La calle Arias Montano de Badajoz se queda sin comercios

Imagen de la calle Arias Montano del Casco Antiguo de Badajoz. :: pakopí/
Imagen de la calle Arias Montano del Casco Antiguo de Badajoz. :: pakopí

El último local que quedaba abierto se traslada a la vecina calle Felipe Checa

CANDELA CARMONABADAJOZ.

El traslado de la cafetería 'La Galería' a la calle Felipe Checa hace que Arias Montano se quede completamente desierta. De los locales que hace años fueron pequeños comercios que daban vida a la vía ahora solo quedan sus letreros. Recuerdan que esta calle, ubicada entre la plaza de la Soledad y la calle San Juan, no siempre fue lo que ahora es.

Uno de los motivos por los que 'La Galería' se ha trasladado a otra de las calles del Casco Antiguo es porque en Arias Montano no podían poner veladores. «A la gente le gusta pasar la tarde en las terrazas y en esta calle no podíamos ponerla. Además, solamente estábamos nosotros y no es una calle muy transitada. No queríamos cambiar de zona, por eso decidimos Felipe Checa, para seguir en el centro como siempre», declara Juan González, dueño de la cafetería.

Comercios que cerraron, abandono de los hogares o el crecimiento de la ciudad hacia el extrarradio son algunos de los principales motivos por los que esta calle ha quedado desolada. «Recuerdo que estaba llena de comercios. Joyerías, perfumerías, papelerías, farmacia e incluso un colegio... Era una de las calles con más vida de Badajoz», declara Álvaro Pérez, un vecino de la zona.

Vecinos y comerciantes no confían en que el Casco Antiguo pueda resurgir

Existe un entristecedor contraste entre esta vía y las que la rodean. A su derecha se encuentra la calle San Juan, que protagoniza las noches pacenses y donde sobreviven algunos comercios. A su izquierda, la Plaza de la Soledad, que cobija algunos de los restaurantes y bares más transitados de la ciudad. Entre medias, Arias Montano, sin apenas vecinos y vacía la mayor parte del tiempo.

Vaciando

A causa del declive en el que se encuentra parte del Casco Antiguo de la ciudad, los comerciantes cierran sus negocios o deciden trasladarlos a lugares más transitados, ya que cada vez más vecinos abandonan sus viviendas en el centro para acomodarse en otros barrios nuevos y con más vida. «Esta zona se va vaciando año tras año. He vivido aquí siempre y veo cómo cada vez hay menos gente. Es una zona buena, pero está muy descuidada», atestigua Andrea Sánchez, vecina de la cercana calle Felipe Checa.

Los vecinos del Casco Antiguo recuerdan que la decadencia de la zona comenzó cuando el mercado de abastos, que durante más de setenta años constituyó el foco comercial más importante de la ciudad, fue trasladado a la Universidad en los años 70. Ahora se le conoce como Edificio Metálico.

«Recuerdo que todas las casas estaban habitadas por familia conocidas y abundaban los comercios. Siempre había gente paseando o haciendo la compra», declara María Jesús Carmona, vecina de la calle Meléndez Valdés.

La crisis, la apertura de grandes superficies y los cambios en los hábitos de vida también explican la actual situación en la que se encuentra el Casco Antiguo, pues la ciudad crece y los jóvenes eligen otros barrios donde vivir.

Otra de las causas por las que el centro no es una de las zonas preferidas para vivir es el ruido. A este barrio le cuelga un título legal que dice que está acústicamente contaminado. «Por las noches hay mucho ruido, pues en esta zona lo único que queda son restaurantes y bares de copas, pero por el día no hay prácticamente nadie paseando por las calles. El barrio está muriendo poco a poco y es una pena», añade Andrea Sánchez.

La pésima estética de las fachadas de las casas, el mal estado de las aceras y las pintadas de las paredes son algunos de los motivos que hacen que los vecinos y comerciantes no confíen en el resurgimiento de estas calles. La soledad de la calle Arias Montano es uno de los ejemplos más claros que demuestran la situación por la que atraviesan las pequeñas calles del Casco Antiguo.