Las nutrias se afincan en Badajoz

José Julio Rodríguez Márquez fotografió en enero a una nutria nadando aguas arriba del pico del Guadiana. Arturo López Gallego tomó otra desde el Puente de Palmas, en la margen izquierda. /
José Julio Rodríguez Márquez fotografió en enero a una nutria nadando aguas arriba del pico del Guadiana. Arturo López Gallego tomó otra desde el Puente de Palmas, en la margen izquierda.

El aumento de población de estos animales y la poca presencia humana en las riberas favorece que se dejen ver más en los últimos años

TANIA AGÚNDEZBadajoz

Es casi imposible pasear por el Puente de Palmas y no ver a alguien que asoma la cabeza hacia el río intentando descubrir entre las piedras, las cañas y los nenúfares a los animales que hacen del Guadiana su hogar. Raro es el vecino de Badajoz que ha pasado por allí y no se ha parado a echar un vistazo a los peces, patos o tortugas que se pueden contemplar sin problemas desde el viaducto más antiguo de la ciudad. Los hay incluso que no se resisten a sacar el móvil o la cámara de fotos para inmortalizar la belleza del entorno.

FICHA DEL ANIMAL

u¿Qué es una nutria? Es un mamífero carnívoro de cabeza chata, orejas muy pequeñas, patas cortas y cola larga. De color pardo.

uHábitat: Vive a la orilla de los ríos y se alimenta de peces, cangrejos, ranas, ratas de agua y aves acuáticas. Son animales que se sienten más a gusto en el agua que en tierra firme. Ejecutan un grácil movimiento de patas y cola, de arriba a abajo, cuando se desplazan por el agua a gran velocidad.

uCaracterísticas: Poseen un tupido pelaje impermeable que les permite conservar el calor de su cuerpo. Son grandes nadadoras y pueden cerrar sus fosas nasales bajo el agua, pudiendo permanecer hasta seis minutos sin salir a la superficie para respirar.

Ha sido en esos momentos cuando a más de uno le ha llamado la atención la presencia de pequeños seres peludos, inquietos y juguetones nadando o entrando y saliendo del agua. Son nutrias. Estos mamíferos carnívoros de cabeza chata, orejas muy pequeñas, patas cortas y cola larga se han afincado en Badajoz, convirtiéndose en vecinos muy peculiares que captan la mirada de cualquier curioso.

Se trata de animales que viven en la orilla de los ríos y se alimentan de peces, cangrejos, ranas, ratas de agua y aves acuáticas. Por lo tanto, no es nada fuera de lo común que se vean nutrias en el Guadiana. La particularidad está en que cada vez son más visibles y fáciles de observar en el tramo urbano del río. Con un poco de suerte y paciencia se puede encontrar una nutria en su hábitat natural desde el centro de Badajoz. «Si uno se fija se ven muy a menudo. Es un auténtico espectáculo poder contemplarlas correteando por la orilla del río o nadando en pleno casco urbano», dice Arturo López Gallego, biólogo y vocal de Ecologistas Extremadura.

Muchos vecinos de la capital pacense desconocen que habitan en el tramo del río Guadiana a su paso por Badajoz y quienes las consiguen localizar se muestran sorprendidos por la presencia de nutrias a tan solo unos metros del paseo fluvial, la carretera de circunvalación o de la carretera que va hacia Cáceres. De hecho, las fotografían y graban en vídeo para después compartir con otros usuarios de Internet las peripecias de estos animales en Badajoz. La Red está llena de imágenes de este tipo y consiguen cientos de visitas, lo que denota el efecto y atracción que ejercen las nutrias sobre los pacenses.

En concreto, Atanasio Fernández García, director de Programas de Áreas Protegidas de la Junta de Extremadura, destaca tres puntos en los que se registra una mayor presencia de nutrias y donde se ven con más facilidad: entre el Puente de Palmas -sobre todo en la parte más próxima a Puerta Palmas- y el puente de la Autonomía, el entorno del puente Real y zona del azud de La Granadilla, aguas abajo.

Suelen permanecer en zonas con vegetación natural «para protegerse», advierte López. «En las rocas, que las utilizan para descansar, se pueden encontrar sus excrementos o resto de otros animales que les han servido de comida», especifica.

Los biólogos apuntan a distintos motivos para explicar el hecho de que animales tan esquivos y huidizos como las nutrias se expongan de esta manera y se dejen ver con tanta frecuencia y facilidad. Uno de ellos es el aumento de población de nutrias en toda la cuenca del Guadiana en las últimas dos décadas.

Durante los últimos años la presencia de estos mamíferos ha crecido considerablemente, también en el tramo del río a su paso por Badajoz, gracias a la mejora de la calidad del agua. Es un dato positivo si se tiene en cuenta que la nutria está incluida en el listado de 'especies prioritarias' del anexo de la Directiva de Hábitat Naturales de la Unión Europea (como el lobo o el lince) porque se encontraba amenazada. «Se ha notado el incremento desde que se ha controlado la contaminación de las aguas y los vertidos. Esta especie se ha recuperado y ha colonizado un tramo urbano», manifiesta Fernández.

Azud

Su presencia también es más notoria en las zonas más próximas a la ciudad debido a que les ha beneficiado la construcción de infraestructuras como el azud, así como la menor presencia de gente en la orilla del río. «El azud genera un especie de embalse que propicia que haya unos niveles estables de agua que antes no tenían. Esto ayuda a mantener la población de peces, lo que hace que las nutrias encuentren alimento sin problemas. Además, cuando no se les molesta, se dejan ver», puntualiza Fernández.

Ante esto Luis Sanabria, biólogo y miembro de Ecologistas Extremadura, asegura que también ha favorecido a la población de nutrias la disminución de la presencia humana en las riberas del río. «La incidencia de la actividad humana puede que haya aumentado, pero el paso de personas por las orillas ubicadas en el casco urbano era mucho mayor hace unos años. Al no utilizarse ya como zona de baño, las cañas y los carrizos se amontonan más y se estancan, lo que sirve de refugio para estos animales y promueve su presencia. Además, si no sienten peligro ni amenaza se acostumbran al paso de otros animales y no se asustan», sostiene Sanabria.

Los expertos coinciden en que la existencia de estos mamíferos, así como la de los meloncillos, proporciona mayor riqueza a la diversidad animal que hay establecida en el río a su paso por Badajoz. «Es un factor llamativo y especial, lo que le añade un mayor atractivo al río», asevera Sanabria. «Es curioso ver un carnívoro en pleno casco urbano. Es complicado y en Badajoz es posible. Verlas en directo es un regalo de la naturaleza. Por otro lado, difundirlo es muy positivo, ya que así es como los ciudadanos se dan cuenta de la riqueza que tiene el río. Cuanto más consciente son de lo que hay más valoran el entorno. La gente se conciencia así más de su importancia y cuidado. Esto repercute positivamente en la conservación de los recursos medioambientales», agrega López.

A lo largo de los pocos kilómetros que las aguas del Guadiana acarician la ciudad de Badajoz se pueden ver aves como gaviotas, cormoranes, garcillas, vencejos reales o martines pescadores, mientras que una nutria está pescando entre los nenúfares. Un espectáculo del que los pacenses pueden disfrutar a pocos metros de casa. «Tener esto dentro de Badajoz debería ser motivo de orgullo», sentencia Fernández.

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