«Me fui de la política al ver las técnicas mafiosas de algunos compañeros»

José Antonio Polo no sólo se ha dedicado al tráfico y al motor, durante una etapa de su vida estuvo implicado en la política, una actividad de la que también guarda buenos recuerdos.

EVARISTO FDEZ. DE VEGABadajoz

-¿Cómo surgió esa inquietud?

-Yo entré en el PSOE en 1977. Me afilió Miguel Ángel Guerra y estuve en el partido hasta 1994.

-¿Qué recuerda de su etapa como concejal?

-A principios de los 80 hice mucha oposición en materia de tráfico y entre 1983 y 1987 entré en el Ayuntamiento como teniente de alcalde y concejal delegado en Policía Local, Extinción de Incendios, Protección Civil y Tráfico.

-¿Cuál fue su principal logro?

-El 28 de diciembre de 1986 me llamó Manolo Rojas para decirme que Juan Carlos (Rodríguez Ibarra) tenía 1.000 millones de pesetas para Badajoz. A mí me había impresionado el río Sena, lleno de puentes, y propuse hacer el Puente de la Autonomía, porque entonces sólo teníamos el puente viejo y el Puente de la Universidad.

-¿Por qué se llama Puente de la Autonomía?

-La idea del nombre fue mía. Lo elegí porque conecta la carretera de Cáceres, que era de la Junta, con la carretera de Circunvalación, que también era de la autonomía.

-¿Cómo era la política entonces?

-Muy distinta a la de ahora. El político estaba 24 horas dedicado al ayuntamiento, yo recuerdo que un día se presentó un feriante en mi casa porque no le gustaba el lugar que le habían dado en la feria de San Roque. Y antes de llegar a la alcaldía nos dedicamos a hacer oposición todo el día, hasta llegamos a echar la culpa a la UCD de los tejados que se volaron en el Cerro de Reyes. Ahora veo que el PP lo está haciendo muy mal, por eso me extraña que el PSOE no logre echarlos.

-¿Le gustaría volver a la política?

-Yo salí del PSOE en 1994, me marché desencantado al ver las técnicas mafiosas que utilizaban algunos compañeros políticos, pero siempre he votado al PSOE. Todo el que sea trabajador por cuenta ajena tiene que votar izquierda.

-Aunque está fuera de la política, sigue siendo muy crítico con las decisiones que no le gustan. ¿Le da problemas hablar claro?

-No seguir la corriente tiene la ventaja de que puedes ir con la cabeza alta.