Los arquitectos señalan los edificios modernos más singulares de la ciudad

Hipólito (tercero por la izquieda) con el grupo en la iglesia de San José. /  JV
Hipólito (tercero por la izquieda) con el grupo en la iglesia de San José. / JV

REDACCIÓNBADAJOZ.

La visita guiada que tuvo lugar ayer hizo justicia con varios edificios de Badajoz cuyo diseño es una referencia para arquitectos, pero pasa desapercibido para muchos ciudadanos. En el marco de la XI Semana de la Arquitectura, organizada por el Colegio Oficial de Arquitectos de Extremadura y la Junta de Extremadura, se colocaron placas informativas del movimiento Docomomo (documentación y conservación del movimiento moderno) en diferentes construcciones para subrayar su excepcionalidad. En casi todos ellos predomina el uso del hormigón, entre otros alardes técnicos y funcionales.

La visita comenzó en la parroquia de San José (diseñado por Briñas y Calero en 1974) y continuó por el edificio La Fuente (Morcillo y Mancera, 1973) en Antonio Masa Campos, 37, con una tipología de patios y corredores con comunicaciones alrededor del patio central destacada, y el local comercial que hay al lado (Abilio Vinuesa, 1972), que antaño fue Muebles Tallero y cuya planta tiene forma de llama.

El cuarto inmueble visitado y distinguido fue el edificio Madariaga (Morcillo y Mancera, 1969) en Adelardo Covarsí, 14, destacable por el movimiento de su fachada y sus planos retranqueados. A continuación el grupo se dirigió a la avenida de Europa 9. Allí está la Cuca (Miguel Herrero, 1959), así llamado porque lo promovieron las familias Cuesta y Carande, de corte expresionista y con un voladizo espectacular en la entrada. El siguiente fue el edificio de Ronda del Pilar, 15 (Briñas y Calero, 1974), con contrafuertes de hormigón visto.

Todas las explicaciones las ofreció el arquitecto Francisco Hipólito salvo la visita final al antiguo mercado de Santa Ana (Rodolfo Martínez, 1939), de estilo racionalista y del que habló la arquitecta municipal Begoña Galeano.