Valeriano Domínguez: «Emociona celebrar una misa en el cenáculo de Jerusalén»

Valeriano Domínguez, ayer en el pabellón de Israel en Fitur. :: hoy/
Valeriano Domínguez, ayer en el pabellón de Israel en Fitur. :: hoy

El párroco del Cerro del Viento recibe un homenaje en el stand de Turismo de Israel en Fitur como homenaje a sus 30 peregrinaciones a Tierra Santa

EVARISTO FDEZ. DE VEGA

Celebrar una eucaristía en el cenáculo, el lugar en el que Jesús se reunió con sus apóstoles durante la última cena, no está al alcance de todos los sacerdotes. Pero Valeriano Domínguez Toro, el párroco del Cerro del Viento, disfruta de esa oportunidad desde que hace 30 años comenzó a peregrinar a Tierra Santa, una zona del mundo en la que ha servido de guía espiritual a más de 1.000 extremeños.

Esa constancia es la que ayer le reconoció el Ministerio de Turismo de Israel durante un emotivo acto en el que también recibió un homenaje Pedro González González, un misionero franciscano que durante las cuatro décadas que ha vivido en Tierra Santa se ha encargado de recibir a muchos de los españoles que visitan la zona.

«En mi caso han sido más de 30 peregrinaciones en las que he acompañado a sacerdotes, a directores de agencias de viajes y a personas de todo tipo que tenían interés en conocer el lugar en el que nació Jesús, la región en la que vivió, el sitio en el que murió... Y siempre lo he hecho como acompañante espiritual porque estoy convencido de que cuando uno conoce los santos lugares le resulta más fácil entender los textos bíblicos», explicaba ayer el párroco pacense.

El acto en el que recibió el reconocimiento se celebró en el stand que la Oficina Nacional de Turismo de Israel tiene instalado en La Feria del Turismo que se celebra en Madrid, un lugar en el que ayer estuvo presente una representante del Ministerio de Turismo de Israel. «Ha sido muy emocionante para mí porque había un montón de directores de oficinas turísticas que viajan a este país».

Valeriano Domínguez Toro comenzó a visitar Israel y Palestina hace 30 años, pero hasta el año pasado no tuvo la oportunidad de celebrar por primera vez una eucaristía en el Monte Calvario, el lugar en el que, según la tradición cristiana, fue crucificado Jesús. «Un sacerdote que haya estado en el Calvario nunca después vivirá la Semana Santa de la misma manera, porque a partir de ese momento siempre tendrá en su cabeza el entorno en el que ocurrió la pasión».

El cenáculo, el Monte Calvario, el pesebre de Belén, Nazaret, el Monte Tabor (donde se encuentra la Basílica de la Transfiguración) y el mar de Galilea son algunos de los lugares por los que se ha movido este sacerdote junto a los peregrinos a los que ha acompañado. «El mar de Galilea está 212 metros por debajo del nivel del mar Mediterráneo y es muy emocionante saber que es allí donde ocurrieron los principales episodios de la vida de Jesús».

En los últimos 30 años, a Valeriano Domínguez Toro sólo le han puesto 'falta' dos años en tierra Santa y fueron los que coincidieron con la primera y la segunda intifada. «Nunca he tenido miedo, siempre he animado a la gente a peregrinar -confiesa cuando se le pregunta si la situación de conflicto que se vive en Palestina ha supuesto un problema-. Quien realmente pasaba miedo era mi madre cuando veía que me iba a Tierra Santa».