La perrera de Olivenza cierra el lunes y la Diputación deberá buscar acogida a cien animales

Imagen de la perrera de Olivenza, donde actualmente hay acogidos 104 perros. :: hoy/
Imagen de la perrera de Olivenza, donde actualmente hay acogidos 104 perros. :: hoy

La dueña de las instalaciones amenaza a la institución provincial con denunciarla por abandono si los canes no están fuera el martes

MIRIAM F. RUA

El próximo lunes vence el contrato entre la perrera de Olivenza, que desde hace una década se encarga del alojamiento y la manutención de los perros recogidos en toda la provincia, y la Diputación de Badajoz. Dentro, 104 perros que el martes como muy tarde tendrán que estar reubicados. De no ser así, la perrera ya ha advertido a la Diputación por burofax: les denunciará por abandono de animales y les cobrará los gastos de manutención y veterinario.

Los gestores de la perrera de Olivenza, que a su vez son los dueños de las instalaciones, han decidido cerrarla. Su decisión viene motivada por los últimos movimientos realizados por la Diputación, al hilo de la llamada 'Operación Beagle', en la que el Seprona interceptó 21 canes cuando salían de la perrera de Olivenza con destino a Hungría. El caso está en los juzgados y hay tres acusados, entre ellos, la gestora de la propia perrera, por un presunto delito de maltrato animal.

Cuando la 'Operación Beagle' salta a los medios de comunicación, a primeros de mayo, la Diputación de Badajoz anuncia públicamente que la perrera provincial se trasladará a Azuaga y que ya está tramitando con la Junta de Extremadura la cesión de las instalaciones. Esto supuso un revés para la de Olivenza que aspiraba a seguir recibiendo los perros recogidos por los laceros.

«La Diputación en vez de esperar a ver qué pasa con el caso de los galgos -en referencia a la Operación Beagle-, ha dicho que se va a Azuaga y nos han pegado una patada para ellos curarse en salud», acusa Luisa Mira, trabajadora de la perrera.

A esto -que Mira entiende como una falta de respaldo por parte de la institución provincial al trabajo que hacen en la perrera-, se suma otro hecho. «Diputación nos prometió de palabra que nos daría un contrato de dos años, pero el 15 de mayo nos reunimos con ellos y nos dijeron que no se podían comprometer a un contrato largo. Nosotros nos negamos a ampliar el actual contrato uno o dos meses. No hay vuelta atrás», apostilla.

Esta circunstancia fuerza a la Diputación de Badajoz a sacar a los animales, 104 en total, de la perrera microchipados y con pasaporte antes del martes. De ellos, explica Luisa Mira, 40 son mastines, 6 de raza potencialmente peligrosa, y hay varios enfermos.

Sin solución, de momento

Sobre estos últimos, la propia Mira puso una denuncia el miércoles en el Seprona de Olivenza. «Los laceros me han traído un perro paralítico, una perra con sarna y perros enfermos y no quiero que el lunes venga la protectora de turno y nos metan otra vez en el juzgado por maltrato. La Diputación se niega a atenderlos y yo no soy un sanatorio», se defiende.

«A fecha de hoy -por ayer- no tenemos ni idea de qué van a hacer con los cien perros porque no tienen dónde meterlos, ni personal que los cuide ni veterinario que los atienda», valora Luisa Mira, quien teme que la mitad sean sacrificados. «Ellos consideran inadoptables a los mastines y a los pitbull, pero en mi perrera no van a matar a ningún animal», asegura.

Por su parte, la Diputación de Badajoz ofreció ayer una escueta respuesta en la que dice que «trabaja intensamente para que cuando el día 5 de junio cumpla el contrato con la perrera de Olivenza se haya encontrado el acomodo más seguro y confortable para la reubicación de los animales allí depositados».

El objetivo, añade la institución provincial, «es asegurar el bienestar de todos los perros, contrastando la calidad de los alojamientos donde serán trasladados».

Al parecer, la solución en la que está trabajando la Diputación es reubicar a los perros de Olivenza entre varias protectoras. «Es muy mala época para las adopciones porque llega el verano, aunque pueden intentar sacar a los animales aunque sea saturando a las protectoras para que se los lleven en acogida», aprecia Mira.