Fallece José Miguel Benegas, ‎responsable de seguridad vial de la Policía Local de Badajoz

José Miguel Benegas cruza un paso de peatones. :: j. v. arnelas/
José Miguel Benegas cruza un paso de peatones. :: j. v. arnelas

Policía desde hace 32 años, recibió la Medalla al Mérito como premio a las soluciones viales ideadas para prevenir accidentes

EVARISTO FERNANDEZBadajoz

Esta madrugada ha fallecido José Miguel Benegas, de 51 años, responsable del Departamento de Investigación de Accidentes y Seguridad Vial de la Policía Local Badajoz, tras una larga enfermedad. Miembro del cuerpo desde hace 32 años, fue el impulsor del Área de Reconstrucción de Accidentes, que entre otros logros solucionó el problema de los 'rotondazos' en la fuente de Isabel de Portugal. Recientemente recibió la Medalla al Mérito de la Policía Local de la ciudad. Precisamente hoy este diario publica una entrevista con él que le fue realizada el pasado viernes. José Miguel Benegas estaba casado y tenía dos hijas.

Este el texto de la entrevista publicada hoy, realizada el pasado viernes, a José Miguel Benegas

A José Miguel Benegas le gusta trabajar en silencio, pero sus decisiones salvan vidas. Policía local casi por casualidad, en sus 32 años de profesión ha destacado por su habilidad en la reconstrucción de accidentes de tráfico, una especialización por la que acaba de recibir la Medalla al Mérito de la Policía Local de Badajoz. Su departamento fue el responsable de poner solución a los 'rotondazos' en la fuente de la carretera de Olivenza y también logró agilizar el tráfico procedente de El Faro creando el turbocarril del Puente Real. Pero si hay algo que lo tiene obsesionado, son los atropellos. «El peatón debe pararse y mirar, estar seguro de que ha sido visto por el conductor, porque los hospitales y los cementerios están llenos de peatones que tenían la preferencia».

¿Policía por vocación o casual?

Fue algo casual, porque yo comencé a preparar oposiciones y la primera que salió fue la de la Policía Local. Lo mismo me podía haber presentado a bombero, pero salió ésta y aprobé. En ese momento fue un palo porque pensé que quizás no me iba a gustar. Luego te vas metiendo en la dinámica policial, le coges el hilo y te vas enganchando.

Se va un "ángel de la guarda"

EVARISTO FERNÁNDEZ DE VEGA

Una larga enfermedad se ha llevado esta madrugada la vida de José Miguel. El destino ha querido que justo el día de su fallecimiento fuera publicada la entrevista que HOY le realizó el pasado viernes.

Ese día, el agente de tráfico hizo repaso a sus tres décadas de trabajo y agradeció el apoyo de quienes acababan de concederle la Medalla al Mérito de la Policía Local. Ese día, desde su despacho en la Inspección de la Policía Local, recordó que muchos de los accidentes que se producen en Badajoz podrían evitarse si todos circulásemos más atentos.

A Benegas nunca le gustó el protagonismo. Ni tampoco ponerse medallas. Le bastaba saber que las cifras de atropellos descendían, le bastaba intuir que detrás de cada actuación del Departamento de Reconstrucción de Accidentes había una mejora en el tráfico, que su esfuerzo salvaba vidas.

Esta mañana, cuando me han comunicado la noticia de su fallecimiento, no he podido evitar emocionarme. Me habría gustado que Jose hubiese podido enmarcar la entrevista, que la hubiese colgado en la pared de su despacho junto a todos sus títulos. Pero ya no será así y me conformo con imaginar que cuando llame a las puertas del Cielo podrá mostrar orgulloso la entrevista que HOY ha querido dedicar a quien siempre vivió como un ángel de la guarda. D.E.P.

-¿Recuerda cómo fue su primer día de trabajo?

-En la Semana Santa de 1986. Nos pusieron una boina y una cadetera y nos mandaron a quitar coches del recorrido procesional. En la calle estuve 20 años, primero en la unidad a pie, luego en la unidad motorizada, con mi compañero Ángel Fernández, y más tarde en los coches patrulla. Finalmente pasé al Equipo de Atestados, estuve 15 años.

-¿Qué tarea le gusta más?

-A mí siempre me ha gustado más Atestados, los accidentes de tráfico, la seguridad vial. La calle no me gustaba mucho, porque aunque el policía ayuda mucho, también tiene una parte sancionadora que quizá no va con mi carácter.

-¿Cómo se soporta convivir a diario con los accidentes más graves?

-Es complicado cuando te toca un accidente con víctimas o heridos graves. Luego te vas acostumbrando, quizá lo más difícil es dar la noticia a los familiares. Lo que sí es bonito es investigar y saber el porqué, quién ha podido ser el culpable.

-¿Resulta fácil sacar conclusiones?

