Empresarios de Santa Marina sufren una oleada de robos en sus negocios

Paco Parra muestra la ventana por la que entraron los ladrones, con la cerradura forzada. :: /
Paco Parra muestra la ventana por la que entraron los ladrones, con la cerradura forzada. ::

El último fue cometido durante la madrugada del domingo en la plaza de los Alféreces por dos ladrones que huyeron en una moto de campo

EVARISTO FDEZ. DE VEGABadajoz

El tercer fin de semana de febrero, José Antonio Colín se llevó el susto de su vida. Mientras disfrutaba de un descanso tras una semana intensa, una banda de delincuentes abrió un doble butrón en el supermercado que regenta en la calle Díaz Brito, casi enfrente de la parroquia de San José. Su negocio es un Spar que abastece de productos de todo tipo a la barriada de Santa Marina. No tiene el movimiento de una gran superficie, pero está bien surtido. «Eran profesionales, utilizaron un inhibidor y la alarma sólo saltó cuando ya se habían marchado. Se llevaron jamones, bebidas y lo que encontraron de valor. Para nosotros fue un golpe duro», reconoce.

Eva María Nieto Escudero vivió una experiencia parecida el día del Jueves Santo. Ese 13 de abril, a las 22.40 horas, sonó su teléfono móvil. «Dos clientas que volvían a casa después de ver una procesión vieron que la puerta de mi negocio estaba abierta, a mí me avisó la policía. Se llevaron el dinero del cambio, la chacina, el queso, el aceite... El robo me supuso unos 2.500 euros, eso es mucho dinero».

Eva María Nieto tiene su negocio Frutería Tentación en la calle Adelardo Covarsí, que es perpendicular con Díaz Brito, y sólo un día después hubo otra tentativa de robo en una frutería próxima. También en ese caso trataron de forzar la puerta, pero no lo consiguieron, según ha confirmado Alberto Vázquez, de la Boutique de la Fruta.

Su negocio está a pocos metros del supermercado Spar asaltado en febrero y justo al lado de una tienda dedicada a la confección de cortinas que el pasado 24 de mayo también fue visitada por los amigos de lo ajeno. En ese caso, una pareja joven entró en el negocio en horario comercial. Iban perfectamente vestidos y parecían muy educados, pero mientras el chico entretenía a la propietaria, la joven entró en la trastienda y le quitó la cartera. «Media hora después me llegó un mensaje al móvil diciendo que iban a bloquear mi tarjeta de crédito porque se habían detectado unos movimientos extraños. En total me robaron más de 600 euros», denuncia la afectada.

Eso sucedió a sólo 50 metros de Ilala Lula, una elegante boutique de complementos de moda que sufrió la semana pasada el segundo robo en pocos meses. La primera vez rompieron la luna del escaparate a golpes, pero el miércoles entraron de una forma más discreta: forzaron las cerraduras de la doble puerta del establecimiento y se colaron dentro.

«Fue entre las cuatro y las seis de la tarde, a la hora de la siesta, y se llevaron una cantidad considerable para un negocio de este tipo», se indigna Robledo Fernández Blanco, que abre su tienda en horario de mañana y tarde y dedica cada noche varias horas de trabajo a la confección de artículos elaborados de forma artesanal.

Indignación

«¿Qué pasa? ¿No hay policía suficiente? Este es un barrio normal, tranquilo, donde vive mucha gente mayor. Yo no soy una gran empresaria, tengo que esforzarme cada día para sacar adelante la tienda, pagar el autónomo y llevarme a casa lo necesario para vivir. Si por este tipo de sucesos tengo que cerrar, lo que me va a quedar es un paro de autónoma... Me indigno, porque en estos tiempos nadie roba para comer».

Mejor suerte tuvo Alberto Barragán, gerente del restaurante El Mercado de la plaza de los Alféreces. Cuando el pasado lunes llegó a su negocio descubrió que habían intentado forzar la ventana exterior y la puerta de entrada a su establecimiento. «Tenemos la sensación de que hay una banda que se está dedicando a robar, aquí ya se habla de una oleada de robos».

Su apreciación es confirmada por Quique Moreno, gerente de Lo Nuestro. Su restaurante está justo enfrente de El Mercado y fue asaltado durante la madrugada del sábado al domingo, hacia las 4 de la madrugada. «Eran dos delincuentes que se cubrían la cabeza con cascos. Huyeron en una moto de campo».

Un vecino que vive en el bloque los escuchó hablar cuando estaban forzando la ventana. Creyó que alguien agredía al dueño del establecimiento y avisó a la policía. Pero cuando los agentes llegaron ya habían huido. «Estando aquí avisaron de que estaba produciéndose otro robo en Las Vaguadas, seguramente fueran los mismos», remacha Moreno.

En su caso, los delincuentes se llevaron la caja registradora, con el cambio dentro, y revolvieron la cocina tratando de localizar más dinero. «Es la tercera vez que nos entran pero la vez anterior fue hace seis años, parece que otra vez están revueltas las cosas».