El Casco Antiguo se viste de luces

Uno de los alumnos de la Escuela de Tauromaquia toreando la primera vaquilla. /
Uno de los alumnos de la Escuela de Tauromaquia toreando la primera vaquilla.

Los alumnos de la Escuela de Tauromaquia de la Diputación de Badajoz compartieron el ruedo con el torero Antonio Ferrera

TANIA AGÚNDEZ BADAJOZ.

Los vecinos del Casco Antiguo celebraron ayer el evento más tradicional y característico de sus fiestas patronales: la corrida de vaquillas. La explanada de la Alcazaba acogió de nuevo esta peculiar iniciativa, que en esta ocasión contó con un invitado muy especial. Los alumnos de la Escuela de Tauromaquia de la Diputación de Badajoz compartieron la plaza con el torero Antonio Ferrera.

La suelta de vaquillas comenzó pasadas las 12 horas. Para ello se instaló un ruedo taurino portátil en la explanada del recinto almohade. El tiempo respetó este encuentro lúdico-festivo organizado por la asociación de vecinos del Casco Antiguo con motivo de la festividad de San José. El cielo permaneció despejado durante toda la mañana. El sol y las agradables temperaturas animaron a muchos vecinos de Badajoz a subir hasta el parque de este monumento.

Antes de que arrancase la cita en el entorno de la plaza ya se congregaba numeroso público, que fue aumentando conforme avanzó la jornada. El buen ambiente marcó el desarrollo de esta actividad, que logró reunir unos 400 asistentes. Entre ellos había muchos niños y jóvenes, que estuvieron muy pendientes del espectáculo. Los aficionados más veteranos también comentaban en corrillos la actuación de la cantera taurina. El presidente de la asociación de vecinos, José María Soriano, celebró el éxito del evento debido en gran parte a que el año pasado la cita deslució por la lluvia.

En total se soltaron tres vaquillas. La primera de ellas fue toreada por los alumnos de la Escuela Taurina de la Diputación. Hubo algún que otro revolcón, que se quedó en una simple anécdota. Durante la corrida de la segunda res los jóvenes novilleros estuvieron acompañados por Antonio Ferrera, que fue enérgicamente ovacionado y vitoreado por los espectadores. Ferrera estuvo arropado en todo momento por el calor y el afecto de la afición. De hecho, atendió amablemente a todos los admiradores que se acercaron para fotografiarse con él y llevarse un recuerdo de la jornada.

Ferrera explicó que se animó a participar en este particular encierro por cumplirse este año el 25 aniversario de su debut en público como novillero precisamente en este mismo evento cuando estaba en la Escuela Taurina. Así, decidió realizar este pequeño gesto personal como homenaje a sus inicios y apoyo a las nuevas generaciones que pasan por la Escuela Taurina. «Ha sido un día muy bonito para mí. Además, estoy muy unido al entorno porque vivo aquí, en el Casco Antiguo. Es muy especial y emotivo volver 25 años después con el mismo sentimiento y el mismo cariño», manifestó.

La tercera vaquilla, que cerró el evento, se soltó para los más valientes. Los recortadores y espontáneos se lanzaron al ruedo para saltar, esquivar y lidiar el novillo.