Las denuncias por violencia machista suben un 20% en la provincia desde 2007

Concentración de los concejales del Ayuntamiento frente al Consistorio contra la violencia. :: hoy/
Concentración de los concejales del Ayuntamiento frente al Consistorio contra la violencia. :: hoy

Desde la Casa de la Mujer de Badajoz indican que este aumento no se debe a que haya más casos sino a que la sociedad está más concienciada sobre el problema

TANIA AGÚNDEZBadajoz

1.302. Este número se convierte en un dato escalofriante cuando se vincula a la violencia de género. Concretamente corresponde a la cantidad de denuncias que se tramitaron en la provincia de Badajoz durante el año pasado, según recoge el boletín estadístico que publica anualmente el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. La cifra resulta aún más dolorosa si se compara con años anteriores. En los últimos siete años este tipo de denuncias han aumentado algo más del 20%. En 2007 se presentaron 1.020 acusaciones relacionadas con la violencia machista, lo que supone una diferencia de 282 denuncias respecto a 2014.

DENUNCIAS POR AÑO

uAño 2007. 1.020.

uAño 2008. 1.066.

uAño 2009. 1.114.

uAño 2010. 1.137.

uAño 2011. 1.384

uAño 2012. 1.343.

uAño 2013. 1.287.

uAño 2014. 1.302.

es un teléfono para llamar si eres víctima de maltrato o si conoces un caso cercano de violencia machista. Es gratuito, funciona las 24 horas del día los 365 días del año y no deja rastro en la factura del teléfono. Nadie sabrá que has llamado. Es confidencial.

El número de denuncias ha ido en aumento del año 2007 al 2011, cuando se interpusieron 1.384. A partir de ahí comenzó a disminuir ligeramente durante los ejercicios 2012 y 2013, pero de nuevo se han disparado en 2014.

La evolución de las ordenes de protección sobre las víctimas por este tipo de violencia ha sido similar a la tendencia de las denuncias. En el año 2007 se emitieron 443 órdenes mientras que en 2014 llegaron a 482.

Loli Vázquez Rafael, directora de la Casa de la Mujer de Badajoz, explica que este incremento está relacionado con la mayor sensibilización de la sociedad sobre este problema. Asegura que las campañas de concienciación que están realizando tanto la Casa de la Mujer como desde el Instituto de la Mujer de Extremadura están teniendo efecto y la población actúa ahora con mayor determinación que antes para atajar estos casos de violencia.

«Se tiene más conocimiento al respecto y por eso se denuncia más», dice Vázquez. Indica que las instituciones que trabajan en estos temas están llevando a cabo acciones informativas y formativas sobre todo en los centros educativos de la región. Su propósito es desarrollar diferentes iniciativas en los colegios e institutos para prevenir la violencia de género y educar a los jóvenes en igualdad.

Así, tratan de dar a conocer los factores que deben de hacer sospechar a una persona que está siendo víctima de maltrato psicológico. «Los indicadores físicos están claros, porque están relacionados con las agresiones y el daño físico. La confusión viene con el maltrato psicológico, ya que muchas mujeres no se dan cuenta de que lo padecen», destaca Vázquez.

Algunos de estos signos, agrega la portavoz de la Casa de la Mujer, se evidencian a través del control económico que ejerce el hombre sobre la mujer, la vigilancia que hace de su ropa o sus relaciones o si limita sus entradas y salidas de casa. «Hay mujeres que ven con normalidad que su pareja controle todo. Confunden ese control con amor o cariño», subraya.

En los últimos tiempos, con la llegada de las nuevas tecnologías, la violencia psíquica que algunos hombres efectúan sobre sus parejas ha cambiado de forma. Ahora el dominio se ejerce a través del móvil, controlando el correo electrónico de la novia o espiando su perfil en las redes sociales. «El insulto es la forma más evidente de agresión psicológica, pero estas son otras maneras de violencia. Gracias a las campañas de sensibilización que se están llevando a cabo, quienes las sufren son capaces de reconocer esta situación y se dan cuenta de que no la deben permitir», sostiene. Por este motivo, insiste Vázquez, es indispensable realizar los mayores esfuerzos sobre el colectivo juvenil. «Entre los jóvenes se dan muchos casos de este tipo y deben aprender que esta clase de conductas no son normales. La violencia machista se puede erradicar a través de la educación», apunta.

El número de llamadas al 016 para comunicar los casos de violencia de género también han ido al alza. En 2012 este servicio atendió 806 llamadas, en 2013 fueron 867 y en 2014 llegaron a 905. La clave de este aumento, según se desprende del informe emitido por el Gobierno central, está en que cada vez son más los avisos que llegan a través de familiares, amigos o conocidos. Durante estos años, las llamadas efectuadas por las propias víctimas rondaron las 654. Sin embargo, las que llegaron desde el entorno han pasado de 200 a casi 230.

«La gente que rodea a quienes sufren violencia machista perciben antes el problema que las propias víctimas. Hoy en día la población sabe que la mujer no denuncia no porque no quiera sino porque no puede. El miedo que siente la incapacita para hacerlo y es su entorno el que da el paso», manifiesta Vázquez.

El reto actual para los organismos que luchan para acabar con estos casos de agresiones es trabajar de un modo más profundo y efectivo con los maltratadores. «Lo ideal sería llevar a cabo acciones para que quienes ejercen esa violencia sobre sus parejas modifiquen su forma de actuar. Para eso el maltratador tiene que mostrar voluntariedad y deseo de cambiar su comportamiento. Pero estoy convencida de que cuando los maltratadores son conscientes del problema pueden ser conducidos hacia la normalidad de sus conductas. Pero para conseguirlo necesitamos trabajar directamente con ellos y muy intensamente», concluye.