Más de 2.400 visitantes conocen los tesoros del convento de Santa Ana de Badajoz

Los visitantes y una de las Hermanas Clarisas en el coro alto del monasterio de Santa Ana. :: jv arnelas/
Los visitantes y una de las Hermanas Clarisas en el coro alto del monasterio de Santa Ana. :: jv arnelas

Las visitas al monasterio de las Hermanas Clarisas se realizan el primer domingo de cada mes hasta diciembre

THAMIRIS MITTERBADAJOZ.

José Pedro García y María del Carmen Mahedero han vivido durante 20 años frente al Monasterio de Santa Ana, pero hasta este mes no tuvieron la oportunidad de entrar a conocer el monumento.

García y Mahedero cuentan ilusionados que llevaban mucho tiempo esperando la oportunidad para visitar el monasterio y halagan las explicaciones de los guías. «Nos ha encantado la experiencia», afirman.

La pareja ha podido finalmente visitar el convento gracias al programa de visitas guiadas de la asociación Amigos de Badajoz, que empezó en octubre del año pasado y terminará en diciembre.

El tour es una experiencia única en la cual se destapan grandes tesoros

El convento de Santa Ana, en la calle Duque de San Germán, cumple 501 años y abre sus puertas el primer domingo de cada mes. La próxima visita se realizará el 1 de septiembre y para acudir es imprescindible la inscripción previa enviando un correo a 'admcultural@aytobadajoz.es'.

Es una experiencia única en la cual se destapan grandes tesoros conservados por las Hermanas Clarisas. Los guías de Amigos de Badajoz, Marcos Pacheco y Ángel González, explican cada detalle de forma clara y precisa, haciendo que los visitantes viajen al pasado y puedan apreciar cada rincón del edificio. En el interior del monasterio se encuentran diversas obras de arte de los siglos XV, XVI y XVII.

En las visitas del primer domingo de agosto participaron unas 140 personas repartidas en grupos de hasta 40 integrantes. Según González, esperaban menos visitantes de los que asistieron. «Lo que pasa es que hay gente paseando por la zona y pide entrar», añade.

Desde octubre han pasado por el monasterio más de 2.400 personas. Los guías cuentan que «viene gente de todos los sitios de España, pero mayormente son de Badajoz».

Gran parte de los pacenses nunca han entrado en el monasterio, ya que se mantiene cerrado al público. No ocurre lo mismo con la Iglesia, que está abierta todo el año, y el claustro, que es posible visitar durante la Noche en Blanco.

El monasterio de Santa Ana fue fundado por Leonor Laso de la Vega y Figueroa en 1518. En la fachada del edificio hay escudos que indican que se trata de un convento Real.

El tour empieza por la capilla, en la que una talla de Nuestra Señora de las Virtudes y del Buen Suceso, patrona de Badajoz antes que la Soledad, preside el altar mayor, que además contiene una figura de San Juan encontrada por las hermanas durante la restauración de otra parte de la capilla.

J. V. Arnelas

Posteriormente los visitantes son encaminados al coro bajo, donde estuvo enterrada Ana de Austria, cuarta esposa de Felipe II y madre de Felipe III, hasta que su cuerpo fue llevado a la cripta del Escorial en Madrid.

La reina falleció en 1580 en la capital pacense, durante su viaje a Portugal. Estaba embarazada de cinco meses. Actualmente en la cripta del convento siguen enterradas únicamente las entrañas y el embrión de la soberana.

Entre las obras más importantes del monumento, sobresale el lienzo de Luis de Morales, el gran pintor extremeño del Renacimiento. Está ubicado en el coro bajo y se trata de un lienzo de grandes dimensiones de un Cristo atado a la columna.

En el museo de Santa Ana, ubicado en el coro alto, se guarda un importante legado documental y artístico, que cuenta con más de 200 obras de arte. Entre ellas hay bordados, casullas e imágenes que se remontan al siglo XVI, donadas y heredadas de varios patronos de la ciudad como los Marqueses de la Lapilla, que dejaron al monasterio los muebles del palacio, o la colección de reliquias de Suárez de Figueroa.

Destacan también las esculturas de Francisco Ruiz Amador o las campanillas del siglo XVI del joyero flamenco Van Den Eydn.

La visita termina en el claustro, una zona tranquila y luminosa, donde las hermanas ofrecen a los visitantes diferentes tipos de souvenir para que puedan recordar el tour.