La Diputación repartirá los perros entre Badajoz, Don Benito y Santa Amalia

Algunos de los animales que están en la perrera de Olivenza. :: HOY/
Algunos de los animales que están en la perrera de Olivenza. :: HOY

La dueña de la perrera de Olivenza impidió ayer el traslado de los animales porque considera ilegal que se los lleven sin identificación ni vacunas

MIRIAM F. RUA

La Diputación de Badajoz ya tiene un primer destino para los animales que permanecen en la perrera de Olivenza, que hasta ayer ha sido el refugio de los perros abandonados en la provincia. Está previsto que a partir de mañana y de forma escalonada viajen a las perreras de Badajoz, Don Benito y Santa Amalia. Esto será, como puntualizó ayer el diputado delegado del área de Desarrollo Sostenible de la Diputación, «el paso previo al traslado hacia otros lugares o adoptantes definitivos».

La Diputación no ha determinado aún cómo será el reparto de los animales que permanecen en Olivenza y que tras las adopciones que se han producido este fin de semana y las reservas de acogida ascienden a 75. «El número exacto que viajará a cada lugar se irá cerrando en los próximos días», apuntó Farrona.

HOY ha podido saber que a la perrera de Badajoz irán nueve animales, ya que solo hay tres cheniles vacíos en estos momentos. En Don Benito el número de acogidas también será limitada, ya que parte de sus instalaciones están afectadas por un incendio que se produjo en febrero. Y en Santa Amalia, la Diputación es la propia gestora de la perrera. Allí es donde se llevaban hasta ahora a los animales recogidos por los laceros antes de trasladarlos a Olivenza.

En cualquier caso, la Diputación pacense está trabajando para realojar a los perros a otros núcleos, tanto de dentro como de fuera de Extremadura. El destino final deseado para los animales es la adopción, para lo que ya hay protectoras interesadas en su gestión.

Una de las incógnitas que aún no se ha resuelto es si se salvarán todos los animales, dado que hay algunos enfermos. Hasta el momento la Diputación ha rehuido hablar de sacrificio. A este respecto Farrona contestó ayer que los veterinarios, tanto del núcleo zoológico al que se destinen como de la Diputación, valorarán cada caso. No obstante, reconoció que existen «algunos casos de perros peligrosos, que han atacado a sus propios dueños, sobre los que vemos difícil la adopción».

La Diputación, con sus cuatro laceros, intentó comenzar ayer el traslado de los animales de la perrera de Olivenza. De frente se toparon con la dueña de las instalaciones, que se negó a entregar a los perros. «Ninguno de los animales tiene microchip, pasaporte ni vacuna contra la rabia, requisitos legales para poder sacar a los perros de un núcleo zoológico», argumenta Luisa Mira, trabajadora de la perrera.

Tras el aviso del Seprona, acudió el servicio de Sanidad Animal de la Junta de Extremadura. Según Mira, «van a autorizar la salida de los perros pidiendo solo una reseña con las características de cada animal». Manuela Pablo, dueña de la perrera, considera que con este procedimiento le están obligando «a incumplir una ley que han hecho ellos». Por este motivo, anuncia que no saldrá ningún perro de sus instalaciones sin identificar «salvo que me lo autorice un juez». En este sentido, adelantó que mañana acudirá al juzgado con este propósito.

Sobre esta negativa, el diputado de Desarrollo Sostenible aseguró que «en pro del bienestar de dichos animales, el desarrollo de los traslados se realizará con normalidad y cumpliendo en todo momento la legislación correspondiente».

Soluciones transitorias

El reparto de los perros de la Diputación entre varias perreras será una solución transitoria hasta que abra en Azuaga como instalación permanente para alojar a los animales abandonados en la provincia.

En este sentido, el pasado día 1 de junio el pleno del Ayuntamiento de Azuaga aprobó la reversión de los terrenos sobre los que se construyó la perrera, como primer paso para que la Junta de Extremadura haga la cesión al municipio. A partir de ahí, la Diputación acordará con Azuaga los términos para su gestión.

«Esperamos que durante los próximos meses podamos disponer de la instalación», dijo Francisco Farrona, quien apuntó a que inicialmente las instalaciones no requerirán grandes inversiones porque están en buen estado de conservación.

En estos momentos, el trabajo de los laceros se limita a recoger a los animales abandonados que supongan una amenaza, bien porque representen un peligro para las personas o para la salud pública hasta que la capacidad de acogida de las perreras se amplíe. «Queremos lanzar un mensaje a los vecinos de nuestros municipios en contra del abandono de estos animales, ya que es el origen de un importante problema que desde Diputación intentamos paliar», manifestó Farrona.