Músicos locales residentes en el extranjero se reúnen para un concierto experimental

Roberto Maqueda y Carlota Cáceres, en los ensayos de esta semana de Container Ensamble. :: J. V. Arnelas/
Roberto Maqueda y Carlota Cáceres, en los ensayos de esta semana de Container Ensamble. :: J. V. Arnelas

La electrónica, el vídeo o la performance forman parte de una propuesta chocante y políticamente incorrecta que busca la reflexión del espectador

A. GILGADO

badajoz. Roberto Maqueda y Carlota Cáceres se mueven por medio mundo como percusionistas. Estudiaron en el conservatorio de Badajoz y se especializaron en el de Basilea. Allí llevan ya casi diez años y ahora se han propuesto traer a Badajoz la música actual que se hace en Suiza, Alemania o Inglaterra.

Durante estas dos semanas han convertido sus casas en una posada en la que acogen a otros músicos extremeños amigos desperdigados por Europa. Ensayan en la Residencia Universitaria de Caja de Badajoz y en el Centro Joven y a esta particular reunión le han llamado Container Ensamble, en alusión a los contenedores que mueven los instrumentos con los que viajan. Entre la veintena de participantes, diez vienen de Suiza, Alemania, Bélgica y Estados Unidos.

Su propuesta es valiente, arriesgada y políticamente incorrecta. El primer concierto se podrá ver el lunes a las ocho y media de la tarde en el Salón de Plenos de la Diputación. Se cerrará con una pieza para megáfonos, pero el verdadero salto al vacío será en el López de Ayala el jueves a las ocho y media de la tarde.

Tienen en el repertorio Generation Kill, una pieza que toma nombre de los famosos documentales sobre la guerra de Irak en la que se veía a los conductores de los tanques americanos manejar los mandos escuchando música electrónica igual que cuando juegan a la Playstation.

Sobre el López se verá a cuatro intérpretes colocados detrás de cuatro pantallas en las que se proyectan vídeos previamente grabados.

Otros cuatro intérpretes con mandos de playstation controlan las imágenes.

Mezclar la música con performance audiovisuales es algo habitual en festivales de música actual en el centro de Europa. La electrónica y el vídeo se dos elementos más.

«Estoy bastante seguro de que no va dejar indiferente. En España es difícil ver algo así y en Extremadura casi inimaginable». Generation Kill, del compositor belga Stefan Prins, se ha interpretado una o dos veces en España, según explican los dos productores de Container Ensamble.

Además de tirar de amigos y de dedicar sus vacaciones navideñas a producir los dos conciertos, la propuesta requiere de un presupuesto mínimo de 4.500 euros, básicamente comprar materiales porque los músicos cobran algo testimonial y el alojamiento lo ponen ellos. Según cuentan, los gastos se han cubierto gracias a una subvención de la Junta y a la aportación de una plataforma de micromecenazgo. También tienen el apoyo de la Filarmónica de Badajoz, que lo ha incluido en su ciclo de Música Actual. «Quería hacer en mi ciudad algo que ya se hace en el resto de Europa. Dentro de diez años supongo que todo sería más fácil», explica Roberto. Para Carlota se trata de una forma de reivindicar el talento musical local y de entender que la música, como el resto de disciplinas artísticas, está también para hacer reflexionar sobre los males de la sociedad actual al espectador, como también hacen el cine o la pintura.