«Fue un milagro que el coche entrase en el súper y no atropellase a nadie»

El turismo ha acabado empotrado junto a la línea de cajas:: HOY/
El turismo ha acabado empotrado junto a la línea de cajas:: HOY

Un vehículo se empotró este martes en un comercio de Rafael Lucenqui cuando intentó esquivar el choque con otro en el cruce con San Isidro

NATALIA REIGADASBadajoz

«He vuelto a nacer». La frase es de Manuel Vázquez, un vecino de Santa Marina. Este martes por la tarde se disponía a hacer la compra en el supermercado La Plaza de Día. Iba caminando por Rafael Lucenqui mirando su móvil cuando vio saltar un tapacubos y oyó ruido de cristales rotos. Un coche atravesó la puerta de la tienda a la que iba a entrar y golpeó contra la línea de cajas. «Unos segundos más y me lleva por delante». «Ha sido un milagro que no atropellase a nadie», le respondía uno de los empleados del comercio.

Un milagro. La expresión más repetida ayer en Santa Marina entre los testigos del accidente que, a pesar de ser muy aparatoso, no causó ningún herido. El suceso tuvo lugar pasadas las cinco de la tarde. Según los que lo vieron, un Fiat de pequeño tamaño circulaba por la calle San Isidro en dirección a la autopista. Cuando llegó al cruce, en el que hay un ceda el paso, continuó cuando un BMW subía por Rafael Lucenqui. El Fiat pudo esquivar el choque, aunque se produjo un impacto menor, pero perdió el control del vehículo, entró en la acera, atravesó la puerta de cristal del súper y se empotró contra una columna de la línea de cajas, lo que impidió que siguiese avanzando.

En ese momento no había clientes en las cajas y los empleados no sufrieron heridas a pesar de que el vehículo causó importantes daños en la entrada de la tienda. Además de llevarse por delante una de las puertas de cristal, reventó otra, derribó un contenedor de pilas, golpeó la columna y dos de las tres cajas también fueron desplazadas por el impacto.

El mayor peligro fue para Manuel Vázquez, que en ese momento caminaba por la acera y estuvo a punto de colarse en la trayectoria del coche. Además, otros dos empleados del supermercado se encontraban en la entrada descargando productos de un camión que acababa de llegar. «Normalmente nos habría cogido, pero estábamos a la derecha y no nos dio», relataba ayer uno de ellos que concluía que no había habido heridos «gracias a Dios».

La Policía Local acudió al siniestro y reabrió al tráfico ambas calles después de retirar el vehículo del interior de la tienda. Además, un equipo de atestados inició la investigación del suceso. La conductora del coche que entró en el supermercado, después de hablar con la Policía Local, se dirigió a los empleados de la tienda para saber si se encontraban bien y constatar que no había heridos.

Muchos vecinos se acercaron al cruce atraídos por la presencia policial. Tras la retirada del vehículo, no se creían que un turismo hubiese podido llegar al interior de la tienda, ya que cabe justo por la puerta ¿Qué ha entrado un coche? ¿Y no se ha llevado a nadie?, decía Manuel Durán, un jubilado de Santa Marina que no entendía por qué no podía pasar a hacer la compra. Finalmente se fue a otro comercio al igual que Manuel Vázquez, una vez superado el susto.

Un ceda problemático

Durante horas, sin embargo, los relatos sobre lo sucedido se repitieron en la zona. Así ocurrió en el bar Machín, por ejemplo, cuyo propietario, Toni Cumbreño, mostraba una fotografía en su móvil del coche dentro del comercio solo unos momentos después del accidente. En su terraza hubo varios testigos que se sobresaltaron con el ruido de los cristales rotos.

Cumbreño explica que hace años era habitual que hubiese accidentes en este cruce. «Parece que llevábamos tiempo bastante tranquilos, pero ha vuelto a pasar». Hay mucho tráfico y «algunos conductores se saltan el ceda el paso. Puede que no se vea bien», relata este hostelero.

El ceda el paso está en la esquina de San Isidro tras la línea de vehículos aparcados. No es muy llamativo, pero la visibilidad es correcta. Los coches de Rafael Lucenqui pueden subir por el cruce sin tener que reducir salvo que haya peatones que atraviesen el paso de cebra de esta misma intersección.

El accidente fue peculiar por la maniobra que llevó a la conductora a entrar en el supermercado. Fue fortuito porque esquivó un bordillo bastante alto y se coló por el tramo de acerado que está rebajado para el paso de peatones. Este rebaje coincide justo con la entrada a la tienda, así que se empotró como si entrase en un garaje.