El acusado de agredir a dos hombres en Zafra para robarles niega ser el autor

Sergio C. L. R. asegura que ese día se encontraba en un parque de Zafra. :: c. moreno/
Sergio C. L. R. asegura que ese día se encontraba en un parque de Zafra. :: c. moreno

Su ADN y el de una de las víctimas apareció en unas prendas halladas a 120 metros de la casa, pero el procesado rechaza que sean suyas

Evaristo Fdez. de Vega
EVARISTO FDEZ. DE VEGABadajoz

Sergio C. L. R., el hombre que a comienzos de 2018 fue condenado a diez años de prisión por agredir y dejar moribundo a un taxista de Badajoz, volvió a sentarse ayer en el banquillo para enfrentarse a una petición de pena de 24 años de prisión. En esta ocasión, la Fiscalía lo acusa de agredir, detener ilegalmente y robar a dos vecinos de Zafra, unos hechos que el encausado niega.

La supuesta agresión ocurrió el 20 de noviembre de 2015 y la denunciaron los dos hombres que ayer declararon como testigos. Los dos confirmaron que el asaltante quería robar marihuana, pero no pudieron precisar quién fue el autor porque no le vieron la cara.

La Guardia Civil confirmó que el ADN del procesado y el ADN de la víctima que sufrió las lesiones más serias aparecieron mezclados en tres prendas que fueron abandonadas ese mismo día en la urbanización en la que ocurrieron los hechos.

El acusado no reconoció como propia esa ropa y rechazó ser la persona que cometió los hechos porque aquella tarde estuvo en el parque de la Paz de Zafra junto a varios amigos.

La representante del Ministerio Fiscal le recordó a Sergio que durante la investigación dijo que podría haber sido él quien cometió esos hechos pero que «no lo recordaba». La respuesta del encausado fue que nunca ha hecho esa afirmación.

El resto del interrogatorio se centró en las prendas halladas: una chaqueta de pana, unos guantes negros, un pasamontañas del mismo color y una camisa blanca con una mancha de sangre. Esa ropa fue localizada en una vivienda que apenas dista 120 metros de la casa en la que se produjo la presunta agresión.

Fue hallada a la mañana siguiente, pero ya la noche anterior, a las 21 horas, la joven que vive en la casa donde apareció se había percatado de que una maceta no estaba en su sitio. El mando de la Guardia Civil que dirigió la investigación considera clave ese detalle porque la agresión se cometió hora y media antes.

En las pruebas de ADN se detectó que en varias de esas prendas había restos genéticos del acusado y del hombre que forcejeó con él para arrebatarle el cuchillo con el que lo amenazaba. «¿Qué explicación tiene que apareciera su ADN en esas prendas», le cuestionó la fiscal. «A mi casa ha ido todo tipo de gente y en muchas ocasiones se han cambiado de ropa, zapatos, bufanda, pantalones... Incluso ha habido gente viviendo en la cochera», justificó el acusado. Sergio insistió en que era frecuente que sus amigos se reunieran allí «para fumar droga», razón por la que en ocasiones se olvidaban prendas y objetos personales.

Jenaro García, abogado de la defensa, planteó la posibilidad de que esas prendas «estuviesen contaminadas». En ese caso, argumentó, no tendrían valor probatorio.

No lo reconocieron

En la vista de ayer también se escuchó el testimonio de los dos hombres que denunciaron haber sido asaltados. El primero en responder fue el propietario de la casa en la que se produjeron los hechos. Fue él quien abrió la puerta al encapuchado y quien se enfrentó a él para arrebatarle el cuchillo. Ayer confirmó que los asaltaron pero aseguró que no pudo ver el rostro del delincuente. También indicó que era un poco más bajo que él, por lo que nunca pensó que se tratase de Sergio dado el acusado es ligeramente más alto.

También se tomó testimonio al segundo hombre que estaba en la casa. Manifestó que el asaltante no parecía extremeño y que utilizaba como «coletilla» la palabra «nano», por lo que imaginó que podría tratarse de alguien procedente de la zona de Levante. «Yo no puedo decir si fue él porque no lo reconocí. Ni por el habla ni por el físico era él, de abdomen hacia arriba era más ancho».

Tras la vista de ayer, la fiscal confirmó la petición de 24 años de cárcel: siete por robo con violencia e intimidación en casa habitada; seis por cada uno de los dos delitos de detención ilegal; y cinco por el delito de lesiones. El abogado de la defensa pide la libre absolución.

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