La Universidad pospone a junio el derribo del Cubo

El Cubo de Biblioteconomía. :: hoy/
El Cubo de Biblioteconomía. :: hoy

Una vez que el curso ha comenzado en el edificio, pide que las clases puedan continuar sin interrupciones

ROCÍO ROMEROBadajoz

Ninguno de los implicados pone ya en duda que el Cubo de Biblioteconomía se va a derribar en los próximos meses. Ni el Ayuntamiento, ni la Junta, ni Amigos de Badajoz. Sin embargo, una vez que ha comenzado el curso académico la Universidad cree obligatorio posponer las obras hasta junio.

La ejecución de lo dispuesto por el Tribunal Superior de Justicia de Extremadura impedirá el trabajo de los profesores y evitará que los alumnos reciban las tutorías y la formación de una manera adecuada. «Lo único que dice la Universidad de Extremadura es que hay que mirar por los alumnos», destaca el director de Información y Comunicación de la UEx, Agustín Vivas. Y para eso las obras deben comenzar en verano.

La Universidad solo cierra ya en agosto. Durante todo julio se desarrollan exámenes, tutorías y se defienden trabajos de grado y máster. Es decir, que las molestias continuarían aunque las obras comenzaran en junio. Sin embargo, serían reducidas en comparación al desarrollo normal del curso, cuando los ruidos impedirían las clases. «Perjuicio se va a producir, pero así será menos», defiende.

El lunes se celebró junta de facultad y se indicó a los profesores que el derribo se realizaría en junio. Realmente, la Universidad es la afectada en este caso pero el protagonista es el Ayuntamiento, que es el que debe ejecutar las obras. Por el momento, el Gobierno local no ha sacado a concurso la actuación. El procedimiento de este tipo de obras, con un importe superior a los 800.000 euros, suele ser largo.

Sin embargo, el TSJEx apremió al alcalde, Francisco Javier Fragoso, a desarrollar las obras en su último pronunciamiento de junio. En aquella ocasión determinó que las dos plantas del polémico Cubo debían ser demolidas de forma inmediata, aunque no señalaba una fecha máxima.

El alto tribunal abrió la puerta a un derribo en dos fases, de forma que esa demolición se desarrollara en primer lugar y el resto de actuaciones -en la capilla y las cubiertas- esperaran al dictamen de la comisión de Patrimonio que aún no se ha conocido. Ello implicaría, también, que se realizaran dos contratación de obras por importe inferior. Este fallo permitiría al Ayuntamiento modificar el actual proyecto, adjudicar después la demolición de las dos plantas superiores y posteriormente realizar otro proyecto para completar los trabajos más adelante.

De todas formas, el Consistorio lleva meses presentando un informe sobre el avance del procedimiento para atender uno de los requerimientos que realizó el tribunal el año pasado.

Por otro lado, la Universidad y la Junta estudian desde la semana pasada distintas posibilidades para realojar a los profesores que perderán sus despachos por el derribo de esas dos plantas del Cubo. Se trata de una veintena de despachos que deben ser ubicados en otro sitio. Se han barajado varios lugares, como parte de la Biblioteca Regional, aunque su valor patrimonial podría desaconsejar cualquier actuación. También se ha tratado la posibilidad de realizar tabiques en la biblioteca de la propia Facultad. Agustín Vivas, responsable de comunicación de la Universidad, indica que «no parece lógico que la Facultad de Ciencias de la Documentación y la Comunicación se quede sin su propia biblioteca». El interés de la Universidad, no obstante, es permanecer en la Alcazaba. Aunque, insiste, el objetivo es que los alumnos puedan recibir la atención que requieren de los profesores. Y eso incluye los despachos para tutorías y atención personalizada. De todas formas, insiste en que aún no existe ninguna solución al realojo.