APAÑANDO ESPACIOS

Piscina FMD/HOY
Piscina FMD / HOY
J. López-Lago
J. LÓPEZ-LAGO

Me gusta cuando se utilizan los lugares públicos, esos espacios yermos en la ciudad que de repente pasan a tener vida. Lo mismo me da que los 'skaters' se inventen una rampa en un baluarte olvidado donde no pisa nadie, o que los escaladores le pongan unas presas al ojo de un puente que hasta entonces permanecía desierto todas la tardes del año.

En las películas veía esas ciudades norteamericanas con gente patinando por cauces de hormigón vacíos y canchas de baloncesto en mitad de un barrio de oficinas, y me daba envidia. Cuando yo era pequeño en Badajoz el deporte solo se hacía en el patio del colegio, donde el partido concluía cuando llegaban otros más altos. De pabellones ni hablamos.

Ahora sobran lugares para ponerse la gorra hacia atrás y sudar. Y aunque todo es mejorable y está por inventarse ese sistema para que la gente no robe las perchas de las taquillas de la FMD, en general, las instalaciones deportivas municipales que visito regularmente están en buen estado porque acaban de ser reformadas, casualidades de la vida.

Siempre he sostenido que para mantener la forma basta algo de voluntad y ponerse a correr por caminos. Sin embargo, he notado que en Badajoz últimamente hay grupos de gente con ropa transpirable y fluorescente que empieza a ocupar espacios ignorados dentro de la ciudad.

Se ven pandillas haciendo circuitos aeróbicos en parques e incluso grupos que despliegan sus esterillas para repetir series en aceras donde apenas hay tráfico de peatones.

Me gusta saber que cuatro madres se ponen en forma en un circuito delimitado por cuatro árboles que tienen debajo de casa y luego estiran contra un banco, o que tres abuelos aprovechan la tierra de un solar que nadie usa, ya sea para labrarse un huertito o para dibujar con un palo una pista de petanca mientras el propietario no tiene nada mejor que hacer con ella.

Me gusta que a los pacenses nos construyan cosas, pero sobre todo que cuando nos apañamos con lo que tenemos a mano ningún iluminado nos mire raro.