-Es bastante difícil, lo que pasa es que muchas veces te aproximas mucho y puedes ofrecer al juez una hipótesis bastante acertada. Si el accidente se coge desde el principio, se pueden averiguar las causas en un 70 o un 80% de los casos.

-¿Suelen mentir los implicados?

-Las primeras declaraciones son las más veraces. Una vez que son asesorados, la cosa cambia. Lo que sí es complicado es el tema de testigos, la gente es poco colaboradora.

-¿Qué le diría a un testigo que duda si debe testificar?

-Si le pasara a él le gustaría que otra persona aportara lo que ha visto, que se ponga en el lugar de los accidentados, algún día puede ser él.

-En los últimos ocho años ha estado ligado a la reconstrucción de accidentes. ¿En qué consiste?

-Estando en el Equipo de Atestados comencé a formarme en la reconstrucción de accidentes. Es algo que me gustaba y de ahí surgió el Departamento de Seguridad Vial y Reconstrucción de Accidentes. Empecé yo solo y poco a poco fue ampliando competencias. Ahora hay cuatro personas en el área de reconstrucción.

-Ese departamento puso solución a los rotondazos de la carretera de Olivenza.

-No era difícil. El problema estaba en que la entrada desde Olivenza era recta. Por eso abrimos el carril hacia la derecha y quitamos acera para crear una curva más cerrada.

-Esa solución funcionó.

-En la fuente no han vuelto a entrar los coches. Otra solución vial importante fue el turbocarril del Puente Real.

-Otro caballo de batalla de su departamento son los atropellos.

-Yo creo que se ha avanzado mucho en el tema de visibilidad quitando vegetación y creando zonas excluidas justo delante. La gente va respetando más las zonas de exclusión.

-Del análisis de los accidentes que ocurren en la ciudad, ¿se puede sacar alguna conclusión?

-Hay dos errores muy comunes en los atropellos que se pueden extrapolar a cualquier tipo de accidente. Yo siempre digo que cuando vamos a hacer un viaje preparamos el coche, vamos pendientes de la velocidad, de si hay controles de la Guardia Civil... Pero cuando circulamos en vía urbana actuamos de forma mecánica y no prestamos suficiente atención. Vamos pensando en que tenemos que hacer la comida, en que vamos a recoger al niño...

-Ese es el primer problema, ¿cuál es el segundo?

-El exceso de velocidad. Y no quiero decir que vayamos a 90 kilómetros por hora en Badajoz, porque a 50 kilómetros fallecen en un atropello el 30% de las personas. Y a 30 kilómetros, un 5%. Para mí, en muchas partes de la ciudad la velocidad de 50 es una velocidad importante ante un peatón.

-¿A qué se refiere?

-En una vía como el Puente Real hay mucha gente que va a 80 por hora. ¿Quién no ha ido a 80 kilómetros por el Puente Real o por una vía de doble sentido en la ciudad? Pero a esa velocidad, un peatón atropellado muerte en el 95% de los casos.

-Está claro cuál debe ser la actitud del conductor, ¿pero qué debe hacer el peatón?

-Hay que trabajar mucho en la concienciación del peatón, que suele tener mucha confianza cuando pasa por un paso de peatones. El peatón debe pararse y mirar aunque tenga preferencia, y estar seguro de que ha sido visto por el conductor, porque los hospitales y los cementerios están llenos de peatones que tenían la preferencia. El peatón tiene que parar, y no sólo la gente mayor, también la gente joven que camina mirando el móvil.

-Justo eso es lo que trata de enseñar a sus alumnos discapacitados en los cursos de educación vial que imparte de forma voluntaria.

-Esos cursos los empezamos a través de la asociación de policías Aspoloba. A mí me llamaron la atención las personas con discapacidad, empecé a trabajar con ellos y ya tengo un montón de amigos en ese mundo. Se ha conseguido que muchos de ellos sean más independientes. Al principio los padres no dejaban que sus hijos fueran solos a la asociación pero ahora sí lo hacen. Es algo que comencé a hacer de forma altruista y he querido seguir haciéndolo de forma voluntaria durante 20 años.

-Últimamente ha tenido algunos problemas de salud, ¿de dónde saca energías para compaginar el trabajo con el tratamiento?

-Para mí no es un esfuerzo. El trabajo lo hago con tanto gusto que es al revés: cuando no puedo venir a trabajar es cuando estoy mal. Y también psicológicamente me ayuda, no tengo que estar en casa metido entre cuatro paredes y cuando estoy bien vengo a trabajar. Tengo adquirido tal compromiso que lo llevo con normalidad.

-¿Qué sintió al recibir la medalla?

A toda la gente le gusta que cuando hace un trabajo le den la palmadita en la espalda. Cuando me anunciaron la concesión me animó a seguir trabajando y físicamente me dio un empujoncito en mi salud psíquica. También me gustaron las palabras que me dedicaron tanto el alcalde como el concejal, y el apoyo de los asistentes.

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