El jeque de Dubái visita la finca donde se construirá una residencia junto a Táliga

El jeque de Dubái visita la finca donde se construirá una residencia junto a Táliga

Ha volado en un Boeing 747 hasta Badajoz, donde lo esperaba una comitiva de 20 vehículos en la que se desplazó a su nueva propiedad

EVARISTO FERNANDEZBadajoz

El primer ministro de los Emiratos Árabes Unidos y máximo mandatario del emirato de Dubái, Mohamed bin Rashid Al Maktum, aterrizó este miércoles en Extremadura para conocer la finca de Táliga en la que tiene previsto construirse una residencia de descanso.

Su llegada al aeropuerto de Badajoz estaba prevista para las 15.30 horas, pero el Boeing 747 en el que viajaron él, varios hijos suyos y un grupo de colaboradores formado por unas 20 personas tomó tierra dos horas después.

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En ese momento ya lo esperaban a pie de pista el presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara; el expresidente regional, José Antonio Monago; la delegada del Gobierno, Cristina Herrera; y el alcalde de Badajoz, Francisco Javier Fragoso. Todos ellos llegaron a las instalaciones aeroportuarias a las 15 horas para dar la bienvenida a la máxima autoridad de Dubái, un estado en el que la dinastía del actual mandatario gobierna desde finales del siglo XIX.

Con 2,2 millones de habitantes, Dubái es uno de los siete emiratos que conforman los Emiratos Árabes Unidos, donde el jeque Mohamed ocupa el cargo de vicepresidente, además de primer ministro.

Su relevancia hizo que el aeropuerto civil de Badajoz atrajera la atención de las máximas autoridades extremeñas y también de las fuerzas de seguridad, que contaron con la presencia del general jefe de la Guardia Civil de Extremadura, José Antonio Hurtado.

Tres horas antes del aterrizaje, una comitiva de coches de alquiler compuesta por 20 vehículos Ranger Rover y Mercedes llegados desde Barcelona y Madrid se hizo notar en aeropuerto. Más tarde, los vehículos fueron colocados en formación junto a la pista de aterrizaje, donde fueron introducidos también los coches de las autoridades extremeñas, que saludaron al jeque junto a la escalerilla del avión.

En ese momento, el presidente extremeño le dio la bienvenida, y el alcalde de Badajoz le regaló una reproducción de la lápida de Sapur, el primer rey de Badajoz. Traducida al inglés y al árabe, esa réplica había sido realizada en los talleres de Aprosuba. «Esto no nos puede venir mal», confesó Fernández Vara minutos antes de que aterrizara el avión.

Tanto él como José Antonio Monago se unieron a la comitiva que se desplazó por la tarde a la finca La Asomada, nombre que lleva el centenario encinar que el jeque Mohamed ha adquirido junto a la carretera que une Santo Domingo de Olivenza con Táliga.

Esa propiedad tiene una superficie de 220 hectáreas y ha sido elegida por el mandatario dubaití para edificar una residencia de descanso. Ahora, la finca cuenta con tres naves que se han dedicado a la cría de ganado, pero su intención es levantar una nueva construcción.

La Asomada está a cinco kilómetros de Táliga y queda dividida por la carretera Ex-139. Se desconoce el precio que puede haber pagado el jeque, pero en la zona se comenta que cuando salió a la venta su propietario pedía unos 3 millones de euros. También ha trascendido que el mandatario dubaití ha intentado comprar sin éxito alguna propiedad limítrofe en una zona donde también tiene finca el torero El Juli.

Otras fuentes consultadas por HOY han confirmado que Mohamed bin Rashid Al Maktum también posee ya una finca en la zona de Llerena y otra en la carretera que une Valdebótoa con Alburquerque.

Recibido por Al Katib

También actuó como anfitrión el empresario Ahmad Al Katib, propietario del matadero de Olivenza. En esas instalaciones se sacrifican corderos que tienen como destino los Emiratos Árabes. Junto al empresario Al Katib se encontraba el representante del jeque en Londres, que se desplazó a Badajoz para participar en esta primera visita.

La comitiva llegó a La Asomada pasadas las 18 horas y en esos momentos fue servida una comida que había sido preparada por el restaurante Marchivirito. Varias carpas de color blanco acogieron a la comitiva, que permaneció en La Asomada hasta que el jeque emprendió viaje.