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TRIBUNA

Hospital de San Sebastián, ¡Lo van a poner en uso!

NI por formación ni por vocación estoy versado en la teoría o en la técnica del urbanismo ni tampoco me interesaron de manera especial las cuestiones relacionadas con los elementos constructivos o con los estudios de sus realidades estructurales. Fueron otras temáticas del pasado las que me atrajeron y en las que consumí mi tiempo, ocupado en traer al presente las estructuras profundas del pasado, de las gentes que nos precedieren en el suelo que pisamos. Era mi intención cuando investigaba sobre la población de Badajoz en los Tiempos Modernos o sobre la problemática que condicionaba a la región extremeña como tierra de frontera. O vislumbrar las formas educativas y su evolución en la Extremadura del tan convulso siglo XIX.

Pero, como en una de sus comedias declaraba Publio Terencio por boca de Cremes, 'Homo sum, humani nihil a me alienum puto' -«Hombre soy; nada humano me es ajeno»- me ha parecido de mi obligación manifestarme sobre el 'Plan Director para ocupar el Hospital Provincial de San Sebastián, en la ciudad de Badajoz'. En la exposición de sus autores y en su lectura, lo considero una buena idea, válidamente asumida en las medidas y bien ponderadas intervenciones de los responsables municipal y autonómico y en las palabras del responsable provincial. Por ello me atrevo a opinar.

Y también, porque entiendo que la intervención en el Hospital de San Sebastián ha de ser muy beneficiosa para su futuro. Nada podrá dañarlo más que el abandono al que ha estado sometido y obligado en estos años pasados.

Y no es una personal opinión, que comparto y asumo en su integridad. El 20 de junio de 2013, en el blog El Badajoz de HOY, la entrada 'Hospital en ruinas', se iniciaba con estas palabras: «Un edificio cerrado siempre es un problema. Basta comprobar el deterioro que sufre el Hospital Provincial de Badajoz para entender lo importante que habría sido mantenerlo en uso mientras se le buscaba una nueva utilidad».

En el mismo blog, unos días antes, 27 de mayo, Natalia Reigadas firmaba una entrada con el sugestivo título de 'Barra libre de cobre': «El Hospital Provincial de Badajoz se ha convertido en una barra libre de cobre. Los ladrones se dedican a arrancar el cableado de las paredes para robarlo y venderlo en las chatarrerías donde este metal se cotiza muy bien».

Y denunciaba: «La situación de este edificio, sin mantenimiento ni objetivos ni vigilancia, es lamentable. Mientras los ladrones pasean sin problemas por su interior, hace cuatro años que no se permite entrar a los medios por lo que no hay imágenes del estado del antiguo Hospital Provincial de San Sebastián. No será Parador Nacional.».

Evaristo Fernández, mismo blog, 6 de mayo de 2014, concluía su entrada 'Gregorio el zapatero' con su reflexión: «El casco histórico de Badajoz es un ejemplo claro. Tantos años duró el abandono, que la única solución ahora es meter una excavadora y edificar desde cero.

Badajoz es una ciudad especialista en abandonar inmuebles en buen uso. Ha ocurrido con el Hospital Provincial y pasa con otros edificios en los que bastaría 'coser un pespunte' y 'reforzar el forro interior' para prolongar su vida útil. Sólo hace falta un buen 'zapatero' que sepa reconocer el auténtico valor de las cosas».

Por ello, esa futura intervención en el Hospital Provincial me parece digna de ser destacada. Además viene avalada por el entendimiento de las Administraciones, desde la local a la nacional, con el claro propósito de conferir valor y utilidad a un edificio de peculiares características, en el que confluyen actuaciones constructivas pretéritas con otras, más numerosas, de hace pocas décadas y que con menos años que los que ahora me acompañan, pude contemplar como curioso espectador.

Porque se trata no sólo de evitar situaciones y coyunturas del pasado cercano que impidieron su conversión en el Parador de Turismo proyectado. El propósito de incorporar, de integrar, todo el conjunto en la ciudad de Badajoz lo considero interesante. Estoy seguro de ello: esas intervenciones respetarán los valores constructivos, patrimoniales e históricos. Cuanto más, se han puesto en marcha las iniciativas para que los ciudadanos puedan manifestar su valoración del proyecto y aporten, como es deseable, sus propuestas de soluciones a su hipotética negativa valoración. En definitiva, que vayamos un poco más allá del «eso no me gusta».

Los cambios pueden resultar dolorosos. Y quizás los percibamos como modificación y proyecto negativo, con el que destruiremos todo el pasado. Pero. recordemos las protestas parisinas por la Pirámide del Louvre, en el patio del Museo. La controversia marcó su nacimiento. El contraste de estilos entre la modernidad del vidrio y el clasicismo del museo consumió montañas de papel, entre el rasgarse vestiduras de los detractores a quienes disfrutaban de la belleza originada en la yuxtaposición entre lo antiguo y lo nuevo, entre lo clásico y lo ultramoderno.

Y qué decir de los mordaces y durísimos comentarios de los parisinos al ver alzarse aquel horrible monstruo de hierro que Eiffel levantaba para la Exposición de 1889. ¿Qué duras y feroces críticas hubo de soportar el World Trade Center y sus Torres Gemelas cuando se proyectaban como edificios más alto que el Empire State?

Las Galerías ubicadas en lugares emblemáticos son realidades conocidas en otros parajes urbanos. Como la milanesa Galería Víctor Manuel entre la estructura de la Plaza del Duomo y la Piazza della Scala.

Termino. Por lo oído en su presentación y por el análisis del Plan Director creo estar ante un válido proyecto, que será objeto de análisis y de estudio por otras personas e instituciones, que lo completarán, enriquecerán y, lo que es esencial, le darán un uso al edificio, con lo que los peligros de su abandono y de la soledad sufrida y padecida en los últimos años, habrán desaparecido.