «Son como las cicatrices, como querer zurcir una herida, pero de forma plástica». Todos los elementos con los que ha trabajado los encontró arrumbados en casa de su abuela. Ya no tienen uso, pero ahora busca la belleza que encierran los objetos olvidados.