Recreos en el colegio de rayuela y parchís

Recreos en el colegio de rayuela y parchís

El proyecto 'El patio de mi cole es particular' recupera los juegos tradicionales en varios centros

MIRIAM F. RUA

El recreo en muchos colegios es un tiempo muerto entre clases donde los niños se aburren porque no saben qué hacer ni con qué jugar. Este es el diagnóstico revelado por padres, docentes y equipos directivos de varios colegios de la ciudad. A su rescate ha llegado la asociación Segundo Asalto, que está revolucionando los colegios pacenses por los que está pasando con su proyecto 'El patio de mi cole es particular'.

Con pintura e imaginación han convertido los patios en un espacio de actividad y creatividad para los escolares y en una llamada a la nostalgia para los profesores. La rayuela, las tres en raya, el parchís o el twister son algunos de los juegos que han pintado durante estas Navidades en el suelo del patio de Primaria del colegio público San Fernando.

Este es uno de los centros donde el colectivo está ahora trabajando, pero no es el único. En Los Glacis y el Luis de Morales ya han transformado sus patios y también están trabajando en el Arias Montano. Los siguientes serán los colegios de Las Vaguadas y Santa Engracia y en lista de espera están el Lope de Vega y Apnaba. El efecto llamada de los resultados del proyecto de Segundo Asalto es una realidad. Tienen, no obstante, un amplio campo para trabajar, ya que se dirigen a los centros de Infantil, Primaria y de Educación Especial.

«La alarma la dieron los padres y las madres que empezamos a escuchar que nos decían que iban a ver a sus hijos al recreo y no tenían nada para jugar. Muchas veces eso daba lugar al conflicto por el conflicto», recuerda José Antonio Linares, del colectivo Segundo Asalto. Esta inquietud la corrobora la directora del colegio San Fernando, Joaquina Maeso: «Nos preocupaba mucho el hecho de ver que los niños salían al recreo y no sabían jugar».

Ocio educativo

La solución que idearon la cuenta Maribel Díaz: «En los patios solo tienen vallas, cemento y su propia imaginación y ahí nació la idea de llenar de colores los colegios». Se trataba ni más ni menos de aprovechar el juego para transformar los patios y espacios comunes de los colegios y con ellos estimular el aprendizaje, la creatividad y la diversión de los niños. «El objetivo es que en los ratos del recreo o en el tiempo que pasan entre el comedor y las extraescolares tengan un ocio educativo», resume.

La iniciativa estrella del proyecto 'El patio de mi cole es particular' es, precisamente, la intervención en los patios llenándolos de juegos bien tradicionales o bien inventados para favorecer el ejercicio físico, inculcarles valores o reforzar el aprendizaje de idiomas. «El juego en los niños es fundamental para el desarrollo, aprendizaje, creatividad y la convivencia entre los alumnos», recuerda Maeso.

En cada colegio, el proyecto es a la carta, por eso en el patio de Infantil del Luis de Morales les han fabricado unas setas gigantes, en el Arias Montano han pintado un mural de una casa-árbol con animales o en el San Fernando han pintado al twister por iniciativa del profesor de Educación Física.

Precisamente, una de las claves del éxito de este proyecto está siendo la implicación de la comunidad educativa de cada colegio para adaptar el proyecto tanto a las necesidades de los alumnos como a las características de cada patio.

La implicación llega al punto de que son los profesores los que están enseñando a jugar a los niños. «Lo que más nos sorprende es que no sepan jugar a la mitad de los juegos que pintamos, son los profesores los que tienen que enseñarles las reglas aunque también es increíble ver cómo discurren otras formas de jugar», cuenta Maribel Díaz.

El color de Segundo Asalto no solo llega a los patios. Otra parte importante de su proyecto es transformar los espacios comunes de los colegios para hacerlos más amables. Para ello, pintan columnas de colores, grafitean las papeleras y las cisternillas con caras de payasos o de niños de todas las razas, convierten un termo en un cohete espacial, esconden los azulejos de los cuartos de baños con vinilos que recrean un fondo marino o aprovechan los poyetes para hacer cocinitas y circuitos de coches.

«Al final es hacer que el patio y el colegio sea atractivo para los niños, que vengan a su cole y disfruten estando en él. No podemos olvidar que somos un colegio de Primaria donde los alumnos mayores tienen doce años», valora la directora del colegio San Fernando.

Otros elementos que también están llevando a los colegios son paneles de psicomotricidad para estimular a los más pequeños con elementos tan sencillos como una cremallera, un candado y una llave, madera... Y, por último, proponen introducir guiños en las instalaciones del colegio que fomenten la imaginación de los niños como un camino de hormigas en el suelo, explica Linares.

Los resultados de la transformación de los patios y los colegios son inmediatos. Así lo ha testado el propio equipo de Segundo Asalto y los propios centros por los que han pasado. «Los recreos han cambiado totalmente, no tienen nada que ver. Los niños lo están disfrutando y los profesores también», desvela Joaquina Maeso. En su colegio todavía falta por transformar el patio de Infantil, donde harán una pirámide de neumáticos reciclados de colores que instalarán en el arenero, pero las expectativas son altas. «Creo que van a estar más motivados a nivel pedagógico y en el recreo van a seguir formándose sin darse cuenta».