Marcos: «El Banco de España es el mayor fiasco que he conocido en 40 años»

Rodríguez Ibarra, Teresiano Rodríguez y José Antonio Marcos, en la charla de ayer. /
Rodríguez Ibarra, Teresiano Rodríguez y José Antonio Marcos, en la charla de ayer.

El ex director general de Caja de Badajoz, José Antonio Marcos, y el expresidente Ibarra reflexionan sobre el tiempo que les tocó vivir

A. GILGADO BADAJOZ.

Ibarra y Marcos, Marcos e Ibarra. Uno presidente de la Junta entre 1983 y 2007 y el otro director general de Caja de Badajoz entre 1986 y 2009. Ambos, alejados desde hace años de los focos, inauguraron ayer un nuevo género escénico. Durante más de una hora hablaron ante doscientas personas en una especie de confesiones o reflexiones públicas.

Se empezó hablando de política, Ibarra no tuvo problemas en criticar a Mas, a la derecha y en mencionar a Ortega y Gasset, pero José Antonio Marcos le dijo a Teresiano Rodríguez, el moderador, que no estaba allí para hablar de política y la conversación derivó en problemas que ambos vivieron muy de cerca.

La gestación de la crisis, la refinería, la fallida fusión de las cajas extremeñas, el aeropuerto de Cáceres y hasta del Cubo, pasando con un capón de Ibarra a Robe Iniesta, el líder de Extremoduro. «Viene con su guitarra a decirnos que aquí no quiere refinería y vive en Bilbao al lado de una».

Y entre un político y un representante de caja no podía faltar tampoco la politización de las cajas y el profundo cambio que han vivido. «Tengo que agradecerle -a Ibarra- que nunca permitiera que nadie metiera mano en la caja. Jamás de los jamases en 24 años intervino».

Marcos se llevó varios aplausos espontáneos del auditorio por la defensa a ultranza del modelo de cajas de ahorros que ahora ha desaparecido. «Había cajas fenomenales, pero a otras que todo el mundo sabían que no estaban bien, se les permitió seguir».

Y lanzó varios dardos al Banco de España. «Es el mayor fiasco que he conocido en cuarenta años de profesión». Fue igualmente explícito cuando habló del SIP, de la entidad que dirigió en Caja 3 con dos cajas que no estaban tan bien como se pensaban (Caja Inmaculada de Zaragoza y Caja Círculo de Burgos), y que el regulador nacional bendijo. «Nos ha sodomizado financieramente». Auguró un futuro muy negro para lo que queda de ese modelo. «Pasará como en Italia, saldrán a bolsa, las comprarán grupos de inversión y desaparecerán».

Ambos reflexionaron también sobre una posible fusión entre las dos extremeñas, Caja de Extremadura y Caja de Badajoz. Para Marcos se debió hacer a finales de los 70, cuando se unieron Caja Cáceres y Caja Plasencia, «más tarde ya no tenía sentido porque no se crean sinergías positivas». Ibarra aportó una visión más política. «Cómo somos en Extremadura, nos preocupábamos de dónde iba a estar la sede, si en Cáceres y en Badajoz, pues ahora está en Oviedo y Zaragoza y todos contentos».

Además de recordar tiempos pasados, hablaron de futuro. El expresidente es de los que se apunta a una visión optimista. «Por muy mal que estemos, no estamos peor que hace treinta años». Recordó su apuesta por tener en su día un aeropuerto en Cáceres. «Los pesimistas decían que no era viable y los optimistas, como Florentino Pérez, empezaron a comprar terrenos». Y utilizó el mismo argumento con la refinería. «Aquí no se puede hacer refinería, no se puede hacer un Cubo, qué hacemos ¿vivimos de los pájaros?».

Marcos apostó por defender el papel de Caja de Badajoz. «No da igual que se tenga el 30, el 20 o 10 en la fusión, porque eso es mucho dinero que deja de venir aquí». El que fuera máximo dirigente de la entidad recordó los cientos de cajas pequeñas que Merkel mantiene en Alemania. «Allí tienen una titularidad, un dueño, aquí era algo púbico y lo público al final no es de nadie».