El abandono de los yacimientos arqueológicos de Badajoz amenaza su conservación

La parcela arqueológica del Campillo no se diferencia del resto de solares de esta zona. :: casimiro moreno/
La parcela arqueológica del Campillo no se diferencia del resto de solares de esta zona. :: casimiro moreno

La vegetación seca y la basura impiden contemplar los hallazgos milenarios de la Alcazaba, el Campillo y el baluarte de la Trinidad

Miriam F. Rua
MIRIAM F. RUA

De hallazgo milenario a solar abandonado. Este es el estado que presentan actualmente los tres yacimientos arqueológicos al aire libre más importantes de la ciudad: el de la Alcazaba, el Campillo y el baluarte de la Trinidad.

La vegetación seca y descontrolada ha invadido la superficie, tapando su contenido y haciendo imposible cualquier interpretación sobre lo que en estos tres enclaves monumentales se exhibe.

La imagen de descuido es alarmante: maleza, basura y plantas que crecen entre los muros que cuentan la historia de Badajoz, amenazando su conservación, pese al dinero invertido en sacarlos a la luz. Los tres están a la intemperie y con la única protección de un perímetro vallado, lo que tampoco ayuda a preservar los restos para las futuras generaciones.

Hace tres años que se abrió al público el parque milenario de la Alcazaba y aún no se ha musealizado

El caso más preocupante es el del yacimiento de la Alcazaba descubierto en 2015 durante las obras de la última gran rehabilitación realizada en el recinto árabe en el entorno de la puerta del Alpéndiz.

En este parque se exhiben restos que van desde el siglo XI, como el complejo de baños árabes de época taifa, vestigios de viviendas que se unieron a la casa fuerte de Hernán Gómez de Solís del siglo XV, hasta llegar a mediados del XIX con la recuperación de parte de las cimentaciones del antiguo Hospital Militar, hoy reconvertido en la Biblioteca de Extremadura.

Los hallazgos fueron revolucionarios, pero hoy son imperceptibles porque la parcela parece un descampado pegado a la muralla. Tanto Amigos de Badajoz como La Cívica han denunciado este abandono en numerosas ocasiones, no solo por la mala imagen que ofrece la ciudad a los visitantes, sino por la fragilidad de unas estructuras milenarias que prometían convertirse en un museo al aire libre.

El yacimiento de la Alcazaba. C. Moreno

Su abandono resulta incomprensible teniendo en cuenta que está en vigor el convenio firmado por el Ayuntamiento y la Junta de Extremadura, destinado precisamente al mantenimiento y conservación de la Alcazaba. Dotado con 300.000 euros (aportados a partes iguales por las dos administraciones) para los años 2018 y 2019, en este año aún no se ha invertido ni un euro pese a que el yacimiento era una de las prioridades de este acuerdo, dada la necesidad de consolidar sus estructuras para garantizar su preservación y musealizarlas para potenciar el atractivo turístico de la Alcazaba.

En septiembre, se cumplirán tres años de la apertura al público del parque arqueológico de la Alcazaba. Desde entonces, se ha limpiado de basura y maleza en dos ocasiones y sigue sin un solo panel que explique qué hubo allí y lo contextualice dentro de la evolución de la fortificación árabe.

Otro yacimiento que parece un solar es el del baluarte de la Trinidad. Los únicos restos que existen en la ciudad de la cerca medieval ni se ven porque la vegetación cubre el tramo descubierto en 2016, que desbarató todo el proyecto de rehabilitación para ponerlo al descubierto.

Joyas entre matojos

De hecho, la excavación del parque donde estaba el conjunto escultórico de Juan de Ávalos fue lo menos polémico de una rehabilitación que desde su finalización, en febrero de 2017, solo ha recibido críticas. La joya del baluarte está escondida entre matojos porque ni se limpia ni se cuida con la periodicidad que pide el yacimiento, comprometiendo su conservación.

El tercer yacimiento de la zona monumental que está abandonado es el del Campillo, una parte del Casco Antiguo con tantos solares abandonados que ni desentona en el paisaje. La Inmobiliaria Municipal, que es la que tiene entre manos la regeneración urbana del Campillo, quiso adelantar la excavación de este amplio solar pese a que aún no estaba ni elegido el proyecto de urbanización de la parte alta de esta zona.

Durante los trabajos, realizados el pasado verano, salieron a la luz una treintena de silos, enterramientos y una vivienda solariega del siglo XVIII. Se abrió para su visita pública en septiembre de 2018, coincidiendo con la Noche en Blanco y desde entonces está abandonado.